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martes, 21 de enero de 2014

Corrupción? Qué corrupción?

Parece que algunos están más interesados en denunciar corrupciones ajenas antes de barrer la casa.
Y encima de forma urgente. Debe ser que de forma urgente hay algo que ocultar, algo que tapar, o algo por lo que habría que desviar la atención.



Cuando arde España en corruptelas de todo tipo, en todas partes, y de todos los colores, el mensajero de Sion pone de forma urgente este cartel.
Voy a hacerlo mini: tendrá que ver algo con Ginebra-2? Con Rusia? Con Ucrania? o con cosas peores? ( si cabe).

Sólo por curiosidad, porqué me sale China en verde oscuro?


lunes, 28 de octubre de 2013

Suicidio saudita

por Thierry Meyssan

Arabia Saudita retomó el plan qatarí tendiente a derrocar el régimen laico en Siria pero Riad parece incapaz de adaptarse al brusco retroceso de Estados Unidos. No sólo rechaza el acuerdo ruso-estadounidense sino que incluso prosigue la guerra y está anunciando diversas represalias para «castigar» a Estados Unidos. En opinión de Thierry Meyssan, esa obstinación equivale a un suicidio colectivo de la familia Saud.

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Abandonada en Siria por Estados Unidos, ¿se suicidará Arabia Saudita a falta de lograr llevarse la victoria? Eso es lo que puede pensarse al ver los siguientes acontecimientos:

El 30 de septiembre pasado, el príncipe Bandar Ben Sultan viajó a Rusia, donde no sólo fue recibido por su homólogo, el jefe de los servicios secretos, sino por el presidente Vladimir Putin. Hay dos versiones de ese encuentro. Según los sauditas, Bandar se expresó en nombre del reino y de Estados Unidos. Propuso comprar armamento ruso por una suma ascendente a 15 000 millones de dólares si Moscú abandonaba Siria. Según los rusos, Bandar se expresó con arrogancia, amenazando con el envío de yihadistas que pondrían en crisis la celebración de los Juegos Olímpicos de invierno en Sochi si Moscú persistía en su respaldo al régimen laico de Damasco y proponiendo un verdadero soborno. Sea cual sea la verdad, lo cierto es que el presidente Putin vio las palabras del príncipe saudita como un insulto a Rusia.

El pasado 30 de septiembre, el príncipe Saud Al-Faisal estaba inscrito como orador en el orden del día del debate general de 68ª Asamblea General de la ONU. Sin embargo, furioso ante el acercamiento entre Irán y Estados Unidos, este otro príncipe saudita –que funge como ministro de Relaciones Exteriores– simplemente abandonó la sede de la ONU, sin excusarse siquiera. Tan grande era su cólera que incluso se negó a que el discurso que iba a pronunciar, ya preparado e impreso de antemano, fuese distribuido a las delegaciones de los demás países.

El 11 de octubre, el secretario general adjunto de la ONU y ex responsable del Departamento de Estado para el Medio Oriente, Jeffrey Feltman, recibía a una delegación libanesa. Al hablar, en nombre del secretario general de la ONU Ban Ki-moon, Feltman no encontró palabras lo suficientemente duras para criticar la política exterior de Arabia Saudita, basada en «rencores» e incapaz de adaptarse a un mundo cambiante.

El 18 de octubre, la Asamblea General de la ONU elegía –193 votos a favor y 176 en contra– a Arabia Saudita para ocupar un puesto de miembro no permanente en el Consejo de Seguridad por un periodo de 2 años, que comenzaría el 1º de enero de 2014. El embajador saudita Abdallah El-Muallemi se felicitaba entonces por esa victoria que, según él, era un reflejo de «la eficacia de la política saudita caracterizada por la moderación» (sic). Sin embargo, unas pocas horas más tarde el príncipe Saud Al-Faisal publicaba un comunicado –de tono nasserista– sobre la incapacidad del Consejo de Seguridad y la negativa del reino a ocupar el puesto en ese órgano. Aunque mencionó el tema de Siria como motivo principal de esa decisión, el ministro saudita se dio el lujo de denunciar también la cuestión palestina y el tema de las armas de destrucción masiva en el Medio Oriente, o sea de designar simultáneamente como enemigos de la paz a Irán e Israel. Dado el hecho que la crítica contra la política de la ONU en Siria equivale a una denuncia directa contra Rusia y China, que recurrieron por 3 veces a su derecho de veto, el comunicado saudita era un insulto a Pekín, cuando China es actualmente el principal comprador del petróleo saudita. Ese viraje, que provocó consternación en las Naciones Unidas, fue sin embargo ruidosamente saludado por Turquía y Francia, países que dicen compartir la «frustración» de Arabia Saudita sobre el tema de Siria.

