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sábado, 8 de abril de 2017

Y Trump riza el rizo

En cuanto me enteré del supuesto ataque químico en Siria, me preparé a toda la payasada que se ha montado alrededor, y a leer auténticas burradas de la prensa atlantista.

Se ha montado el mismo revuelo que el que hubo en Ghouta hace 4 años.
Quedó patente que fue un falso atentado hecho por los terroristas para movilizar a la OTAN.
Todos recordamos la reacción de Obama, sus lineas rojas, y lo cerca que estuvo todo de la guerra abierta.
Salió Rusia a la palestra y mandó su flota.
El calentón de Obma quedó en nada pero los civiles habían muerto.
Los terroristas habían conseguido movilizar así a sus aliados para sus intereses.
Fue muy claro ese ataque de falsa bandera, y acusar a Siria.

Desde entonces con dinero americano, patrocinio ruso, y supervisión de la ONU, Siria ha destruido su arsenal químico.

Pero además Rusia se desplegó en Siria, y además se desplegó un sistema anti misiles quizás invencible por ahora comparado con las capacidades estadounidenses.

Una cúpula de s-300 y s-400 que cubre sobre todo áreas críticas de Siria, y además interferencias en todas las comunicaciones que se puedan dar.

Dicho lo anterior, de cara al público, esto no deja de ser una operación de justicia Yanki al más puro estilo Clinton, Obama o Bush.

En el fondo, el jugador de poker Trump, se la está jugando a todos, sobre todo a sus enemigos internos.


Es necesario recordar que todos los medios que aplauden ahora la actitud de EEUU alias Trump con este bombardeo, son les que le han puesto a parir desde que era candidato.

Dilucidar ahora el atentando como ha sido, es inviable. Quedaría saber esta falsa bandera si ha sido realmente falsa en el sentido que se quería o ha sido al revés aprovechada.

Estos juegos donde mueren inocentes, dan asco, aunque pretendan destronar a unos malvados.
Si este es el precio actual a pagar para tranquilizar este mundo, quizás sea un precio menor.
Si escala a más sin visos más que de servir a los intereses de siempre, todo habrá sido otra farsa.

La declaración de Trump es para escucharla varias veces y para leer entre lineas: revelador


Este ataque que todos se han apresurado en comentar como justo, apropiado proporcionado y un largo etc deja patente los lacayos que son todos cuando no se enteran.







jueves, 9 de febrero de 2017

La propaganda de guerra contra Donald Trump

por Thierry Meyssan

Dos semanas después de su investidura, la prensa atlantista prosigue su labor de desinformación y agitación en contra del nuevo presidente de Estados Unidos. Este último y sus primeros colaboradores multiplican, por su parte, declaraciones y gestos aparentemente contradictorios, de manera que parece difícil entender lo que sucede en Washington.








La campaña anti-Trump


La mala fe de la prensa atlantista se hace évidente en cada uno de sus 4 temas principales


1. Sobre el inicio del desmantelamiento del Obamacare (20 de enero)

La realidad muestra que –al contrario de lo que afirma la prensa atlantista– las clases desfavorecidas que debían beneficiarse con el Obamacare lo han despreciado en masa. Esa forma de «seguridad social» ha resultado tan costosa y dirigista que no seduce a la gente. Las únicas que ven con satisfacción ese sistema son las compañías privadas que lo manejan.


2. Sobre la prolongación del muro en la frontera con México (del 23 al 25 de enero)

Es una medida que nada tiene de xenófoba: la Secure Fence Act fue firmada por el presidente republicano George W. Bush, quien inició la construcción de esa forma de separación física entre los territorios de Estados Unidos y México. Y el presidente demócrata Barack Obama prosiguió su construcción… con el respaldo del gobierno de México.

Más allá de la retórica, hoy de moda, sobre la construcción de «muros» o «puentes», los dispositivos tendientes a reforzar una frontera funcionan sólo cuando las autoridades de ambas partes los apoyan y se ponen de acuerdo para que den resultado. Y siempre fracasan cuando una de las partes se opone. El interés de Estados Unidos es controlar la entrada de migrantes mientras que el interés de México es impedir la entrada de armas provenientes de Estados Unidos. Ambos intereses se mantienen.

Sin embargo, con la aplicación del TLCAN [1], muchas transnacionales estadounidenses optaron por “deslocalizar” sus industrias, trasladando a México no sólo empleos de baja o ninguna calificación –conforme a la regla marxista que describe la «tendencia a la caída de la tasa de ganancia» [2]– sino también empleos calificados que ponen en manos de una fuerza de trabajo más barata que la estadounidense, siguiendo la tendencia conocida como «dumping social»).

En México, la aparición de esos empleos dio un lugar a un importante éxodo rural, que ha desestructurado la sociedad mexicana, como sucedió en la Europa del siglo XIX. Las transnacionales redujeron entonces los salarios, sumiendo así en la pobreza a una parte de la población mexicana, la que ahora sólo sueña con obtener salarios decentes… en Estados Unidos.

Al anunciar Donald Trump su intención de sacar a Estados Unidos del TLCAN, las cosas deberían volver a la normalidad en los próximos años, lo cual podría satisfacer simultáneamente a los trabajadores mexicanos y a los estadounidenses [3].


3. Sobre la interrupción voluntaria del embarazo (23 de enero)

El presidente Trump prohibió la entrega de subvenciones federales a las asociaciones especializadas que reciben fondos del extranjero. Así obliga a esas asociaciones a escoger entre su razón de ser (ayudar a las mujeres con dificultades) en la sociedad estadounidense o seguir recibiendo el dinero de George Soros para sacar manifestantes a la calle en contra de su administración –como sucedió el 21 de enero. Ese decreto no tiene nada que ver con el aborto y es una medida tendiente a evitar una «revolución de color» en Estados Unidos.


4. Sobre los decretos contra la inmigración (del 25 al 27 de enero)

Donald Trump anunció que aplicará la ley –heredada del presidente Obama– que implicaría la expulsión de los 11 millones de extranjeros en situación irregular. Suspendió además las ayudas federales a las ciudades que anunciaron que se niegan a aplicar esa ley (¿Cómo encontrar sirvientas a bajo sueldo si hay que declararlas legalmente?).

