martes, 24 de septiembre de 2013

El ataque a Maaloula filmado por Jabhat al nusra (imágenes impactantes)


Los intelectuales del "CONSENSO" contra Siria

Ángeles Díez Rodríguez, autora de este artículo, es profesora del Departamento de Sociología de la Universidad Complutense de Madrid. Díez Rodríguez ha impartido o participado en cursos relacionados con temas de su especialidad en no pocas universidades, tanto españolas como internacionales. Asimismo es autora de numerosos libros y publicaciones tales como: "La Tortura como procedimiento: de la cárcel de Abu Graib a la base naval de Guantánamo", "Manipulación y medios en la sociedad de la información"; "La última carga... y las guerras de aniquilación"; "Nuevas organizaciones sociales al final del milenio"; "¿Existen movimientos sociales?". El texto que reproducimos corresponde a una conferencia suya impartida en el Ateneo de Madrid el 9 de septiembre de 2013.

   



El caso de Siria es uno de los más paradigmáticos en los que desde el 2011 se evidencian con claridad el papel legitimador de la guerra jugado por ciertos intelectuales de izquierda. Una parte importante de éstos ha optado por servir de coro a la guerra mediática contra Siria investidos de una áurea ilustrada y cargados de principios morales de factura occidental. Desde sus púlpitos en los medios alternativos pero también en los masivos elaboran explicaciones, justificaciones y relatos que presentan como principios éticos cuando en realidad se trata de su opción política. Ridiculizan y simplifican, manipulan y tergiversan la opción de los militantes antiimperialistas e incluso se permiten enmendar la plana a los gobiernos latinoamericanos que, defendiendo la soberanía y el principio de no injerencia, se oponen a la guerra contra Siria.

En junio del 2003 en el marco de la guerra y ocupación de Iraq no fue muy complicado, en el ámbito universitario, en el de la cultura y en la militancia de izquierdas, que se alzaran cientos de voces contra la guerra, fuimos capaces de reconocer las trampas discursivas, capaces de descubrir los intereses del imperio y sus socios, de desvelar las mentiras mediáticas y sobre todo de establecer prioridades en la movilización y la denuncia. No pudimos parar la guerra ni la ocupación de Iraq pero pusimos los cimientos de un movimiento antiimperialista que podría haber sido el freno de mano de la barbarie bélica y que, de alguna manera, aplazó el objetivo de continuar la neocolonización de la zona.

Si en el 2003 nos fue relativamente fácil movilizarnos contra la guerra en Iraq y los planes imperiales, lo cual no significaba apoyar ninguna dictadura, muchos nos hacemos ahora la pregunta ¿qué ha pasado para que no surja o para que no se de continuidad al movimiento que emergió en el 2003? Seguramente haya diversas razones entrecruzadas pero me gustaría destacar dos que me parecen centrales: los medios de comunicación masivos han hecho un buen trabajo disuasorio y una parte de los intelectuales de izquierdas que antes eran referentes políticos contra la guerra han optado por servir en el otro bando.

Intelectuales de izquierda al servicio de la legitimación bélica

Que los medios masivos mienten, tergiversan, ocultan, señalan, dan forma y rostro a nuestros enemigos es una evidencia repetida una y otra vez en la historia. Lo hacen no porque sean instrumentos del imperio, no, lo hacen porque son parte consustancial del poder. Pero la justificación de las guerras, la "fabricación del consenso" que diría Chomsky, no sólo se hace a través de las corporaciones mediáticas. 




La propaganda es un sistema en el que se insertan las empresas mediáticas, la clase política y sus discursos, la cultura occidental prepotente y colonialista, los periodistas, los artistas, los intelectuales, los académicos y los filósofos mediáticos. Todos estos intelectuales se han convertido en un "clero secular" que "optan por jugar un papel fundamental en la interiorización de la ideología de la guerra humanitaria como un mecanismo de legitimación"(Bricmont, 2005). Unos conscientemente otros no tanto se han puesto al servicio de la propaganda de guerra del imperio.

Lo interesante es que esta cohorte creadora de opinión pública antes se reclutaba en las filas conservadoras, en las liberales y una parte en las de los socialdemócratas (recordemos la campaña del PSOE con "la OTAN de entrada No") pero desde la guerra de Yugoslavia (1999) son cada vez más los grupos de intelectuales que proceden o se reclaman revolucionarios de izquierda, anticapitalistas y antiimperialistas. Se explican a sí mismos con argumentos morales universalistas y humanitarios: luchar contra las dictaduras (estén donde estén) y defender la causa de los pueblos (siendo éstos las mujeres afganas, los insurgentes libios, los manifestantes sirios o la parte de pueblo que los medios masivos señalen como víctima de las dictaduras).

Algunos de estos intelectuales enarbolaron el "No a la guerra" contra Iraq en el 2003, sin embargo, desde el inicio de las llamadas "primaveras árabes" tocan en la misma orquesta que sus gobiernos llamando al derrocamiento de tirano B. Al-Assad y a la Transición democrática en Siria; incluso hay quien reclama la intervención militar de Occidente como la novelistaAlmudena Grandes: "Al fondo está Al Assad, un dictador, un tirano, un asesino en serie que resultará el único beneficiario de la no intervención".

Suponemos que para ellos Sadan Husein era menos dictador que Al-Assad o quizá se trate de que en esa guerra había cientos de miles de ciudadanos en las calles gritando "No a la guerra", caso que no se da ahora.

El papel que juega este "clero secularizado" es doble, por un lado suministran argumentos justificadores de la intervención armada, por otro dividen, debilitan o bloquean cada vez con mayor intensidad el surgimiento de una oposición fuerte a las guerras imperiales.

Unas veces por ignorancia política, otras por confusión, pero la mayoría de las veces por un sentido subyacente de superioridad moral como intelectuales del mundo desarrollado, esta"izquierda" ha interiorizado los argumentos de la derecha. Según Bricmont se ha movido en dos actitudes:

a) lo que llama el imperialismo humanitario, que se apoya en creer que nuestros"valores universales" (la idea de libertad, democracia) nos obligan a intervenir en cualquier lugar. Sería una especie de deber moral (derecho de injerencia).



b) el "relativismo cultural" que parte de que no hay costumbres buenas o malas. Tendríamos el caso de que si hay un movimiento wahabista o fundamentalista que se revela contra la represión hay que aplaudirlo porque "los pueblos no se equivocan" o, como me explicó un filósofo español "cuando los pueblos hablan la geoestrategia calla".

Extrañas coincidencias por la libertad y la democracia

La dominación imperial es siempre militar pero necesita una ideología que la justifique para eliminar resistencias en la retaguardia. Hoy día, gracias a la complejidad del sistema de propaganda cada vez más sofisticado, tecnificado y efectivo, una gran parte de la construcción de esta ideología legitimadora está en manos de una izquierda, ahora ya respetable, que cuenta con credibilidad para la opinión pública crítica gracias a su currículo como defensora de la causa Palestina. El núcleo duro de los discursos legitimadores se ha desplazado de la ya clásica "libertad" a la críptica "dignidad" y mantiene la "democracia" y los derechos humanos como consignas. La democracia como "la intervención soñada" del filósofo Santiago Albasirve de utopía light para sumar adeptos y confundir los deseos con la realidad.

Sin embargo, hay ocasiones en las que la consigna de la libertad emerge cual ave fénix cuando el público al que se dirigen es demasiado occidentalizado para desentrañar el enigma de la "dignidad". Dice Bricmont que justo cuando el imperio abandona el lenguaje de la libertad porque ya no resulta creíble lo retoma este clero humanitarista. Así, en el llamamiento de la Campaña de solidaridad global con la Revolución Siria firmado entre otros por G. Achcar, S. Alba y Tariq Ali cuyo título es "solidaridad con la lucha Siria por la dignidad y la libertad", en apenas dos páginas se utiliza 14 veces la palabra libertad.