El 21 de octubre, el Wall Street Journal revelaba que el príncipe Bandar Ben Sultan había invitado varios diplomáticos europeos acreditados en Riad a visitarlo en su domicilio, donde les narró el furor saudita ante el acercamiento entre Irán y Estados Unidos y el retroceso estadounidense en Siria. Ante sus atónitos interlocutores, el jefe de los servicios secretos sauditas anunció que el reino piensa vengarse retirando sus inversiones de Estados Unidos. Retomando el episodio del asiento en el Consejo de Seguridad, el Wall Street Journal precisó que –según el príncipe Bandar– el comunicado no estaba dirigido contra la actitud de Pekín sino contra Washington, precisión que resulta tanto más interesante cuanto que no corresponde a la situación.

Ante la incredulidad que suscitaron esas declaraciones y los comentarios conciliadores del Departamento de Estado, el príncipe saudita Turki Ben Faisal explicó a la agencia Reuters que su enemigo personal Bandar había hablado en nombre del reino y que esa nueva política no será objeto de revisión. Lo cual quiere decir que no existen divergencias al respecto entre las dos ramas rivales de la familia reinante en Arabia Saudita –los Sudairi y los Shuraim– sino una visión común que comparten los dos bandos.

En resumen, Arabia Saudita insultó a Rusia en julio pasado, insultó a China hace 2 semanas. Y ahora insulta a Estados Unidos. El reino anuncia que va a retirar sus inversiones de este último país, probablemente para volverse hacia Turquía y Francia, aunque ningún experto ve cómo pudiera ser eso posible. Ese comportamiento puede tener dos explicaciones: Riad finge cólera para que Washington pueda continuar la guerra en Siria sin responsabilizarse con ella o la familia Saud está cometiendo un suicidio político.

La primera hipótesis parece estar en contradicción con las palabras de Bandar ante los embajadores europeos. Si estuviese jugando a favor de Estados Unidos por debajo de la mesa, el jefe de los servicios secretos sauditas tendría especial cuidado en no ponerse a predicar revoluciones a sus aliados.

La segunda hipótesis recuerda el comportamiento de los camellos, animal preferido de los beduinos sauditas. Esos cuadrúpedos tienen la reputación de alimentar sus rencores durante largos años y de ser incapaces de vivir en paz mientras no hayan logrado concretar su venganza, sea cual sea el precio a pagar por ello.

Pero Riad parece haber olvidado que la supervivencia de Arabia Saudita está en juego desde que John O. Brennan fue nombrado director de la CIA, en marzo de 2013. Brennan, quien estuvo destacado en Arabia Saudita, es un resuelto adversario del dispositivo que sus predecesores montaron en el pasado con Riad: el yihadismo internacional. Brennan estima que si bien esos elementos hicieron un buen trabajo en su momento –en Afganistán, Yugoslavia y Chechenia–, hoy se han hecho demasiado numerosos e incontrolables. Lo que empezó siendo una banda de extremistas árabes enviados a combatir contra el Ejército Rojo se ha convertido con el tiempo en una constelación de grupos, presentes desde Marruecos hasta China, que hoy luchan más con la perspectiva de imponer el modelo de sociedad saudita que para vencer a los adversarios de Estados Unidos.