Trump anunció que comenzará expulsando a los 800 000 criminales ya anteriormente condenados legalmente en Estados Unidos, en México o en cualquier otro país.

Además, para evitar la entrada de terroristas, suspendió todas las autorizaciones de migrar a Estados Unidos y prohibió por 3 meses la entrada de personas originarias de países donde es imposible verificar la identidad de esas personas y su situación.

No fue Trump quien hizo la lista de países incluidos en esa medida sino que se remitió a un texto anterior… del presidente Obama. Por ejemplo, en Siria no hay actualmente ni embajada, ni consulado estadounidenses. Desde un punto de vista de policía administrativa, es por consiguiente lógico poner a los sirios en esa lista. Y en todo caso, esa medida sólo afecta a una cantidad mínima de personas. En 2015, la famosa «tarjeta verde» estadounidense fue concedida sólo a 145 sirios. Consciente del gran número de casos particulares que podrían aparecer, el decreto presidencial de Trump deja al Departamento de Estado y al Departamento de Seguridad de la Patria (Homeland Security) en libertad de conceder dispensas.

El hecho que funcionarios contrarios al presidente Trump hayan saboteado la medida aplicándola de forma brutal no convierte al nuevo presidente en racista o islamófobo.


La campaña anti-Trump de la prensa atlantista es, por ende, injustificada. Decir que el presidente Trump ha abierto una guerra contra los musulmanes, hablar públicamente de su posible destitución –incluso de su asesinato– va más allá de la mala fe, es propaganda de guerra.



El objectivo de Donald Trump

Donald Trump fue la primera personalidad en todo el mundo en cuestionar la versión oficial de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el día de los hechos y ante las cámaras de televisión. Después de recordar que los ingenieros que construyeron las Torres Gemelas ahora trabajaban para él, Trump declaró al Canal 9 de Nueva York que era imposible que ningún avión atravesara las estructuras de acero de esos edificios. Luego insistió en que era también materialmente imposible que los incendios provocaran el derrumbe de las torres y concluyó que tenía que haber otros factores desconocidos.

Desde aquella fecha, Donald Trump mantuvo su resistencia ante los realizadores de esos crímenes. En su discurso de investidura subrayó que esa ceremonia no era un simple traspaso del poder entre dos administraciones sino una restitución del poder al Pueblo estadounidense, despojado de ese poder [hace 16 años] [4].

A lo largo de su campaña electoral, después de su elección, durante el periodo de transición y desde su investidura, Trump repitió que el sistema imperial de los últimos años no ha beneficiado a los estadounidenses sino a una pequeña camarilla, cuya figura emblemática es la señora Clinton. También anunció que Estados Unidos no tratará en lo adelante de ser «el primero» sino «el mejor». Sus eslóganes son: «America great again» y «America first», o sea «Estados Unidos grande de nuevo» y «Estados Unidos primero».

Ese viraje político de 180 grados da al traste con un sistema instaurado durante los últimos 16 años y que se originó en la guerra fría, la opción que Estados Unidos adoptó en 1947. Ese sistema ha gangrenado numerosas instituciones internacionales, como la OTAN (con Jens Stoltenberg y el general estadounidense Curtis Scaparrotti), la Unión Europea (con Federica Mogherini) e incluso la ONU (con el embajador estadounidense Jeffrey Feltman [5]).

Si Donald Trump tiene éxito, lograr ese objetivo le llevará años.
Hacia el desmantelamiento pacífico del Imperio estadounidense

En 2 semanas, se han iniciado muchas cosas, a menudo con la mayor discreción. Las estruendosas declaraciones del presidente Trump y de su equipo han sembrado voluntariamente la confusión y le han permitido obtener la confirmación de las nominaciones de sus colaboradores por parte de un Congreso parcialmente hostil a su administración.

Es importante entender que en Washington ha comenzado una guerra a muerte entre dos sistemas. Dejemos pues que la prensa atlantista comente las declaraciones a menudo incoherentes y contradictorias de unos y otros mientras que nosotros nos atenemos sólo a los hechos.

Ante todo, Donald Trump se ha dedicado a garantizar su control sobre los órganos de seguridad. Sus 3 primeros nominados –el consejero de seguridad nacional Michael Flynn, el secretario de Defensa James Mattis y el secretario de Seguridad de la Patria John Kelly– son 3 generales que cuestionaron el «Gobierno de Continuidad» desde el año 2003 [6]. Después reformó el Consejo de Seguridad Nacional para excluir al jefe del Estado Mayor Conjunto y al director de la CIA [7].

Aunque se anunció que este último decreto será objeto de una enmienda, eso no ha sucedido aún. Hay que señalar de paso que nosotros habíamos anunciado que Donald Trump y el general Flynn querían eliminar el cargo de director de la Inteligencia Nacional [8]. Finalmente, ese cargo se mantiene y fue asignado al senador Dan Coats, en lo que en realidad constituye una táctica para poder argumentar que la presencia del director de la Inteligencia Nacional en el Consejo de Seguridad Nacional justifica la exclusión del director de la CIA.

Querer ser «el mejor», en vez del «primero» lleva al inicio de una asociación con Rusia y China. en vez de pretender aplastar a esos países.

Para impedir esa política, los amigos de las señoras Clinton y Nuland acaban de reiniciar la guerra del régimen de Kiev contra el Donbass. La importante cantidad de bajas humanas y de pérdidas materiales sufridas en esa región habían obligado al ejército ucraniano a replegarse y a poner las milicias paramilitares nazis en primera línea. Los nuevos ataques han causado gran cantidad de víctimas entre la población civil de la nueva República Popular. Al mismo tiempo, en el Medio Oriente, los colaboradores de la señora Clinton lograron entregar blindados a los kurdos de Siria, como había previsto la administración Obama.

En aras de resolver el conflicto ucraniano, Donald Trump está buscando cómo deshacerse del presidente Petro Porochenko. Por eso recibió en la Casa Blanca a la jefa de la oposición, Yulia Tymochenko, incluso antes de aceptar una llamada telefónica del presidente Porochenko.