A medida que la guerra mediática contra Siria se ha ido recrudecido han aumentado las coincidencias entre los relatos imperiales y los discursos de los que dicen apoyar a los"revolucionarios sirios". Sigamos con los ejemplos ilustrativos y comparemos el"llamamiento de Solidaridad global con la Revolución Siria" con la declaración conjunta sobre Siria que firmaron 11 países en el marco de la reunión del G20, a propuesta de EEUU,para forzar un frente de Estados que apoyen la intervención armada.

En el llamamiento del clero humanitarista se apuntan los siguientes argumentos:



En Siria hay una revolución en marcha.
El único responsable de las muertes, de la militarización del conflicto y de la polarización de la sociedad es B. Al-Assad.
Hay que apoyar a los revolucionarios sirios porque "luchan por la libertad a nivel regional y mundial".
Hay que "apoyar una Transición pacífica hacia la democracia para que decidan los propios sirios"
Se pide una "Siria libre, unificada e independiente".
Se pide ayuda a todos los refugiados y desplazados internos sirios.
En la Web de la Campaña se introduce el texto del llamamiento especificando que "la revolución del pueblo debe ser apoyada por todos los medios", suponemos que todos los medios significa todos los medios, y se exige que B. Al-Assad dimita, sea juzgado y se ponga fin al apoyo militar y financiero al régimen sirio, sólo al "régimen sirio".

Por su parte la declaración conjunta de EEUU y sus socios, entre los que curiosamente no se encuentra ningún país latinoamericano y el único árabe es Arabia Saudita, expone los siguientes tópicos:

1) Condena exclusivamente al gobierno sirio al que hace responsable del ataque con armas químicas

2) La guerra contra Siria es para defender al resto del mundo de las armas químicas evitando su proliferación.

3) La intervención trataría de evitar males mayores: "un mayor sufrimiento del pueblo sirio y la inestabilidad regional".

4) Se condena la violación de los Derechos humanos "por todas las partes".

5) Se pide una salida política, no militar y se dice: "Estamos comprometidos con una solución política que se traduzca en una Siria unida, incluyente y democrática"

6) Se llama a la asistencia humanitaria, a los donantes y a la ayuda a las necesidades del pueblo sirio.




En la comparación de ambos textos lo sorprendente es que en el primero se destila un aire mucho más belicista, no se reconoce que haya dos bandos en el conflicto, el conflicto se reduce a B. Al-Assad, se justifica el apoyo a los "revolucionarios sirios" porque están haciendo la revolución mundial y no se plantea una salida política sino la derrota del gobierno sirio. Pareciera que este llamamiento hubiera sido redactado precisamente por uno de los bandos en conflicto que se arroga la portavocía del pueblo sirio en su conjunto.

Las trampas del lenguaje: "Condenamos la intervención, ni con unos ni con otros, los pueblos siempre tienen razón"

La construcción de la ideología del imperialismo humanitario ha tenido distintos recorridos. Como decíamos al inicio de esta intervención, ha sido el estandarte de la izquierda bienpensante (parte de ella vinculada al trotskismo de la Cuarta Internacional) que desde la guerra contra Yugoslavia (1999) fue dando forma a un discurso moralista cómodo que la homologaba como "izquierda respetable" aunque se declarara "anticapitalista".

Si analizamos algunos de sus discursos sobre Siria encontramos las pautas que se repiten. En primer lugar hay que dejar claro constantemente el punto de partida antiimperialista, y negar que se esté con "la intervención militar extranjera" como hace G. Achcar en el artículo "Contra la intervención militar extranjera, apoyo a la revuelta popular siria", o S. Alba en "Siria, la intervención soñada" que termina con un "condeno, condeno, condeno, la intervención militar estadounidense". Decía V. Klemperer en su obra "la lengua del Tercer Reich" que el lenguaje saca a la luz aquello que una persona "quiere ocultar de forma deliberada, ante otros o ante sí mismo, y aquello que lleva dentro inconscientemente".

El clero humanitarista no está a favor de la intervención militar pero se ve obligado a repetirlo constantemente en sus escritos y conferencias como si el público al que se dirigen no estuviera del todo convencido. Tampoco conviene hablar de guerra y por tanto se utiliza constantemente el eufemismo "intervención militar extranjera" o "intervención militar estadounidense".
Ni con EEUU ni con B. Al-Assad

La equidistancia es sin duda un refugio ideal para las buenas conciencias y tiene la ventaja de la ambigüedad que permite posicionarse en un lado o en otro según discurran los acontecimientos. Se trata de una falsa simetría que coloca en el mismo plano al agresor y al agredido. Si en una situación en la que un Estado o un conjunto de Estados amenazan y declaran la guerra a otro nos declaramos neutros, en realidad, apoyamos la opción del más fuerte. No ha sido Siria quien ha declarado la guerra a EEUU o a Europa y comparativamente el poderío y la capacidad bélica de Siria respecto al imperio y sus socios (armas químicas, nucleares y convencionales) es incomparable.


Al clero humanitarista no le convence el posicionamiento "ni-ni" y trata por todos los medios de decantar las opiniones hacia el lado del bando donde se encuentran los llamados"revolucionarios sirios". En ese intento no escatima adjetivos contra el gobierno Sirio y su presidente y se sitúan por encima de la realidad o la veracidad de los hechos; tenemos así a S. Alba diciendo que es un hecho irrefutable que "con independencia de que haya usado o no armas químicas contra su propio pueblo, el régimen dictatorial de la dinastía Assad es el responsable primero y directo de la destrucción de Siria, del sufrimiento de su población y de todas las consecuencias, humanas, políticas y regionales que se deriven de ahí"; o aAlmudena Grandes calificando a El Assad como "asesino en serie". Pero lo cierto es que como dice Bricmont "En tiempos de guerra denunciar los crímenes del adversario, aun suponiendo que estén sólidamente fundamentados, algo que con frecuencia no es así, acaba contribuyendo a estimular el odio que hace que la guerra sea aceptable".
Otro de los tópicos clásicos es estar del lado de los pueblos. Aquí tenemos un escollo difícil de salvar ya que, en el caso de las primaveras árabes, los gobiernos imperiales se han posicionado claramente a favor de los pueblos y han sido los primeros en señalar su apoyo a los "revolucionarios" sirios. La explicación más rocambolesca de estos intelectuales humanitarios es la pura casualidad, el cinismo o las intenciones perversas del imperio que le lleva a apoyar a los pueblos árabes para luego apropiarse de las revoluciones e imponer sus propios intereses.

La realidad es, según ellos, que ni EEUU ni a Europa le interesa intervenir militarmente enSiria. Pero cuando los "rebeldes y los refugiados sirios", como antes hicieron los rebeldes libios, manifiestan que "anhelan el ataque de EEUU a Siria" se complica la definición de"revolucionarios" y la de "pueblo" pues ¿Quién es ese pueblo revolucionario o parte del pueblo que clama por un ataque militar de otros estados?

Dada la complejidad de la situación refugiémonos en nuestros principios

Podemos denunciar a las corporaciones mediáticas, a los políticos y publicistas que nos siguen vendiendo la guerra con la misma retórica moralista y con prácticas cínicas, el problema es que les sigue funcionando, por lo menos con la gente poco concienciada. La novedad es que ahora disponen de una cohorte de filósofos, intelectuales y artistas que se venden como estrellas mediáticas, aunque sea en medios alternativos, que incluso se creen lo que dicen, creen defender realmente los derechos humanos y estar del lado de los pueblos, pero su labor ha sido la de acompañar los discursos imperialistas y bloquear el surgimiento de movimientos de oposición a la guerra enfangándonos en discusiones estériles sobre su propio posicionamiento.

Sus textos, conferencias e intervenciones mediáticas han tenido una gran eficacia paraconfundir, persuadir y culpabilizar a los activistas contra la guerra, a la gente más dispuesta a ofrecer resistencia efectiva a la guerra imperial y a la propaganda de guerra. Para curarse en salud suelen afirmar que todo es más complejo, impredecible, de modo que la única opción que nos queda como gente buena que somos es refugiarnos en nuestra buena conciencia. Si nuestros conocimientos y retórica son tergiversados y utilizados para favorecer el apoyo a la guerra será un efecto no querido, un daño colateral por el que no se nos puede responsabilizar.