Ya en 2001, Estados Unidos había planeado liquidar al-Qaeda atribuyéndole los atentados del 11 de septiembre. Pero, con el asesinato oficial de Osama ben Laden en mayo de 2011, Washington prefirió rehabilitar esa red y la utilizó profusamente en Libia y en Siria. Sin al-Qaeda nunca hubiese sido posible el derrocamiento de Muammar el-Kadhafi, como ha quedado demostrado con la llegada de Abdelhakim Belhaj –ex número 2 de al-Qaeda en Libia– al cargo de gobernador militar de Trípoli. Según la visión de Brennan, es necesario reducir el yihadismo a su mínima expresión y conservarlo únicamente para su uso como fuerza de apoyo de la CIA en ciertas circunstancias.

El yihadismo no sólo es la única fuerza efectiva de Arabia Saudita, cuyo ejército se divide en dos unidades que obedecen cada una a uno de los clanes de la familia Saud, sino que además se ha convertido en la única razón de ser del reino en la medida en que Washington ya no necesita a Arabia Saudita para que le garantice el petróleo ni tampoco para que predique la causa de la paz con Israel. Lo anterior explica el regreso del Pentágono al viejo plan de los neoconservadores: «Expulsar de Arabia a los Saud», según el título de un PowerPoint proyectado en julio de 2002 a los miembros del Consejo Político del Departamento de Defensa. Ese proyecto prevé el desmantelamiento de Arabia Saudita en 5 zonas, 3 de las cuales estarían llamadas a convertirse en Estados independientes entre sí mientras que las otras 2 pasarían a formar parte de otros países.

Al optar por probar fuerza con Estados Unidos, la familia Saud no deja opción a los estadounidenses. Es poco probable que Washington permita que unos cuantos beduinos adinerados le digan lo que tiene que hacer, lo cual hace muy previsible que decida meterlos en cintura. En 1975, Washington no vaciló en ordenar el asesinato del rey Faisal. Esta vez, es muy probable que actúe de forma aún más radical.

martes, 10 de julio de 2012

Hillary Clinton amenaza a Rusia y China

Cuando USA no sabe qué hacer recurre a las amenazas, ya, ni veladas. Hillary clinton, en una tremenda arenga a unos "amigos de siria" probáblemente hartos de ella, dejó claro que la postura de China y Rusia les está molestando demasiado.
Pero cuanto es demasiado después de haber amenazado antes?
La diplomacia estadounidense ha perdido completamente los papeles, y no saben cómo lidiar con dos monstruos juntos como China y Rusia.
Son dos vetos no uno lo que tienen en frente, y además, las declaraciones tanto de los chinos y los rusos no dejan lugar a dudas de que Siria es la linea roja a no pasar.


martes, 12 de junio de 2012

Mientras tanto en Siria...




España acapara ahora las portadas de todos los medios debido al rescate de casi 17 billones de pesetas impuesto por un ministro de economía que tiene buen curriculum para quebrar entidades. Ahora, ya, quiebra hasta su país.
Pero mientras el pavor nos invade ( al típico estilo impactante de la política militarista norteamericana de choque y pavor), lo que se avecina en Siria puede ser de lo peor visto en la humanidad.

Visto que ha fracasado el intento de derrocar el gobierno sirio mediante terrorismo, matando a su población, y acusando de atroces matanzas, fuentes no confirmadas hablan de la posibilidad de un ataque con material químico a la población causando tantos muertos que pueda remover de una vez por todas la opinión pública a favor del otro lado de la balanza.

Supuestamente, el material químico habría sido "reciclado" desde Libia con la bendición de la OTAN, para servir actos terroristas afines a la causa imperialista.

Desde la red voltaire, Thierry Meyssan además ofrece otro escenario nada desdeñable por el cual, ante la falta de efecto de los atentados y la violencia hasta ahora ejercida sobre Siria, desde el Pentágono, se estaría orquestando un golpe de efecto televisado, con estudios y decorados ( igual que pasó en Libia) y un sinfín de medios de comunicación sincronizados, para desmoralizar la población siria, montando una película de ficción con la caída del régimen.