En Siria e Irak, Donald Trump ya inició las acciones comunes con Rusia, aunque su vocero lo niegue. El ministerio de Defensa ruso, después revelarlo imprudentemente, suspendió de inmediato toda declaración al respecto.

En lo que concierne a Pekín, el presidente Trump puso fin a la participación estadounidense en el Acuerdo Transpacífico [9], que había sido concebido en contra de China. Durante el periodo de transición, Trump recibió a Jack Ma, el segundo hombre más rico de China –el mismo que declaró: «Nadie les ha robado empleos. Ustedes gastan demasiado en guerras.». Se sabe que las conversaciones abordaron la posible adhesión de Washington al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (Asian Infraestructure Investment Bank o AIIB). Si Estados Unidos se suma a esa institución, estaría aceptando cooperar con China –en vez de oponerse a ella– y ambos países podrían participar en el establecimiento de dos «rutas de la seda», lo cual haría inútiles las guerras del Donbass y de Siria.

En el plano financiero, el presidente Trump ya inició el desmantelamiento de la ley Dodd-Frank, que trató de resolver la crisis de 2008 evitando la quiebra abrupta de los grandes bancos estadounidenses –en aplicación de la línea política llamada «too big to fail». A pesar de algunos aspectos positivos –su texto consta de 2 300 páginas–, la ley Dodd-Frank instituye un tutelaje del Departamento del Tesoro sobre los bancos, lo cual evidentemente frena su desarrollo. Donald Trump parece disponerse también a reinstaurar la diferencia entre los bancos de depósitos y los bancos de inversiones mediante el restablecimiento de la Glass-Steagall Act.

Y también ha iniciado la limpieza en el seno de las instituciones internacionales. La nueva embajadora de Estados Unidos en la ONU, Nikki Haley, llegó exigiendo una auditoría sobre las 16 misiones de «mantenimiento de la paz» y anunció que piensa poner fin a todas las que parezcan ineficaces, lo cual es el caso de todas sin excepción, a la luz de la Carta de las Naciones Unidas. En efecto, los fundadores de la ONU nunca previeron ese tipo de despliegue militar –actualmente hay 100 000 cascos azules. La ONU fue creada para prevenir o resolver conflictos entre Estados, nunca conflictos internos. Cuando dos partes concluyen un alto al fuego, la ONU puede desplegar observadores para verificar el respeto de ese acuerdo. Las actuales operaciones de «mantenimiento de la paz» tienen como objetivo imponer el respeto de una solución impuesta por el Consejo de Seguridad de la ONU y rechazada por una de las partes en conflicto, lo cual es prolongar el colonialismo.

En la práctica, la presencia de esas fuerzas prolonga el conflicto, mientras que su ausencia no modifica el panorama.
Por ejemplo, las tropas de la FINUL (Fuerza de Interposición de Naciones Unidas en Líbano) desplegadas en la frontera israelo-libanesa –pero sólo del lado libanés– no evitan una acción militar israelí, ni una acción de la resistencia libanesa, lo cual está más que demostrado. La FINUL sólo sirve para espiar a los libaneses por cuenta de Israel, lo cual prolonga el conflicto.
Asimismo, las tropas de la FNUOS (Fuerzas de Naciones Unidas para la Observación de la Separación) desplegadas en la línea de demarcación entre el Golán ocupado y Siria fueron expulsadas de allí por los hombres de al-Qaeda, sin que ello modificara en nada el conflicto israelo-sirio.
Conclusión: Poner fin a ese sistema sería regresar al espíritu y el contenido iniciales de la Carta de la ONU, renunciar a los privilegios coloniales y pacificar el mundo.

Detrás de las polémicas mediáticas, las manifestaciones callejeras y los enfrentamientos políticos, lo cierto es que el presidente Trump mantiene su rumbo.



[1] El TLCAN (Tratado de Libre Comercio de América del Norte) también se designa a menudo bajo las siglas NAFTA –en inglés. Nota de la Red Voltaire.

[2] En inglés, «Tendency of the rate of profit ». Nota de laRed Voltaire.

[3] «Tras el Muro de los dos partidos», por Manlio Dinucci,Il Manifesto (Italia) , Red Voltaire, 29 de enero de 2017.

[4] “Discurso de investidura de Donald Trump”, por Donald Trump, Red Voltaire, 21 de enero de 2017.

[5] «Alemania y la ONU contra Siria», por Thierry Meyssan, Al-Watan (Siria) , Red Voltaire, 28 de enero de 2016.

[6] «Trump: ¡Basta ya con el 11 de septiembre!», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 25 de enero de 2017.

[7] “Presidential Memorandum: Organization of the National Security Council and the Homeland Security Council”, por Donald Trump, Voltaire Network, 28 de enero de 2017. «Donald Trump disuelve la organización del imperialismo estadounidense», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 30 de enero de 2017.

[8] «La reforma del sistema de Inteligencia, según el general Flynn», por Thierry Meyssan, Contralínea (México), Red Voltaire, 27 de noviembre de 2016.

[9] Se trata del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica o TPP, según sus siglas en inglés. Nota de la Red Voltaire.

martes, 11 de octubre de 2016

Tambores de guerra

A pesar de la anestesia generalizada que los MM imperiales administran, con sus maravillosos programas y artículos estúpidos, el mundo sigue girando y lo que ocurre se sabe y fluye.

Mientras la anestesia entre otras cosas consiste en saber quién está más tarado entre los dos psicópatas candidatos a la casa blanca,  Rusia está destrozando aviones judíos sobrevolando Siria, naves Qataríes en las costas yemenitas y desplegando sus fuerzas por toda la zona donde EEUU con sus locos candidatos quieren seguir matando y campando a sus anchas.

Lo de Siria, brilla con nombre propio cada vez más. El enemigo nº1 de Israel de toda la vida.
El pais laico que no se doblega al imperio. El amigo de los Rusos, en fin demasiadas cosas que "molestan" al sionismo imperial como para dejarlo pasar.