Lo cierto es que los discursos, los llamamientos y las exigencias del clero humanitarista no tienen la más mínima repercusión sobre los gobiernos occidentales pero también es cierto que sí afectan a la posibilidad de un movimiento antiimperialista. Quisiera terminar con unas palabras de R. Sánchez Ferlosio sobre la guerra "aparte de unos pocos exaltados todos vemos la guerra con matices pero en momentos decisivos los matices no pueden ser el lastre que nos impida oponernos a la guerra con la contundencia necesaria. Ni debemos dejar que se conviertan en munición en nuestra contra. Es nuestra responsabilidad política".









domingo, 22 de septiembre de 2013

USA starts blackmailing Russia over Syria

por Viktor Tivov






Here we go, not only has it gotten to the point that there have been allegations of Moscow, they say, of being a Damascus accomplice in their use of chemical weapons against insurgents and civilians, but now it’s gone as far as blackmailing Russia with the possibility of sanctions against the largest Russian banks, and this is predominantly done by the government. As they say, all’s fair in love and war! But this is just going too far!

It seems that, from intensively thinking of how to get themselves out of a bind, which Washington has brought upon itself through Obama’s menacing and peremptory threats calling for air strike on Syria, some people on Capitol Hill have “lost their marbles”. Although, one cannot discount the possibility that the White House is behind this move, trying to twist Russia’s arm or, at the very least, test her “resilience”.

Consequently, four American senators, two democrats and two republicans, appealed to the American government to impose sanctions against a few large Russian banks, such as Gazprombank, VTB and VEB. The reason for this, in the senators’ opinion, is that the banks, they say, finance the activities of the Syrian government. According to the senators’ letter to the State Treasury, VEB handles payments for the delivery of S-300 missile batteries to Syria, Gazprombank provides a financial channel to pay for supplies of Syrian oil and VTB holds assets of the president Bashar al-Assad. The letter addressed to the Finance Minister Jacob Lew was signed by senator-democrats Richard Blumenthal (Connecticut) and Jeanne Shaheen (New Hampshire), and the republicans John Cornyn (Texas) and Kelly Ayotte (New Hampshire).

“According to numerous reports, banks such as VTB, Vneshekonombank, and Gazprombank are carrying on ‘business as usual’ with Syria, and have repeatedly undermined American, European Union, and United Nations sanctions. Veneshekonombank’s facilitating Syrian payments for S-300 missile batteries, VTB’s holding President Assad’s personal funds, and Gazprombank’s making payments for crude oil,” states the letter. In the senators’ opinion, the assistance of Russian banks is helping the Syrian government buy weapons and continue the civil war. “In our view, these institutions are complicit in prolonging the brutal conflict in Syria and should be barred from the U.S. financial system,” state the American legislators.

Senator Blumenthal clarified to the Politico newspaper, “We can freeze their assets. We can stop them from doing business in the United States, prevent their employees from traveling here.” The Treasury representative did not comment on the senators’ letter but he noted that Washington has already imposed sanctions to pressure the Syrian government.

“The senators are misleading the American public, our bank does not hold any assets for the Syrian government,” VTB commented to the press. “No one from the States came to us for information, so we believe that this initiative is simply an attempt to further dramatize the situation and to disrupt the upcoming Syrian peace process.” VEB has told the media that, historically, VEB has acted as a government bank, in part dealing with Russia’s external debt, which includes their accounts with Damascus. The bank does not conduct any other commercial operations with the Syrian Central Bank, its government or other government-controlled organizations. All VEB operations are done strictly in accordance with the sanctions against Syria approved by the European Union and UN. Russian experts cannot fathom how one would impose these sanctions in the first place.

“Four senators are not the whole Senate,” said Pavel Nefidov, General Director of the Financial and Banking Council of CIS. “What is most important here is that Russian banks are operating within international agreements. From a legal standpoint, there is nothing illegal in keeping Syrian assets in Russian banks.” Nevertheless, Nefidov thinks that the US threats are very unpleasant for Russia. The threats, by the way, undermine New York’s status as an international financial center; because this begs the question of to what extent it obeys international standards and not the interests of political tendencies within the country. “One cannot just impose sanctions, it goes against international regulations,” said Akhmat Glashev, an advisor on criminal law at the law firm Yegorov, Puginsky, Afanasiev and Partners. “Banks would have full rights to sue. To impose sanctions, one would first have to prove that Russian financial institutions financed terrorism, human trafficking or some other illegal activity. However, co-operating with Syria within legal agreements is a completely normal process.” Incidentally, the attorney reminds us, Washington also has trade and economic agreements with Damascus, and they continue to be valid.

However, even if sanctions were imposed, it would not likely cause a significant blow to Russian banks. “The inconvenience would be in the additional costs, because it would be necessary to transfer a portion of the dollar accounts from American correspondent accounts to financial institutions in other countries. Our banks would then work through Europe, Singapore or Hong Kong, which would cause America to lose a large chunk of financial operations,” Nefidov clarified.

The senators, and those backing them, forgot one thing. Russia is a fairly self-sufficient country. And it has long been on the path towards depending on the currency basket in its accounts abroad. In offering such foolish measures, Washington is shooting itself in the foot. After all, it is not difficult for Moscow and the largest Russian banks to convert to the euro, the Yuan or some other international currency, or just hold their accounts with other nations altogether. Thus, if the dollar’s operations shrink on the territory of a space as large as Russia, then the loss, along with its international reputation, would be entirely on side of the States and its federal reserves.

The allegations of the “senator-initiators” are laughable. Russia has not cut its trade and economic ties with Syria, and it does not participate in certain collective measures to economically force Syria to capitulate. All Russian military supplies to Damascus are absolutely legal, whereas arming the insurgents, which is being done by the CIA, contradicts international regulations. And it still needs to be determined where these weapons are actually ending up. Perhaps, they are going directly to the Dzhabhat en-Nusra insurgents, that is, Al-Qaeda affiliates. This is punishable with sanctions according to international conventions, which were passed, among others, with the active participation of Washington, to deal with sponsors of international terrorism. The senators need to first sort things out on their own soil, and then remember that when in Rome…

Blackmail is blackmail, simple as that. But such cheap tricks won’t work with Russia. You’ve chosen the wrong enemy, senator sirs and madams!





miércoles, 18 de septiembre de 2013

Falseando el informe de la ONU sobre las armas químicas

En alguna parte hay cordura



Pero lo de la ONU y sus secuaces no tiene nombre. Quieren la guerra al precio que sea.
No sé si Putin se dejará, o si la prensa atlantista doblegará a la opinión pública.
He aquí otra vuelta de tuerca sobre el informe de la ONU. 5 grandes mentiras inventadas:


As predicted days before the UN’s Syrian chemical weapons report was made public, the West has begun spinning the findings to bolster their faltering narrative regarding alleged chemical weapon attacks on August 21, 2013 in eastern Damascus, Syria. The goal of course, is to continue demonizing the Syrian government while simultaneously sabotaging a recent Syrian-Russian deal to have Syria’s chemical weapon stockpiles verified and disarmed by independent observers.


Image: 107mm rocket shells frequently used by terrorists operating within and along Syria’s borders. They are similar in configuration and function to those identified by the UN at sites investigated after the alleged August 21, 2013 Damascus, Syria chemical weapons attack, only smaller.
….


A barrage of suspiciously worded headlines attempt to link in the mind of unobservant readers the UN’s “confirmation” of chemical weapons use in Syria and Western claims that it was the Syrian government who used them. Additionally, the US, British, and French governments have quickly assembled a list of fabrications designed to spin the UN report to bolster their still-unsubstantiated accusations against the Syrian government.

The BBC’s article, “US and UK insist UN chemicals report ‘blames Syria’,” again states unequivocally, [emphasis added]:


The UN report did not attribute blame for the attack, as that was not part of its remit.

However, that did not stop UK Foreign Secretary William Hague who claimed:


From the wealth of technical detail in the report – including on the scale of the attack, the consistency of sample test results from separate laboratories, witness statements, and information on the munitions used and their trajectories – it is abundantly clear that the Syrian regime is the only party that could have been responsible.