Esto ocurre cuando tanto Rusia como China han bloqueado cualquier maniobra que implique una guerra ilegal, o movimientos militares sin mandato del UNSC, como ha asegurado el gobierno norteamericano que haría.
Rusia y China han dejado claro que la respuesta suya sería militar.


jueves, 31 de mayo de 2012

Houla: Rusia y China avisan


La Russie et la Chine sifflent (déjà) la fin de la récréation à François Hollande – et à d’autres…

por: Louis Denghien




Guennadi Gatilov : le vice-ministre russe des Affaires étrangères a laissé François Hollande faire le Mitterrand quelques dizaines de minutes

Eh bien, François Hollande va devoir trouver un nouveau sujet de conversation avec Vladimir Poutine, vendredi. Le nouveau président de gauche (formatée atlantiste) n’avait pas exclu, voici 24 heures, de faire participer la France à une intervention militaire contre la Syrie, « comme en Libye », pourvu que celle-ci soit autorisée par l’ONU. Mais le président français et BHL n’auront pas attendu longtemps la mise au point du meneur de jeu russe. Mardi soir, quelques dizaines de minutes après l’intervention de Hollande, comme pour calmer les excités occidentaux croyant leur heure revenue à la faveur du drame – toujours pas éclairci – de Houla, le vice-ministre russe des Affaires étrangères Guennadi Gatilov a averti que la Russie ne laisserait pas le Conseil de sécurité autoriser une telle intervention : Moscou « est catégoriquement opposée à toute intervention extérieure dans le conflit syrien qui ne ferait qu’aggraver la situation avec des conséquences incalculables pour la Syrie et le reste de la région« .

Décidément, dans le monde où nos vivons, seul le bon sens est révolutionnaire ! La mise au point de Gatilov intervient trois jours avant la visite à Paris de Vladimir Poutine, que Hollande comptait bien convaincre de baisser la garde sur la Syrie et de troquer, en quelque sorte, Bachar al-Assad contre des promesses de garanties quant aux intérêts locaux russes.

Un bonheur n’arrivant jamais seul, le porte-parole du ministère chinois des Affaires étrangères, Liu Weimin, a annoncé quasi-simultanément que Pékin s’opposerait, elle aussi, à toute intervention militaire, et que pour le reste, la Chine « ne soutient aucun changement forcé de régime« . Et Liu Weimin a donné une illustration concrète de cette position en indiquant qu’il n’était évidemment pas question pour le autorités de son pays d’expulser l’ambassadeur syrien à Pékin.

Nous sommes contents, mais pas vraiment surpris

Tout ceci à vrai dire n’est surprenant que pour les présentateurs illettrés et formatés des journaux d’ »information » français : nous avons écrit ici que la Russie et Chine n’avaient pas, depuis des mois, pris les positions que l’on sait sur la crise syrienne pour en changer subitement à cause d’une nouvelle offensive diplomatico-médiatique d’ampleur des bellicistes de l’Ouest. Sur la Syrie, Poutine joue une partie de la nouvelle crédibilité internationale russe, et la sienne propre. Il était donc totalement exclu qu’il « bouge » sur le sujet.

Du reste les interrogations formulées à haute voix par Sergueï Lavrov et d’autres pontes de la diplomatie russe sur les circonstances et les responsabilités des tueries de Houla constituaient déjà une indication que Moscou avait flairé sinon un montage, du moins une manipulation de grande ampleur de l’opinion internationale à des fins déstabilisatrices et bellicistes. Certes, après Houla, la Russie, avec la Chine, avait accepté de signer une déclaration du Conseil de sécurité incriminant l’usage par le gouvernement syrien d’armes lourdes. Mais Guennadi Gatilov l’a bien précisé : il s’agissait juste d’envoyer au gouvernement syrien un « signal assez fort » pour qu’il modère autant que possible ses réactions militaires aux attaques des groupes armés. Cette déclaration votée à l’unanimité des 15 membres du Conseil « représente une réaction suffisante » pour reprendre les mots du haut-responsable russe.