Cayó Afghanistan, cayó Libia, pero en Siria y Yemen,  a pesar de todo el daño y el sufrimiento infligido a los civiles y a las naciones, se ve a Rusia dispuesta ya no sólo a agotar su paciencia diplomática, sino de jugarle el juego a EEUU.

No habrá enfrentamientos abiertos, como nunca los hubo ( por lo menos reconocidos), pero habrá accidentes y muchas cosas sorprendentes que a más de uno le dejará sin saber qué decir.

El miedo a lo nuclear es una tontería porque las cosas no se pueden degradar tanto, por lo tanto la disuasión no va a ser a ese nivel.

Las muestras del poderío militar ruso ya han hecho mella en EEUU y en Israel.
Muchas veces comentado en este blog, en balística y misiles rusia lleva la delantera.
Y en armas convencionales aún más.

Por mucho que digan, no hay ni habrá tercera guerra mundial nuclear, porque no es viable para nadie.
Pero la tercera guerra mundial ya está en marcha y va a ser convencional y de cuarta y quinta generación.
Ya está en curso. Falta china que aún no aparenta haber movido ficha, pero todo el acoso imperial hacia el continente euroasiatico, ha generado un cinturón de guerras y conflictos. China puede que esté haciendo un trabajo fundamental en el desarrollo de los paises desamparados y  empobrecidos por el capitalismo animal.
Quizás no por buena voluntad, sino como consecuencia de un negocio y beneficio mutuo.
Por lo que el eje sino ruso está fomentando ya posturas anti imperialistas que hace tiempo que no se veían.
No se verán en los medios imperiales, por descontado, pero poblaciones enteras de todas las naciones victimas de la política sionista norteamericana, no se las puede acallar a base de bombazos y de terrorismo "islámico".

Europa vive un letargo que pagará caro mientras intenta darse cuenta de que seguir a su amo americano le va salir más que caro.
Los ingleses ya se han dado cuenta, se han marcado su Brexit, y verán como se las apañan con su hija-mamá AMERICA.

Pero esta deriva bestial y belicosa, con tanta sangre y sufrimiento no es casual.

Cayó el comunismo, y se ha visto que el sistema materialista del capitalismo sino es igual es aún peor que ese al que se supone que se enfrentaba.

Ya hemos visto cómo se desarrolla el capitalismo como sociedad y como sistema degenerado a todos los niveles.
Si a eso le sumamos que el concepto de deuda en el que se basa ya no es un concepto sin una tara que lo carcome por dentro, donde las deudas son impagables y donde la huída hacia adelante no lleva más que al abismo.
Certificarlo sería reconocer el fracaso de la "democracia y la libertad " que representa este inmundo sistema.
Y se mantiene la ilusión con las guerras, y el sistema industrial militar, estilo las guerras mundiales anteriores.
La economía no resiste, o mejor dicho, la gente ya no aguanta tanta mierda, y las explosiones sociales pueden ser incontroladas, aunque volveríamos al principio. El letargo y la anestesia.


viernes, 17 de junio de 2016

Lazos familiares con la CIA en los atentados de Boston y Orlando

por redvoltairenet.org

EL padre de Omar Mateen –el individuo que mató unos 50 miembros de la comunidad gay de Orlando (Florida)– trabajó para los servicios de inteligencia de Estados Unidos en Afganistán durante la guerra de 1979-1989 contra el gobierno de aquel país y su aliado soviético. Seddique Mir Mateen emigró posteriormente a Estados Unidos, donde nació su hijo Omar, tristemente célebre desde hace unos días.

Seddique Mir Mateen dirige medios de comunicación dirigidos a los afganos residentes en el exterior. Actualmente presenta un programa titulado Durand Jirga Show [1], difundido a través de la televisión satelital Payam-e-Afghan (con base en San Francisco).

Originario de una tribu pashtu, el padre de Omar Mateen respalda a los talibanes –sucesores de los «Muyahidines de la Libertad» que la CIA había organizado junto al millonario saudita Osama ben Laden para luchar contra los soviéticos. Desde que el anterior presidente afgano Hamid Karzai salió del poder, en septiembre de 2014, Seddique Mir Mateen rechaza el compromiso entre Ashraf Ghani y Abdullah Abdullah y se autoproclama presidente de Afganistán en el exilio [2].

Su hijo, Omar Mateen, era empleado de la transnacional de servicios de seguridad G4S. Nunca fue considerado un individuo radicalizado, ni en el plano político ni en materia de religión. Aunque era casado, Omar Mateen frecuentaba el club nocturno gay donde perpetró la masacre y se sabe que había mantenido relaciones sexuales con al menos otro cliente.

Los hermanos Djokhar y Tamerlan Tsarnaev, señalados como autores del doble atentado con bombas perpetrado el 15 de abril de 2013 contra los participantes en el maratón de Boston, eran sobrinos políticos de Graham E. Fuller, un ex alto responsable de la CIA que dirigió las operaciones en Afganistán.

Ansor Tsarnaev, padre de los hermanos Tsarnaev, es un checheno que colaboró con la CIA en tiempos de la Unión Soviética, antes de emigrar a Estados Unidos. El mayor de los hermanos Tsarnaev, Tamerlan, había participado en 2012 en un seminario de la asociación georgiana Fondo para el Cáucaso (Кавказский фонд) [3]. Esta ONG, creada por la Fundación Jamestown, creada a su vez por la CIA, se dedicaba al reclutamiento y la formación de jóvenes con intenciones de utilizarlos para «desestabilizar Rusia».

Los hermanos Tsarnaev tampoco habían sido detectados ni clasificados como individuos radicalizados en el plano político o religioso.

El analista estadounidense Webster Tarpley señala la existencia de lo que llama

«el esquema ya familiar: ex combatientes extranjeros, que han trabajado para la CIA o el Departamento de Estado en alguna zona de conflicto, emigran a Estados Unidos para vivir el “sueño americano”. Se mantienen en estrecho contacto con la comunidad de inteligencia estadounidense y sus hijos –a menudo nacidos en Estados Unidos– se dedican a participar en operaciones terroristas, al estilo de la nobleza europea, en la que el hijo menor estaba destinado a hacer carrera como militar.»