And US ambassador to the UN Samantha Power who stated:


The technical details of the UN report make clear that only the regime could have carried out this large-scale chemical weapons attack.

French Foreign Minister Laurent Fabius is also quoted as saying:


When you look at the findings carefully, the quantities of toxic gas used, the complexity of the mixes, the nature, and the trajectory of the carriers, it leaves absolutely no doubt as to the origin of the attack.

The Washington Post went one step further, and perhaps foolishly, laid out a detailed explanation of each fabrication the West is using to spin the latest UN report. In an article titled, “The U.N. chemical weapons report is pretty damning for Assad,” 5 points are made and explained as to why the UN report “points” to the Syrian government.


1. Chemical weapons were delivered with munitions not used by rebels:

This claim includes referencing “Syria watcher” Eliot Higgins also known as “Brown Moses,” a UK-based armchair observer of the Syrian crisis who has been documenting weapons used throughout the conflict on his blog.

While Higgins explains these particularly larger diameter rockets (140mm and 330mm) have not been seen (by him) in the hands of terrorists operating within and along Syria’s borders, older posts of his show rockets similar in construction and operation, but smaller, most certainly in the hands of the militants.

The Washington Post contends that somehow these larger rockets require “technology” the militants have no access to. This is categorically false. A rocket is launched from a simple tube, and the only additional technology terrorists may have required for the larger rockets would have been a truck to mount them on. For an armed front fielding stolen tanks, finding trucks to mount large metal tubes upon would seem a rather elementary task – especially to carry out a staged attack that would justify foreign intervention and salvage their faltering offensive.

2. The sarin was fired from a regime-controlled area: The Washington Post contends that:

The report concludes that the shells came from the northwest of the targeted neighborhood. That area was and is controlled by Syrian regime forces and is awfully close to a Syrian military base. If the shells had been fired by Syrian rebels, they likely would have come from the rebel-held southeast.

What the Washington Post fails to mention is the “limitations” the UN team itself put on the credibility of their findings. On page 18 of the report (22 of the .pdf), the UN states [emphasis added]:


The time necessary to conduct a detailed survey of both locations as well as take samples was very limited. The sites have been well travelled by other individuals both before and during the investigation. Fragments and other possible evidence have clearly been handled/moved prior to the arrival of the investigation team.

It should also be noted that militants still controlled the area after the alleged attack and up to and including during the investigation by UN personnel. Any tampering or planting of evidence would have been carried out by “opposition” members – and surely the Syrian government would not point rockets in directions that would implicate themselves.

3. Chemical analysis suggests sarin likely came from controlled supply:

The Washington Post claims:

The U.N. investigators analyzed 30 samples, which they found contained not just sarin but also “relevant chemicals, such as stabilizers.” That suggests that the chemical weapons were taken from a controlled storage environment, where they could have been processed for use by troops trained in their use.

Only, any staged attack would also need to utilize stabilized chemical weapons and personnel trained in their use. From stockpiles looted in Libya, to chemical arms covertly transferred from the US, UK, or Israel, through Saudi Arabia or Qatar, there is no short supply of possible sources.

Regarding “rebels” lacking the necessary training to handle chemical weapons – US policy has seen to it that not only did they receive the necessary training, but Western defense contractors specializing in chemical warfare are reported to be on the ground with militants inside Syria. CNN reported in their 2012 article, “Sources: U.S. helping underwrite Syrian rebel training on securing chemical weapons,” that:


The United States and some European allies are using defense contractors to train Syrian rebels on how to secure chemical weapons stockpiles in Syria, a senior U.S. official and several senior diplomats told CNN Sunday.


The training, which is taking place in Jordan and Turkey, involves how to monitor and secure stockpiles and handle weapons sites and materials, according to the sources. Some of the contractors are on the ground in Syria working with the rebels to monitor some of the sites, according to one of the officials.

4. Cyrillic characters on the sides of the shells: The Washington Post claims:


The Russian lettering on the artillery rounds strongly suggests they were Russian-manufactured. Russia is a major supplier of arms to the Syrian government, of course, but more to the point they are not a direct or indirect supplier of arms to the rebels.

The Washington Post’s logic fails even at face value. Terrorists operating inside of Syria also possess rifles and even tanks of Russian origin – stolen or acquired through a large network of illicit arms constructed by NATO and its regional allies to perpetuate the conflict.

Additionally, had the attacks been staged by terrorists or their Western backers, particularly attacks whose fallout sought to elicit such a profound geopolitical shift in the West’s favor, it would be assumed some time would be invested in making them appear to have originated from the Syrian government. The use of chemical weapons on a militant location by the militants themselves would constitute a “false flag” attack, which by definition would require some sort of incriminating markings or evidence to accompany the weapons used in the barrage.

5. The UN Secretary General’s comments on the report: 

The Washington Post itself admits the tenuous nature of this final point, stating:

“This is perhaps the most circumstantial case at all, but it’s difficult to ignore the apparent subtext in Secretary General Ban Ki-moon’s news conference discussing the report…”

That the Washington Post, and the interests driving its editorial board, could not even produce 5 reasonably convincing arguments as to why the UN report somehow implicates the Syrian government casts doubt on claims regarding the “wealth of technical detail” pointing in President Bashar al-Assad’s direction.

The UN report confirms that chemical weapons were used, a point that was not contended by either side of the conflict, before or after the UN investigation began. What the West is attempting to now do, is retrench its narrative behind the report and once again create a baseless justification for continued belligerence against Syria, both covert and as a matter of official foreign policy.- See more at: http://www.globalresearch.ca/five-lies-invented-to-spin-un-report-on-syrian-chemical-weapons-attack/5350111?utm_source=rss&utm_medium=rss&utm_campaign=five-lies-invented-to-spin-un-report-on-syrian-chemical-weapons-attack#sthash.firzdX0g.dpuf

martes, 17 de septiembre de 2013

Hermana siria Agnes Maryam: el informe demoledor que desmonta toda la propaganda

Ya dije que no colaba, ya dije que era propaganda habitual, y también dije que esto olía a rata.
Los ataques químicos y el montaje mediático al descubierto en este muy detallado y analítico informe.

Estas son las pruebas secretas que tiene Obama?
Esto es lo que dice Kerry que es irrefutable?

Nota: las imágenes son duras de ver. Están probablemente matando a la gente mientras ruedan.
Pero en eso se basan los terroristas: en aterrorizar al mundo con imágenes duras, para sensibilizar a la gente de su mensaje.







La Jungla, de Adrian Salbuchi


La jungla es más que un libro, debería ser la "televisión" de más de uno.
Hablando del nuevo orden mundial, aquí os dejo un párrafo de su libro.

Objetivos clave
Estos think tanks o bancos de cerebros, como se los suele denominar, reúnen a los mejores hombres en sus respectivos campos, a condición de que estén clara e incondicionalmente alineados con las premisas básicas de sus objetivos políticos:
  1. 1  la creación de un Gobierno Mundial privado;
  2. 2  la erosión sistemática de las estructuras de todos los Estados-nación soberanos (aunque no
    en todos los casos de la misma manera ni al mismo tiempo);
  3. 3  la estandarización sociocultural y erosión de los Valores tradicionales, según los paradigmas y doctrina promovida por la Internacional Socialdemócrata;
  4. 4  la imposición de un sistema financiero y monetario globalizado sobre bases especulativo- usurarias;
  5. 5  la administración de un sistema de guerra global que mantenga la cohesión de las masas a través del permanente azuzamiento contra algún “enemigo”, real o imaginario.
De manera que para comprender al mundo, bien vale la pena evaluar y analizar lo que hace, dice y propagan los miembros del CFR. Pues muchas de sus actividades no son secretas, sino meramente discretas. Cualquier persona que visite su sede en la residencial Park Avenue esquina calle 68 de la ciudad de Nueva York, como lo ha hecho el autor del presente Manual, podrá solicitar un ejemplar de su última Memoria Anual en la que figuran descripciones oficiales de sus actividades y la nómina completa de sus más de 4.500 miembros. De manera que la información está disponible y poco tiene de “conspirativo” o secreto.
Desde luego que está en nosotros tomarnos el trabajo de correlacionar toda esta información con otros datos y elementos referidos a esas mismas personas y organizaciones, e investigar la manera en que a lo largo del siglo pasado y el actual, el CFR - solo o en coordinación con otras organizaciones hermanadas - ha ejercido determinante influencia sobre la más amplia gama de corrientes ideológicas, eventos políticos, guerras, fenómenos de acción psicológica, crisis económicas y financieras, encumbramientos y defenestraciones de personalidades de alto relieve y en otros hechos impactantes, muchos seguramente inconfesables, que han marcado el rumbo de la humanidad en el último y tumultuoso siglo.
Pareciera que vivimos demasiado ocupados y fascinados como espectadores pasivos de los vertiginosos eventos y hechos que a diario se suceden en todo el mundo, lo que sirve para que nos ocupemos primordialmente en analizar los efectos de todos estos procesos en lugar de investigar los orígenes reales y concretos de las mismos. El éxito de este vasto ejercicio de acción psicológica colectiva – pues de eso se trata – depende de que los medios masivos de comunicación social cumplan el rol esencial de instrumentos que anulan la capacidad de pensamiento independiente y creativo de los individuos y los pueblos. 