François Hollande prend là sa première leçon de realpolitik. Comme son mentor Obama, il va devoir en rabattre. Bien sûr, le président français va essayer, avant Obama mais comme lui, de convaincre le président russe d’au moins lâcher Bachar, quitte à trouver une formule de gouvernement de transition assurant une représentation minimum de l’ancienne équipe dirigeante. Mais; et là encore au risque de nous répéter, il est plus que douteux que Poutine se laisse convaincre : le départ forcé de Bachar signerait évidemment le début d’un processus de décomposition du pouvoir syrien, accéléré par tout ce que le pays compte de bandes armées islamistes. Ce serait la fin, dans un chaos sanglant, de la Syrie souveraine, peut-être très vite la prise du pouvoir par des factions qui considèrent la Russie comme une ennemie et vendraient le pays à la Turquie ou à l’OTAN.

C’est bien pourquoi tout ce qu’on a entendu depuis Houla ressort à l’intimidation verbale, aux manoeuvres obliques, mais ne peut se transformer en action diplomatique et militaire effective.François Hollande, comme Barack Obama, n’aura pas « sa » Libye – ni son Irak, lui qui a érigé François Mitterrand en modèle.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Cuando los chinos se empiezan a cabrear

Base de EEUU en Australia muestra "mentalidad de Guerra Fría"




Li Xiaokun y Lianxing Li

Beijing, 01 de DEC (El Pueblo)--El Ministerio de Defensa de China criticó el miércoles la decisión de Washington de construir una base militar de facto en Australia, advirtiendo que podría perjudicar los intereses de todas las partes interesadas.

El portavoz del Ministerio Geng Yansheng hizo estas declaraciones en la conferencia de prensa mensual de su cartera, cuando se le preguntó acerca de un plan anunciado a mediados de noviembre por EEUU. El presidente Barack Obama y la primera ministra australiana Julia Gillard acordaron establecer hasta 2.500 infantes de marina de EEUU. en el norteño puerto australiano de Darwin, a partir de mediados de 2012.

Obama anunció el plan, de cual dijo que mostraba "el compromiso de Washington hacia toda la región de Asia y el Pacífico", durante su visita de nueve días a la región, que terminó el 19 de noviembre.

La medida, sin embargo, ha causado la preocupación de países vecinos, como Singapur, Malasia e Indonesia.

"Las alianzas militares son un producto de la historia. Creemos que cualquier fortalecimiento y ampliación de las alianzas militares es una expresión de una mentalidad de Guerra Fría", dijo Geng.

"Esto no está en consonancia con el espíritu de paz, desarrollo y cooperación, y no ayuda a aumentar la confianza mutua y la cooperación entre países de la región, y en última instancia, podría perjudicar los intereses comunes de todos los interesados", dijo.

"Esperamos que las partes interesadas se esfuercen por aportar más en beneficio de la paz y la estabilidad de la región de Asia y el Pacífico, y no al contrario."

Geng también dijo que la idea planteada por EEUU y las autoridades australianas, de avanzar en la creación del "combate integrado entre mar y tierra" equivale a "pregonar la confrontación y sacrificar la seguridad de los demás por el bien de la propia seguridad".

"Para ser honesto, la teoría del ‘combate integrado entre aire y tierra’ no es creativa", dijo.

Yuan Peng, experto en estudios sobre EEUU de los Institutos de China de Relaciones Internacionales Contemporáneas, dijo que el despliegue militar de Washington en Australia tiene una fuerte orientación estratégica.
"Se trata de reacciones exageradas a los desplazamientos militares normales de China y podrían dar lugar a reacciones exageradas de China en el futuro cercano. Este dilema de la seguridad, si se agrava, podría conducir a otra guerra fría".

"EEUU quiere volver a la región de Asia y el Pacífico, donde China está creciendo, sin embargo, carece del principio de la interacción positiva".
Fan Jishe, investigador del Instituto de Estudios sobre EEUU, de la Academia China de Ciencias Sociales, dijo que la teoría de "combate integrado entre mar y tierra" está "claramente dirigida al desafío que plantea China a la estrategia militar de EEUU, no al terrorismo, la supuesta mayor amenaza para EEUU".

"Esta mentalidad de Guerra Fría afectará la futura cooperación entre las dos partes, tanto en áreas tradicionales como no tradicionales", dijo Fan.