[1] Referencia a la «Línea Durand», impuesta por los británicos para separar Afganistán de Pakistán, dividiendo así el pueblo pashtu. El programa del padre de Omar Mateen supuestamente lucha por la reunificación de ese pueblo.

[2] “Shooter Omar Mateen’s father says he’s saddened by massacre, calls gunman ‘a good son’”, Tim Craig, Max Bearak y Lee Powell, The Washington Post, 13 de junio de 2016

[3] «Тамерлана Царнаева завербовали через грузинский фонд»,Izvestia, 24 de abril de 2013.

miércoles, 27 de abril de 2016

Mossack-Fonseca, el escándalo Irán-Contras y Noriega

por Julio Yao Villalaz

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No pienso participar en la discusión bizantina de si son legales o ilegales la formación de empresasoffshore y sus posibles objetivos, lo cual no quiere decir que su naturaleza legal sea irrelevante o me sea ajena. De ninguna manera. Por ejemplo, desde el pasado mes supe que fue una dama quien, por razones personales, actuó en venganza y vendió (ahora se sabe), desde 2008/2009, parte de los documentos de Mossack-Fonseca, complementado por la acción de una pareja de la misma oficina y quizá de otras personas.

Lo que interesa saber es cómo llegaron los documentos de Mossack-Fonseca a manos de las agencias de Estados Unidos «a cargo del cumplimiento de la ley» (U.S. law enforcement agencies), y si ello ocurrió antes o después de que la dama los entregara o vendiera al diario Suddeutsche Zeitung. Se sabe que el diarioSuddeutsche Zeitung los entregó al Consorcio de Periodistas de Investigación (CPI) y que estos fueron apoyados por George Soros y sectores de la élite corporativa de Estados Unidos opuestos a Rusia.

El caso es que las agencias de Estados Unidos a cargo del cumplimiento de la ley, posiblemente usaron los documentos deMossack-Fonseca para acusar (indictment) y detener a narcotraficantes, terroristas, traficantes de armas, lavadores de dinero, etc., como probablemente también para actuar contra algunos bancos en Panamá.

Esta cuestión ya no es bizantina, pues implica la posible participación del gobierno de Estados Unidos en una acción ilícita de orden internacional. La acción contra el centro bancario y financiero de Panamá es un ataque a una de las bases de nuestra economía. Tampoco es bizantina la denuncia de que Mossack-Fonseca estuvo y está involucrada con personajes siniestros de casi todos los continentes vinculados a servicios de inteligencia, al menos desde 1986, especialmente del escándalo Estados Unidos-Contra.

La firma Mossack-Fonseca no se originó en 1977 como registran sus archivos, sino en 1986, en Islas Vírgenes (Br.). En 1977 solo existía la Jürgen Mossack Law Firm (Firma de Abogados Jürgen Mossack). Es en 1986 cuando nace la firma Mossack-Fonseca, al calor del escándalo Estados Unidos-Contra.

Como afirma The New York Times del 8 de abril de 2016:

En 1986, mientras el país aún estaba bajo el yugo del general Manuel Noriega, estos hombres (Ramón Fonseca y Jürgen Mossack) fusionaron sus pequeños despachos de abogados y así crearon lo que se convertiría en el centro de las operaciones bancarias sigilosas para la élite, un paraíso fiscal. [1]
E

l dinero proveniente de la venta de armas se invertía en drogas, que altos funcionarios en Washington —haciéndose los chivos locos— introdujeron en barrios pobres de Estados Unidos. Parte de los fondos se canalizaron por el Proyecto Democracia para derrocar a Noriega, de modo que, por un lado, se hacían de la vista gorda en los barrios no blancos y, por el otro, permitieron que respetables señores en smoking abrieran la Mossack-Fonseca en Islas Vírgenes. territorio que Estados Unidos comparte con Gran Bretaña.

¿Por qué no se creó en Panamá? Quizá porque acababa de terminar exitosamente la Operación Piscis de la DEA en Panamá y nuestro país (bajo el presidente Ricardo De la Espriella) había aprobado leyes no favorables a operaciones clandestinas e ilegales como la Contra-Estados Unidos.

Mossack-Fonseca habría participado, en complicidad con Washington, en una acción violatoria del derecho internacional contra Panamá, como lo es el derrocamiento de un gobierno extranjero, y, por esa razón, su origen es espurio, pues además ahora se sabe que Mossack-Fonseca ha servido a servicios de inteligencia de diversos países.

El año 1986 es clave por el Escándalo Estados Unidos-Contra, pero también porque, hace exactamente 30 años (abril de 1986), el Consejo de Seguridad Nacional de Estados Unidos tomó la decisión de derrocar a Noriega por razones propias, y no de los panameños que pedían legítimamente un cambio. Cada panameño tendrá “su” Noriega, y eso se respeta, pero Estados Unidos carecía de todo derecho a expulsarlo, sobre todo sabiéndose de antemano que asesinarían a miles de panameños inocentes.

Es necesario rechazar mundialmente que el nombre de Panamá —que es el nombre de todos los panameños— se use para bautizar los documentos que retratan la podredumbre y degeneración más grave del capitalismo de la historia moderna. Para desvincularnos del perjuicio a múltiples países, organizaciones y personalidades, es necesario prohibir la entrada al prostíbulo o, mejor aún, cerrarlo.

[1] “Panama Papers Cast Light on a Law Firm Founded on Secrecy”, Kirk Semple, Azam Ahmed & Eric Lipton, The New York Times, April 7th, 2016.

lunes, 25 de abril de 2016

Mientras nos marean con cortinas de humo...