Si estáis interesados en leer todo el libro, es grátis. Sí, hay cosas gratis en este mundo, y mejor, gratificantes.
Lanzadle un correo a ARsalbuchi arroba gemeil punto com y pedidselo. Yo ya lo tengo.
Son 122 páginas muy buenas para leer. Pero no sólo para leer, sino re-leer, y tenerlas siempre presentes para estar muy despiertos ante la historia que acontece y lo que nos están haciendo.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Se libera Maaloula, pero nadie lo dice

Símbolo del cristianismo antiguo de Siria, Maaloula es un precioso pueblo a unos 60Km de Damasco.
De Mayoría cristiana, aún hablan araméo allí.
Son unos pocos miles los que la habitan, pero aunque existan musulmanes todo se lleva con una normalidad sonrojan para otros.
Los símbolos cristianos, entre vírgenes y cruces, no molestan a nadie. Y nunca lo han hecho.



Pues bien, este pueblo fue atacado hace 11 días por los mercenarios de la CIA, Arabia Saudí, Qatar, y la OTAN.
Alguien dudaba que para los yihadistas los cristianos no dejan de ser los cruzados en su mentalidad pre-medieval?


Fue un escándalo, hasta el papa Paco se mojó.
Pero así es este mundo tan rápido y decrépito: hoy definitivamente el ejército sirio ha liberado la ciudad.
Lo intentó varias veces, pero había serios problemas.
Por un lado, el pueblo es un sitio histórico, y no podían bombardearlo y aniquilar así a todas las ratas, sin dañar los monumentos ni los sitios de culto.
Por otro estaba candente un ataque de EEUU por lo que no procedía a una concentración de tropas localizadas, y menos sabiendo que los terroristas habrían previamente avisado de todas las posiciones.
Dura decisión de abandonar un ataque prácticamente ganado, y dejar a un pueblo sin ayuda, pero así fue.


Hoy, hay 387 cadáveres de ratas en el pueblo. De los cuales 44 chechenos y 61 sirios. El resto está por identificar.
Los porcentajes cantan por sí solos: si esto es una guerra civil entre sirios, que venga Dios y lo firme.
Los cristianos locales han sido armados por el ejército y han combatido codo con codo.

Pero la cuestión que se plantea, es ¿porqué nadie en la prensa ha informado de este hecho?
Nadie celebra las victorias sirias. Eso sí, se menciona que ha habido más de mil muertos hoy en Siria.
Quién y cómo está contando las víctimas? Cómo es el desglose?
Alguien computa los terroristas por un lado, las fuerzas del gobierno y los civiles por otro?
Me temo que no. De hecho, entre Maaloula, y otros combates en Siria, la cifra de terroristas muertos se podría duplicar. Y si el dato general está "consolidado" con víctimas de combates previos, las víctimas que se imputan siempre al gobierno sirio, no dejarían de ser los mercenarios que han soltado de muchas cárceles para ir a hacer la yihad en Siria.

Casi 400 terroristas muertos en un pueblo de nada en Siria, pero las portadas de los diarios cubren a sangre y fuego 12 muertos en la capital del imperio.
Está claro qué es y qué no es noticia, y hacia dónde quieren llevar la atención de la gente.



Adrian Salbuchi: desde Argentina otro que lo ve claro ( 11/S y la tercera guerra mundial)


domingo, 15 de septiembre de 2013

Por si alguien tenía dudas de que muchas ONGs como HRW están relacionadas con la CIA y el Sionismo



El CEO de HRW es Kennet Roth.
Dos cosas ya chirrían de entrada. Una es que una ONG se comporta como una empresa privada y tiene un CEO. Otra que Kennet Roth es un judío salido de Yale. Estará lleno de huesos y calaveras.

Con la guerra en Siria, parece que han tenifo a bien salir del armario más aún si cabe, y soltar el discurso imperialista, camuflado bajo la moderación de una ONG.
Un angelito no?
Pues mirad lo que hay, que ni siquiera, otro brazo propagandístico como la wiki esconde:


"Lieutenant Wells participated in a flight of two F-4D tactical fighters against a truck park concentration in Southeast Asia"

Eso es, un angelito volante. Los vuelos tácticos, ya se sabe a qué se dedicaban en esas guerras. Un veterano guerrero. Un POW, como el McCain? on un pacifista como Kerry?

Esto es una mera prueba para las almas cándidas de que todo es manipulable, y que no se fíen de lo que les venden. O por lo menos que no lo compren tan fácilmente.
Sus declaraciones son públicas, y en youtube hay unas cuantas perlas, pero aquí va la última en una entrevista a RT.
No os perdáis los detalles y la postura. Se supone que es una ONG, imparcial y sin ningún interés ni económico ni similar. Pues NO.

Human Rights Watch: "Un error de EE.UU. en Irak no significa que inventamos datos sobre Siria"



Salvar vidas siempre ha sido un buen pretexto para desatar una guerra. Ahora EE.UU. planea un posible ataque 'de respuesta' contra Siria. El director ejecutivo de Human Rights Watch, Kenneth Roth, ha hablado sobre este tema con RT.
Posiblemente a los políticos estadounidenses les podrá persuadir la fórmula mágica de la campaña preelectoral de Obama 'Yes, we can' ('Sí que podemos'), pero una gran parte del mundo se inclina más a otra fórmula 'No causes daño'. ¿Cuál de estas dos fórmulas ayuda mejor a proteger los derechos humanos?

El director ejecutivo de Human Rights Watch (HRW), Kenneth Roth, ha discutido esta cuestión con RT.

-Si nuestros telespectadores entran en la página de Human Rights Watch, entre los materiales publicados durante las últimas semanas verán temas antiguos: Rusia, China, Zimbabue, Libia e incluso Israel, pero no verán ninguna crítica sobre los ataques que EE.UU. planea perpetrar contra Siria. ¿Esto significa que Human Rights Watch apoya estos ataques?


- Hemos publicado dos comunicados sobre esta cuestión. Nosotros no ocupamos ninguna posición. Nuestros comunicados muestran que nos preocupa la protección de la población civil. De momento nos preocupa que como resultado del uso de armas químicas en los suburbios de Damasco perecieron alrededor de 1.400 personas civiles, estamos preocupados por las decenas y hasta cientos de miles de civiles que han muerto durante el conflicto. Dos millones de personas se han convertido en refugiados.


-Sí, pero usted acaba de decir que trata de no apoyar a ninguna parte, aunque su última declaración sobre Siria, hecha a finales de agosto, decía que no intoxicar a los niños con gas es una norma básica humanitaria. Aquí no se puede discutir. La principal discrepancia radica en quién en realidad intoxicó a los niños con el gas. HRW se posiciona como una organización que defiende los derechos humanos universales, pero parece que ustedes ocupan el lado del Gobierno estadounidense, pensando que este ataque químico fue realizado por el Gobierno de Assad. ¿Por qué es así? Si HRW es realmente una organización internacional, ¿por qué no puede esperar al informe de la ONU, el principal órgano internacional, y luego decidir cuál debe ser la reacción?


- Tengo que señalar que HRW no representa intereses de ningún gobierno, representamos la verdad. Yo estaría alegre sinceramente si los inspectores de la ONU nos dijeran quién usó las armas químicas, pero esto no está en su poder. Ellos nos dirán cosas evidentes: que las armas químicas sí que fueron usadas, pero ya lo sabemos sin ellos. Hemos visto las fotos y el video. Ellos no tienen poderes para decirnos quién realizó este ataque. La organización HRW hizo su propia investigación. Hablo sobre los hechos, los métodos de suministro de las armas químicas y quién las tenía. Además hemos investigado los testimonios presentados por varios países, incluyendo a Rusia y Siria -cuyas pruebas no son fehacientes-. Todos los que se han dedicado a esta cuestión tienen claro que la mayoría aplastante de las pruebas señala a las tropas gubernamentales sirias. Pronto saldrá nuestro propio informe, basado en los hechos, en nuestra propia investigación, y no en la actitud de EE.UU. hacia este problema.
 

Nadie cree que el Gobierno sirio hubiera permitido a los rebeldes lanzar once granadas tóxicas desde el territorio controlado por el Gobierno contra las zonas controladas por los rebeldes. Esto parece una teoría de la conspiración que no necesita comprobación de su veracidad.

- Pero es una guerra, diferentes opciones son posibles.

- Si usted cree en esta teoría, se le puede infundir cualquier información. Hay que mirar a los hechos: la única parte de la que se conoce que tiene gas sarín en estas cantidades es el Gobierno sirio. Nadie cree que alguien más pueda realizar estos ataques.


- Señor Rott, si las pruebas son tan evidentes como afirma usted y el Gobierno de EE.UU., ¿por qué no se pueden presentar en el Consejo de Seguridad de la ONU?


¿Lo dice en serio? Cuando se menciona el Consejo de Seguridad de la ONU y Rusia, lo único que a todos se nos pasa por la cabeza es la palabra 'No'. El representante ruso en la ONU es el señor 'No'.

- Pero Rusia tiene sus pruebas y las presentó en el Consejo de Seguridad de la ONU…

- ¿Ustedes [Rusia] condenarán las atrocidades de Al Assad? No. ¿Ustedes condenarán los bombardeos a gran escala y los ataques contra la población civil en las zonas controladas por los rebeles? No. ¿Ustedes enviarán a los delincuentes de ambas partes al Tribunal Penal Internacional? No. Por el veto ruso en el Consejo de Seguridad nadie confía ahora en Rusia. Yo quisiera que todo fuera diferente, que Rusia actuara como un juez justo, pero ahora es solo un país que dice 'No'.

Si hubiéramos juzgado a Al Assad en un Tribunal Internacional, no tendríamos que bombardear a nadie.

- Usted cree que la peor opción es la inacción. Pero es sabido que en el pasado EE.UU. ya usó esta retórica, con la aprobación de HRW, y tomaron medidas en Irak, Afganistán, Libia, Mali… ¿Ha mejorado la situación con los derechos humanos en estos países?

- HRW no apoyó la intervención ni en Irak ni en Afganistán. En el informe de nuestra organización de 2004 hay un artículo que explica por qué no se puede calificar una intervención de Bush en Irak de intervención humanitaria. Criticamos duramente la política estadounidense sobre esta cuestión y la cuestión de Guantánamo.

- Señor Rott, si HRW realmente criticó la intervención en Irak y sus consecuencias, entonces no entiendo por qué esta vez decidió apoyar otra intervención en otro país árabe.


- Como ya he dicho la organización HRW no está a favor, ni en contra del castigo militar por el uso de las armas químicas por parte de Al Assad. Pero entendemos perfectamente que si no se hace nada, si Al Assad queda impune, tenemos toda la razón para pensar que usará armas químicas más activamente.


- Lo mismo decía el Gobierno de EE.UU. sobre Irak justo antes de la intervención en ese país… Bueno, señor Rott, supongo que ya se ha arraigado la opinión, sobre todo en Occidente, de que no hay nada peor que la dictadura.

- No, no pienso así. 

- Pero hablando de la cuestión libia, usted acaba de decir que lo principal es reforzar el funcionamiento de las instituciones del poder, la sociedad civil, pero en la Libia de hoy es imposible hacerlo. Gaddafi tenía al menos algunos motivos para cumplir las exigencias de Occidente y de los defensores de derechos humanos. Las agrupaciones libias de hoy en la situación del país no tienen ningún motivo para hacerlo. ¿Cómo se puede permitir que este escenario se repita en Siria?

-Primero, no creo que la dictadura sea la peor opción. Es una mala opción, pero peor es lo que observamos en Siria en la actualidad. Hay una serie de grupos y ninguno de ellos controla el país. Es decir, diferentes partes del país están en poder de diferentes facciones, una de las cuales es el Gobierno. Además se realizan asesinatos masivos. Nadie proponía una intervención militar cuando Al Assad dirigía normalmente el país.

-Pero sí que lo propuso EE.UU., esta fue una de las declaraciones de Obama sobre el programa de la política exterior del país.

-No, tres años antes del inicio de la guerra nadie hablaba sobre esto. Sí que fue un dictador cruel, pero no mataba a 5.000 civiles cada mes. Y no hubo ninguna conversación sobre una intervención. No es lógico pensar que si EE.UU. un día cometió un error en Irak, podemos inventar todo lo que nos da la gana sobre Siria. Aquí no hay lógica.

- Hace unos días el secretario general de la ONU, Ban Ki-Moon, en su declaración urgió a esperar el informe de los inspectores de la ONU, pero EE.UU. no está interesado en escuchar este informe o esperar a que sea publicado. Y por desgracia la organización HRW, que se declara internacional, no quiere escuchar a la comunidad internacional que, repito, no tiene una opinión única sobre esta cuestión. Desgraciadamente nuestro tiempo se acabó. Nos veremos.


Por si a alguien le quedaba alguna duda, el vice-CEO de esta supuesta ONG es un tal Iain Levine. Sí, ese apellido es judío, igual que él.
Pero por si acaso, en su twitter personal, se ve de qué palo va, enlazando cosas como estas:



Creo que queda claro, aunque aquí hay una lectura interesante de porqué HRW está siendo desacreditada.
Esta entrada servirá para que quede claro que HRW es lo que es, todo menos una ONG.


sábado, 14 de septiembre de 2013

Industria de la mentira y guerra imperialista

por Domenico Losurdo

Solía decir Joseph Goebbels que es más fácil que la gente se trague una mentira enorme que una pequeña. Es un principio que la CIA ha venido aplicando durante los últimos años con el invento de masacres falsas que justifican guerras. El filósofo Domenico Losurdo analiza la facilidad sorprendente con que nos dejamos engañar.




Fotografía verdadera de la falsa masacre de Timisoara (Rumania)

En la historia de la industria de la mentira como parte integrante del aparato militaro-industrial del imperialismo, el año 1989 marcó un verdadero viraje. Nicolae Ceaucescu se mantiene en el poder en Rumania. ¿Cómo derrocarlo? Los medios de prensa occidentales comienzan a divulgar masivamente informaciones e imágenes del «genocidio» perpetrado en Timisoara por la policía del propio Ceaucescu.
Los cadáveres mutilados

¿Qué había pasado en realidad? Basándose en el análisis de Guy Debord sobre la «sociedad del espectáculo», un ilustre filósofo italiano, Giorgio Agamben, sintetizó magistralmente este caso:


«Por vez primera en la historia de la humanidad, cadáveres que habían sido enterrados hacía poco tiempo o que se hallaban aún en las mesas de las morgues fueron desenterrados apresuradamente y mutilados para simular ante las cámaras de televisión el genocidio destinado a legitimar un nuevo régimen. Lo que el mundo entero tenía ante sus ojos como la realidad real en las pantallas de televisión, era la absoluta anti-verdad y, aunque la falsificación era a veces evidente, fue de todas maneras autentificada como real por el sistema mediático mundial, para que quedara claro que lo real no era a partir de entonces otra cosa que un momento del movimiento necesario de lo falso. Verdad y falsedad se hacían así imposibles de distinguir una de la otra y el espectáculo se legitimaba solamente mediante el espectáculo.