Cosas que ocurren mientras se destapa la corrupción de los papeles de Panamá y empiezan a verse los ricos cómo defraudan:


  1. EEUU en plena tregua sigue armando a los terroristas en Siria a través de Turquía y Jordania, con armamento estilo ruso, para poder confundirlo con las armas que usa el EAS.
  2. Turquía se va islamizando mientras Erdogan suelta querellas por cientos a todo el que no le gusta. Eso sí cobrando de la UE por gestionar a la invasión inmigrante.
  3. De Siria se habla poco pero el ejército Sirio con la ayuda de los rusos se va defendiendo sólo y recobrando terreno.
  4. En Libia sigue el caos y la destrucción ahora con las caretas caidas: EEUU e Inglaterra se lo quieren repartir nada amigablemente y quieren enviar ya tropas.
  5. Este años cumplen 10 años los cascos azules en el sur del Libano después de la guerra de Israel de 2006. Viven la vida loca, mientras Israel campa a sus anchas y sigue haciendo lo que le da la gana.
  6. Rusia es ya la primera industria militar fiable que muchos paises prefieren frente a las armas norteamericanas. El caza americano F-35 sigue sin ver la luz mientras Rusia ha sacado varios modelos de cazas polivalentes que superan con creces las capacidades de su contrincante.
  7. Del Egipto del SISI se sabe que sigue recibiendo ayuda de Arabia saudí, pero nadie deja claro a qué juega ese presidente. China financia la ampliación del canal de Suez.
  8. Arabia Saudí está en la picota amenazada desde dentro por muchos bandos, y por fuera por EEUU. Aliada de Israel pero con lazos con rusia para comprar armas en caso de que EEUU dejara de ser un socio fiable ( nunca lo fue) y bajo la amenaza fantasma de Irán.
  9. En nuevo pacto con Irán de EEUU no deja de ser una jugarreta muy lucrante. Se han disparado las ventas de armas por el temor hacia los persas. Además las petroleras se van a forrar con la producción persa a precio bajo, y con contratos multimillonarios para renovar instalaciones.
  10. Israel sigue matando palestinos indiscriminadamente, destruyendo sus casa, y robando sus tierras. Sigue sin acatar todas las resoluciones de la ONU. Pero por lo demás es un gran aliado del mundo libre.
De lo demás... pan y circo.


domingo, 11 de octubre de 2015

Russia please stop



Cuando todos atacan a Rusia ahora que interviene a sangre y fuego en Siria, directamente, y sin tapujos, esta foto refleja perfectamente la situación y porqué de las más que amargas quejas.

LLevar una guerra contra el terrorismo está avalado por la ONU, y además Rusia está atacando todos los grupos terroristas ( moderados o sin moderar): el terrorismo no es moderado en ninguna forma.
A cara descubierta y sin complejos de tener algo que esconder, ha mandado a sus tropas nacionales a Siria a "limpiar "el asunto. El "mess" en el que está metido Obama y no sabe cómo salir.

Que Rusia lo haga por interés es más que probable, y no por la cara bonita de Assad. Assad será lo que sea, pero es el "lo que sea" Ruso. Y Putin no le va a dejar caer.
Las jugadas previas de USA las lidió Lavrov con extrema exqusitez, y sin mancharse, rodaron cabezas en la política de varios países.

Ahora el tempo y los acontecimientos han cambiado. Desde el acuerdo USA-Irán, pasando por Ukrania, y terminando con Yemen y Turquía, Rusia ha tomado la iniciativa a las claras de ir cerrando temas, y de paso ganarse unas deudas con Obama, que como siempre hacen los EEUU, abren cajas d e pandora, se queman vivos, y no saben cómo salir, con un poco de decencia pero chamuscados.

No es casualidad que lo que acontece ahora es lo que lo mass mierda han llamado la tercera intifada que no es tal, y ocurre poco después de que saliera la noticia de que Netan"hell"yahu estaba dispuesto a negociar con los palestinos. A buenas horas ( además que ya no cuela, ni de que venga el lobo).

Lo de los atentados en Turquía tampoco son casualidad.
y por supuesto de lo que ocurre en Yemen ni se habla, igual que lo que está cayendo en Libia.

Otra vez más queda muy patente el rol de la manipulación informativa que se hace eco de los acontecimientos que sus amos crean.
Así, controlan el qué, el dónde, el cuando, el cómo, y la prensa ya se encarga del porqué de cara a los aborregados  ciudadanos que cada vez son más insensatosy más crédulos.

Otra vez queda muy claro que de lo que se habla en general es de lo que los mass mierda quieren que hables.
Si este verano era la invasión inmigrante y la solidaridad europea, ahora es Rusia atacando. Todo ello con las sobredósis de rigor de fantasía y futbol.

Seguimos el hilo conductor de su novela sin inmutarnos. Sin hilar. Ya nadie piensa en que las cosas no se dan por casualidad, sino que ocurren porque hay gente a las que les interesa que eso ocurra y que se difunda.
No es tan simple como para que me llamen conspiranóico ( palabra que les encanta a los que no tienen ni puta idea de nada, y les jode que alguien que no es futbolero, se interesa por este mundo, y además lee "libros").

Por eso se quejan de Rusia. Les está tocando los cojones.



jueves, 4 de junio de 2015

Los yihadistas al servicio del imperialismo

por Thierry Meyssan

Los gobiernos occidentales ya ni siquiera tratan de esconder el uso de yihadistas. ¿Ejemplos? La OTAN derrocó a Kadhafi utilizando a al-Qaeda como fuerza terrestre; Israel sacó a los “cascos azules” del Golán y los reemplazó por los hombres de al-Nusra; la coalición internacional contra el Emirato Islámico permitió que los yihadistas tomaran Palmira para perjudicar al gobierno de Siria. Es fácil entender los intereses de las potencias occidentales, pero resulta menos evidente entender por qué y de qué manera los yihadistas prestan servicio al Tío Sam en nombre del Corán.

l jeque Yussuf al-Qaradawi, gurú de la Hermandad Musulmana y predicador estelar del Corán en la televisión qatarí Al-Jazeera, bendice a los yihadistas que operan en Siria e Irak y afirma, muy seriamente, que si Mahoma viviese, hoy sería aliado de la OTAN.




A menudo nos preguntamos cómo se las arreglan el Pentágono y la CIA para manipular a millones de musulmanes y lograr que luchen por los intereses del Tío Sam. Si bien es cierto que algunos líderes son agentes pagados, también es verdad que la mayoría de los yihadistas creen que luchan y mueren por ir al paraíso. La respuesta es extremadamente simple: partiendo de la retórica de la Hermandad Musulmana es posible apartarse de la realidad humana y enviarlos a matar a cualquiera, como agitando un trapo rojo ante un toro.