Timisoara es, en ese sentido, el Auschwitz de la sociedad del espectáculo. Incluso se ha dicho que si después de Auschwitz es imposible escribir y pensar como antes, después de Timisoara ya no será posible mirar una pantalla de televisión de la misma manera.» [1]

El año 1989 es el año en que el paso de la sociedad del espectáculo al espectáculo como técnica de guerra comenzó a manifestarse a escala planetaria.

Varias semanas antes del golpe de Estado, o sea antes de la «revolución de Cinecittà» en Rumania [2], se producía en Praga –el 17 de noviembre de 1989– el triunfo de la «revolución de terciopelo» con una consigna inspirada en Gandhi: «Amor y verdad». En realidad, la difusión de la información falsa según la cual la policía había «matado brutalmente» a un estudiante desempeñaba un importante papel. Eso es lo que nos revela, 20 años más tarde y con satisfacción, «un periodista y líder de la disidencia, Jan Urban», protagonista de aquella manipulación: su «mentira» tuvo en aquel momento el mérito de suscitar la indignación de las masas y el derrumbe del régimen, ya debilitado [3].

Algo similar ocurrió en China. El 8 de abril de 1989, Hu Yaobang, secretario del Partido Comunista Chino (PCCh) hasta el mes de enero de 1987, sufre un infarto en medio de una reunión del Buró Político y muere una semana después. La multitud de la Plaza de Tiananmen vincula su deceso al enconado conflicto político que se había manifestado en el marco de aquella reunión [4]. El fallecido se convierte de cierta forma en víctima del sistema cuyo derrocamiento se desea.

En los 3 casos, el invento del crimen y su denuncia buscan suscitar la ola de indignación necesaria para favorecer el movimiento de protesta. Esa estrategia encuentra éxito en Checoslovaquia y Rumania –países donde el régimen socialista había surgido al calor del avance del Ejército Rojo– pero fracasa en la República Popular China, fruto de una gran revolución nacional y social. Y el fracaso mismo se convierte en punto de partida de una nueva guerra mediática más masiva aún, desencadenada por una superpotencia que no tolera la existencia de rivales reales o potenciales. Esa guerra mediática aún se mantiene en vigor. Pero lo cierto es que el momento que define el viraje histórico es, en primer lugar, Timisoara, «el Auschwitz de la sociedad del espectáculo».

«Dar publicidad a los bebés»
y al cormorán

Dos años después, en 1991, se producía la primera guerra del Golfo. Un periodista estadounidense tuvo el coraje de revelar cómo se desarrolló «la victoria del Pentágono sobre los medios», o sea la «colosal derrota de los medios implementada por el gobierno de Estados Unidos» [5].

En 1991, la situación no era nada fácil para el Pentágono –ni para la Casa Blanca. Había que convencer de que la guerra era necesaria a una población que aún conservaba en mente el recuerdo de Vietnam. ¿Qué hacer? Diversos subterfugios van a reducir drásticamente las posibilidades de que los periodistas hablen directamente con los soldados o de que envíen crónicas directamente desde el frente. En la medida de lo posible, todo debe ser sometido a un filtro: la fetidez de la muerte y, sobre todo, la sangre, los sufrimientos y lágrimas de la población civil no deben irrumpir en las casas de los ciudadanos de Estados Unidos –ni de los habitantes del resto del mundo– contrariamente a lo sucedido en tiempos de la guerra de Vietnam.

Pero el problema central y más difícil de resolver es otro: ¿Cómo demonizar el Irak de Sadam Husein, que años antes había ganado méritos –a los ojos de los propios Estados Unidos– al agredir el Irán nacido de la Revolución islámica y antiestadounidense de 1979 y con tendencia al proselitismo en el Medio Oriente? El proceso de demonización no habría sido difícil si la víctima [de Sadam Husein –Kuwait–] hubiese sido [un país] angelical. Pero la operación no iba a ser nada fácil. Y no sólo debido a la implacable represión reinante en Kuwait contra toda forma de oposición. Había cosas mucho peores: los peores trabajos eran para los inmigrantes, víctimas de una «esclavitud de hecho» que tenía por demás visos de sadismo. Los casos de «serbios defenestrados, quemados, cegados o asesinados a golpes» no suscitan la menor emoción [6].



¡Pero se logró! Generosa o fabulosamente pagada, una agencia publicitaria lo resuelve todo… denunciando que los soldados iraquíes les cortan las «orejas» a los kuwaitíes que se resisten. Pero el punto culminante de esta campaña estaba por venir: los invasores habían irrumpido en un hospital «sacando 312 recién nacidos de sus incubadoras y dejándolos morir de frío sobre el suelo del hospital de Kuwait» [7]. Repetida hasta el cansancio por el presidente Bush padre, reafirmada por el Congreso, avalada por la prensa más autorizada e incluso por Amnistía Internacional, esa información tan horrible, y también detallada, no podía dejar de provocar una enorme ola de indignación: Sadam Husein era el nuevo Hitler, hacerle la guerra no sólo era necesario sino además urgente y quienes se oponían o no parecían convencidos tenían que ser considerados como cómplices más o menos conscientes del nuevo Hitler. Por supuesto, esa información era una mentira cuidadosamente fabricada y divulgada. Precisamente por eso la agencia publicitaria se había ganado su dinero.

La reconstrucción de ese caso aparece en un capítulo del libro ya mencionado aquí, con un título apropiado: «Dar publicidad a los recién nacidos» [8]. La verdad es que los recién nacidos no fueron los únicos que recibieron publicidad. Al inicio de las operaciones de guerra se difundió en el mundo entero la foto de un cormorán que se ahogaba en el petróleo proveniente de los pozos que Irak había volado. ¿Verdad o manipulación? ¿Fue Sadam quien provocó la catástrofe ecológica? ¿Hay cormoranes en esa región del mundo y en esa temporada del año? La ola de indignación, autentica y cuidadosamente manipulada, arrasaba con las últimas muestras racionales de resistencia.

Fabricación de falsedades, terrorismo de la indignación y desencadenamiento de la guerra

Viajemos en el tiempo hasta la disolución, o más bien el desmembramiento de Yugoslavia. Contra Serbia, que había sido históricamente el protagonista del proceso de unificación de ese país multiétnico, se desencadenaban una tras otra –en los meses anteriores a los verdaderos bombardeos– sucesivas olas de bombardeo mediático. En agosto de 1998, dos periodistas, un estadounidense y un alemán, «reportaban la existencia de fosas comunes con 500 cadáveres de albaneses entre los cuales había 430 niños, en los alrededores de Orahovac, donde se habían producidos intensos combates. Otros diarios occidentales retomaron la noticia y le dieron gran difusión. Pero todo era falso, como demuestra una misión de observación de la Unión Europea». [9]

Pero eso no pone en crisis la fábrica de falsedades. A inicios del año 1999, los medios occidentales comenzaban a hostigar a la opinión pública internacional con fotos de cadáveres amontonados en el fondo de una fosa y a veces decapitados y mutilados. Las explicaciones y artículos que acompañaban aquellas imágenes proclamaban que eran civiles albaneses desarmados masacrados por los serbios. Pero:

«La masacre de Racak es aterradora, con mutilaciones y cabezas cortadas. Una escena ideal para suscitar la indignación de la opinión pública internacional. Pero algo parece extraño en las características de esa matanza. Habitualmente, los serbios matan sin realizar mutilaciones […] Como nos muestra la guerra de Bosnia, las denuncias de barbaries cometidas con los cuerpos, huellas de tortura, decapitaciones, son un arma de propaganda frecuentemente utilizada […] Quizás no sean los serbios sino los guerrilleros albaneses quienes mutilaron los cuerpos.» [10].