Oficialmente, el Emirato Islámico se separó de al-Qaeda y no reconoce la autoridad de Ayman al-Zawahiri. Sin embargo, en muchos lugares, como en la región siria de Qalamun, es imposible diferenciar a los seguidores del Emirato Islámico de los de al-Qaeda: los mismos yihadistas utilizan simultáneamente las dos etiquetas.

Por supuesto, siempre habrá quien responda que todo no pasa de ser una diferencia de orden personal surgida simplemente porque Abu Bakr al-Baghdadi quiere ser jefe en lugar del jefe. Pero el hecho es que el Emirato Islámico y al-Qaeda, aunque utilizan retóricas muy diferentes, recurren exactamente a las mismas prácticas.

Tienen en común las consignas de la Hermandad Musulmana: «Nuestra Constitución es el Corán», «La solución es el islam». La vida piadosa se hace así extremadamente simple. No importa que el Creador nos haya hecho inteligentes, invariablemente y sin importar las circunstancias, hay que aplicar la palabra divina como si fuésemos máquinas. Y si la situación no aparece en El Libro… la solución es destruirlo todo. Por supuesto, los resultados de esa forma de actuar son catastróficos y esas organizaciones han sido incapaces de instaurar en ningún lugar nada que se parezca al inicio de la sociedad perfecta que dicen desear.

La diferencia reside en la historia de ambos grupos:
Desde 1979 hasta 1995, o sea desde la operación de la CIA en Afganistán hasta la Conferencia Árabe Popular e Islámica de Khartum, los mercenarios de Osama ben Laden luchaban contra la Unión Soviética con ayuda pública de Estados Unidos.
Desde 1995 hasta 2011, o sea desde la Conferencia de Khartum hasta la operación «Tridente de Neptuno», al-Qaeda exponía una retórica contra «los judíos y los cruzados» mientras seguía luchando contra Rusia en Yugoslavia y Chechenia.
Y a partir de 2011, o sea desde la «primavera árabe», al-Qaeda ha apoyado a la OTAN, en Libia, y a Israel, en la frontera del Golán ocupado.

Pero la opinión pública occidental no ha seguido esa evolución. Está convencida del peligro de un mítico expansionismo ruso, se obstina en atribuir a los yihadistas los atentados del 11 de septiembre, no ve la realidad sobre lo sucedido en Libia y en la frontera del Golán ocupado por Israel y se aferra por ello a la errónea idea que presenta a al-Qaeda como una organización terrorista antiimperialista. Los árabes, mientras tanto, no se basan en los hechos sino que eligen –según los casos– la realidad o la propaganda occidental para inventarse así una narración romántica sobre al-Qaeda.

El Emirato Islámico, por su parte, se aleja del Corán y se acerca a los neoconservadores. Asegura que los principales enemigos son… otros musulmanes: los chiitas y sus aliados. Prefiere olvidar la época de la guerra en Bosnia, donde la Legión Árabe de ben Laden gozaba del respaldo simultaneo de Estados Unidos, Arabia Saudita e Irán. Pero, ¿quiénes son los aliados de los chiitas? La República Árabe Siria (Estado laico) y la Yihad Islámica palestina (sunnita). En otras palabras, el Emirato Islámico lucha prioritariamente contra el Eje de la Resistencia, que se opone al imperialismo. De hecho, el Emirato Islámico asume su papel como aliado objetivo de Estados Unidos y de Israel en el «Medio Oriente ampliado», aunque dice ser –teóricamente– enemigo de ambos.

La maleabilidad de ambas organizaciones reside en su ideología de base, que es la de la Hermandad Musulmana. Por eso resulta lógico el hecho que casi todos los jefes yihadistas han sido miembros en algún momento de alguna rama de la Hermandad Musulmana. Por eso es también totalmente lógico el hecho que la CIA ha respaldado no sólo la Hermandad Musulmana egipcia, desde que esta fue recibida en la Casa Blanca por el presidente Eisenhower –en 1955–, sino también todas sus ramas extranjeras y todos sus grupos disidentes. En definitiva, el califato que soñaba Hassan el-Bana, el mismo que dicen querer Ayman al-Zawahiri y Abu Bakr al-Baghdadi, no busca volver a la Edad de Oro del Islam sino instaurar el reino del oscurantismo.

Así lo confirmó, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Laurent Fabius, en 2012 –o sea antes de la escisión entre al-Qaeda y el Emirato Islámico– cuando declaraba: «En el terreno, ¡están haciendo un buen trabajo!»

jueves, 14 de mayo de 2015

Julio Anguita, más claro agua




Hace 22 años Julio Anguita lo decía igual de claro, por si había dudas. Con el mismo estilo y con la misma calma que le concede su conocimiento, retórica y dialéctica.

domingo, 30 de noviembre de 2014

Vulnerabilidades de Rusia ante las sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y la rapiña militar de la OTAN

por James Petras

La recuperación del poderío económico y militar de Rusia lograda bajo el mandato de Vladimir Putin se ve comprometida hoy por la guerra económica que le imponen Estados Unidos y la Unión Europea, observa el profesor James Petras. Esta confrontación obligará al poder ruso a cuestionar sus relaciones con el sistema oligárquico heredado de la era Yelsin, sistema que Putin reformó y controló en parte, pero en el que también se apoyó y que incluso preservó para sacar a Rusia del marasmo económico en que se hallaba. Frente a la agresión occidental, ese viejo sistema no basta. O Putin elimina el modelo oligárquico y abre una nueva fase innovadora de la economía rusa implicando a las fuerzas productivas, las diversas clases sociales –ricas en científicos y técnicos– con los dinámicos y prósperos mercados emergentes de Asia, o mantiene con el viejo sistema oligárquico un statu quo que lo llevaría a la derrota, analiza Petras.