O quizás los cadáveres de las víctimas de uno de los innumerables enfrentamientos fueron objeto de un tratamiento ulterior, para dar la impresión de ejecuciones a sangre fría y de un desencadenamiento de furia bestial, atribuido de inmediato al país que la OTAN quería bombardear [11].

El montaje de Racak no era más que el punto culminante de una campaña de desinformación obstinada e implacable. Unos años antes, el bombazo del mercado de Sarajevo había permitido a la OTAN presentarse como la instancia moral suprema, que no podía tolerar que las «atrocidades» serbias quedasen impunes. Hoy en día podemos leer, incluso en el diario italiano Corriere della Sera que «fue una bomba de origen bastante dudoso lo que provocó la masacre de Sarajevo, desencadenando la intervención de la OTAN» [12]. Con ese precedente, Racak nos parece ahora una especie de reedición de Timisoara, reedición que se prolongó por varios años. Sin embargo, incluso antes de ese caso, ya se habían registrado otros éxitos. El ilustre filósofo que había denunciado en 1990 «el Auschwitz de la sociedad del espectáculo» que había tenido lugar en Timisoara, se unía 5 años más tarde al coro dominante criticando de manera maniquea «el súbito deslizamiento de las clases dirigentes ex comunistas hacia el racismo más extremo (como en Serbia, con el programa de “purificación étnica”)» [13]. Después de haber analizado con agudeza la trágica ausencia de diferenciación entre «verdad y falsedad» en el marco de la sociedad del espectáculo, Agamben acababa por confirmarla involuntariamente al acoger expeditivamente la versión (o sea la propaganda de guerra) difundida por el «sistema mediático mundial», que él mismo había designado anteriormente como fuente principal de la manipulación. Después de haber denunciado la reducción de lo «verdadero» a «un momento del necesario movimiento de lo falso», reducción implementada por la sociedad del espectáculo, Agamben se limitaba a conceder una aparencia de profundidad filosófica a ese «verdadero» reducido precisamente a «un momento del necesario movimiento de lo falso».

Por otro lado, un elemento de la guerra contra Yugoslavia nos remite, más que a Timisoara, a la primera guerra del Golfo: el papel de los public relations.


«Milosevic es un hombre esquivo, no le gusta la publicidad, no le gusta mostrarse ni hacer discursos públicos. Parece que en el momento de los primeros anuncios de la descomposición de Yugoslavia, Ruder&Finn, la compañía de relaciones públicas que trabajaba para Kuwait en 1991, fue a verlo para proponerle sus servicios. Y la pusieron de patitas en la calle. En cambio,Ruder&Finn fue contratada por Croacia, por los musulmanes de Bosnia y los albaneses de Kosovo a cambio de 17 millones de euros al año, para proteger y promocionar la imagen de los tres grupos. ¡E hizo un excelente trabajo! James Harf, director deRuder&Finn Global Public Affairs, afirmaba […] en una entrevista:“Logramos hacer coincidir, en la opinión pública, a serbios y nazis […] Somos profesionales. Tenemos un trabajo que hacer y lo hacemos. No nos pagan por dedicarnos a la moral”» [14].

Veamos ahora la segunda guerra del Golfo. En los primeros días de febrero de 2003, el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell, mostraba al Consejo de Seguridad de la ONU las imágenes de los laboratorios móviles de producción de armas químicas y biológicas que supuestamente poseía Irak. Algún tiempo después, el primer ministro británico Tony Blair reforzaba la dosis: Sadam Husein no sólo tenía esas armas sino que ya había elaborado planes para utilizarlas y podía activarlas «en 45 minutos». Y de nuevo venía el espectáculo que, más que el preludio de la guerra, constituía en sí el primer acto de guerra, con la advertencia contra un enemigo que el género humano tenía que liquidar a toda costa.

Pero el arsenal de mentiras usadas o por usar iba mucho más allá. En su empeño por «desacreditar al líder iraquí a los ojos de su propio pueblo», la CIA se proponía «divulgar en Bagdad un documento filmado donde se revelaba que Sadam era gay. El video debía mostrar al dictador iraquí en plena relación sexual con un muchacho. Tenía que dar la impresión de haber sido filmado con una cámara oculta, como si fuera una grabación clandestina». También se estudiaba «la posibilidad de interrumpir las transmisiones de la televisión iraquí con una edición extraordinaria –falsa– del noticiero de televisión en la que se anunciaría que Sadam había dimitido y que todo el poder había pasado a manos de su hijo, el temido y odiado Uday» [15].

El Mal tenía que ser denunciado y estigmatizado mientras que el Bien debía aparecer en todo su esplendor. En diciembre de 1992, los Marines estadounidenses desembarcaban en el litoral de Mogadiscio. Para decirlo con más exactitud, desembarcaban allí 2 veces, pero la repetición de la operación no se debía a dificultades militares ni de logística. Había que demostrarle al mundo que, además e incluso antes de ser una formación militar de élite, los Marines estadounidenses eran una organización benéfica y caritativa que traía esperanza y sonrisas al pueblo somalí víctima de la miseria y el hambre. La repetición del desembarco-espectáculo tenía como objetivo corregir detalles erróneos y defectos. Un periodista que fue testigo del hecho explicaba:


«Todo lo que está pasando en Somalia y lo que va a producirse en las próximas semanas es un show militaro-diplomático […] Realmente, una nueva época en la historia de la política y de la guerra comenzó en aquella extraña noche de Mogadiscio […] La “Operación Esperanza” fue la primera operación militar que no sólo se filmó en vivo para las cámaras de televisión sino que además se pensó, se construyó y se organizó como un show de televisión» [16].

Mogadiscio era la contraparte de Timisoara. Unos años después de haber puesto en escena la representación del Mal (el comunismo que al fin se desplomaba) se montaba la representación del Bien (el Imperio estadounidense que surgía del triunfo obtenido en la guerra fría). Los elementos que conforman la guerra-espectáculo y que determinan su éxito están ahora claros.




[1] Mezzi senza fine. Note sulla politica, por Giorgio Agamben, Bollati Boringhieri, Turín, 1996, p. 67, y citado en Le langage de l’Empire. Lexique de l’idéologie états-unienne, por Domenico Losurdo, Delga, París, 2013, p. 313.



[2] La fine delle democrazie popolari. L’Europa orientale dopo la rivoluzione del 1989, por François Fejto, Mondadori, Milan, 1994, p. 263.

[3] «A rumor that set off the Velvet Revolution», por Dan Bilefsky, inInternational Herald Tribune del 18 del noviembre de 2009, pp. 1 e 4., citado en Losurdo 2013, p. 313.

[4] La Chine, por Jean-Luc Domenach y Philippe Richer, Seuil, París. 1995, p. 550.

[5] Second Front. Censorship and Propaganda in the Gulf War, por John R. Macarthur, Hill and Wang, Nueva York, 1992, p. 208 et 22.

[6] Macarthur 1992, p. 44-45.

[7] Macarthur 1992, p. 54.

[8] Selling Babies.

[9] «La via verso la guerra», por Roberto Morozzo Della Rocca, in suplemento del n. 1 (Quaderni Speciali) de Limes. Rivista Italiana di Geopolitica, 1999, pp. 11-26.

[10] Morozzo della Rocca, 1999, p. 24, y citado en Losurdo 2013, p. 314.

[11] Racak. De l’utilité des massacres, tomo II, por Fréderic Saillot, L’Harmattan, París, 2010, p. 11-18.

[12] «Le vittime e il potere atroce delle immagini», por Franco Venturini, in Corriere della Sera del 22 de agosto de 2013, pp. 1 et 11.

[13] Agamben 1995, p. 134-35.

[14] «Milosevic visto da vicino», por Jean Toschi Marazzani Visconti, Suplemento del n. 1 (Quaderni Speciali) de Limes. Rivista Italiana di Geopolitica, 1999, pp. 27- 34.

[15] «La Cia girò un video gay per far cadere Saddam», por Enrico Franceschini, en La Repubblica, 28 de mayo de 2010, p. 23.

[16] «Quello sbarco da farsa sotto i riflettori TV», por Vittorio Zucconi, en La Repubblica del 10 de diciembre de 1992.