El golpe de estado patrocinado por Estados Unidos y la Unión Europea en Ucrania por un lado, el intento de transformar a Ucrania de socio comercial histórico y estable de Rusia en uno más de la devastada economía de la Unión Europea, para que sirva además de plataforma de lanzamiento de misiles de la OTAN apuntando contra Rusia, así como las sanciones económicas posteriores lanzadas en contra de Rusia por el bloque (Estados Unidos-Unión Europea) por apoyar a la minoría étnica ucraniana de lengua rusa viviendo desde siglos en la región del Donbas y de Crimea, ilustran la peligrosa vulnerabilidad en la que se puede encontrar la economía y la seguridad del Estado ruso frente a la agresión occidental.
Para tener un panorama real y concreto de los esfuerzos necesarios que debe realizar Rusia para su viabilidad económica, para su seguridad en materia de defensa, para que Rusia pueda encontrar la solución a estos desafíos, se requiere entonces de un análisis crítico de las políticas y estructuras emergentes en Rusia después de la era post-soviética.


Saqueo como Privatización

Durante el último cuarto de siglo, varios billones de dólares de valor de la propiedad pública estatal en todos los sectores de la economía rusa fueron transferidos ilegalmente o fueron violentamente incautados por grupos mafiosos o gángsteriles oligarcas que actuaban a través de bandas armadas [grupos de poder], especialmente durante la fase del derrumbre del sistema comunista de la Unión Soviética a la fase de «transición al capitalismo» emergente, desapareciendo la Unión Soviética, apareciendo el nuevo Estado: la Federación de Repúblicas de Rusia.

De 1990 a 1999, más de 6 millones de ciudadanos rusos murieron prematuramente [o a fuego lento] a consecuencia del colapso catastrófico de la economía; la esperanza de vida para los hombres disminuyó de 67 años durante la era soviética a 55 años durante el período del presidente Borís Yeltsin. El PIB [producto interior bruto] de Rusia se redujo en sesenta por ciento (-60%) –una primicia histórica para un país que no estaba en guerra. Después de tomar violentamente el poder con el bombardeo del parlamento ruso, el régimen de Yelsin procedió a «priorizar» la privatización de la economía, la venta de la energía, de los recursos naturales, de la banca, los transportes y las comunicaciones a una décima parte o incluso menos que eso de su verdadero valor económico, esto fue vendido por nada a los compinches bien conectados y otras entidades extranjeras.

En esa época era costumbre ver matones armados, organizados por los mismos oligarcas arribistas “completando” el programa de privatización mediante agresiones, asesinatos y otras formas de violencia. Cientos de miles de pensionistas (jubilados) de edad avanzada fueron expulsados de sus casas y apartamentos en un vicioso comercio de superficies y terrenos por especuladores inmobiliarios violentos. Consultores y otros consejeros financieros académicos de Estados Unidos y de Europa «aconsejaban» a diversos oligarcas rivales y a los ministros del nuevo gobierno ruso como utilizar las mejores técnicas de mercado “eficientes” para saquear la economía, «aconsejando» pues, mientras tocaban lucrativas y cuantiosas comisiones generando así enormes fortunas para la gente «bien relacionada».

Mientras tanto, los niveles de vida se derrumbaron en esta nueva Rusia Federal, empobreciendo a las dos terceras partes de los hogares rusos, los suicidios se cuadruplicaron y las muertes por alcoholismo, adicción a las drogas, el VIH (SIDA) y las enfermedades venéreas se tornó incontrolable. La sífilis y la tuberculosis alcanzaron proporciones epidémicas –enfermedades totalmente controlados durante la era soviética– volvieron aparecer con furia a consecuencia del cierre de clínicas y hospitales públicos que no teniendo fondos dejaron de funcionar.



Documental sobre los acontecimientos de octubre de 1993, el bombardeo de la Casa Blanca en Moscú por Yeltsin.


Por supuesto, para los medios de comunicación occidentales, para la respetable prensa comercial haciendo uso del noble don de la libertad de expresión, celebraron el saqueo de Rusia como siendo una buena transición hacia la democracia y «elecciones libres en una economía de libre mercado». Ellos escribieron brillantes artículos donde alababan la inteligencia del nuevo poder político; el control de la economía por oligarcas mafiosos fue descrito como el reflejo de un aumento de la «democracia liberal». El Estado ruso pasó así, de la noche a la mañana, del rol de Superpotencia Mundial al de Estado abyecto, convirtiéndose en un régimen cliente, penetrado por las agencias de inteligencia occidentales e incapaz de gobernarse y hacer respetar los acuerdos y sus intereses frente a las potencias occidentales. Estados Unidos y la Unión Europea desplazaron rápidamente la influencia rusa-soviética de Europa del Este y rápidamente se hicieron con el control de las ex-empresas estatales, los medios de comunicación y las instituciones financieras [tanto de Rusia como del bloque socialista de Europa del este].


Los antiguos funcionarios comunistas y de izquierda e incluso ejecutivos nacionalistas fueron expulsados y sustituidos por políticos pro-OTAN dóciles y serviles al «libre mercado». Estados Unidos y la Unión Europea violaron todos los acuerdos históricos firmados por Gorbachov con Occidente: los regímenes de Europa del Este se convirtieron en miembros de la OTAN; Alemania Occidental anexó el este y las bases militares de la OTAN se ampliaron hasta las fronteras con Rusia.


Los pro-OTAN implantaron «think tanks» [1] suministrando propaganda e inteligencia anti-rusa en la sociedad. Cientos de organizaciones no gubernamentales [ONGs], financiadas por Estados Unidos, operando dentro de Rusia con propaganda y otros medios de instrumentalización para crear y fomentar una nueva raza de políticos «serviles» neo-liberales. En el Cáucaso soviético y el Extremo Oriente, Occidente fomentó movimientos sectarios separatistas y levantamientos armados, especialmente en Chechenia; Estados Unidos patronó dictadores lacayos útiles a su imperialismo, un buen ejemplo es el payaso títere neoliberal y corrupto, hablamos del presidente Saakashvili en la ex-República Soviética de Georgia.


De esta manera el Estado ruso fue colonizado y su gobernante putativo, es decir el presidente de Rusia en aquella época, Boris Yeltsin –a menudo completamente ebrio–, gobernaba por decreto y gracias a la corrupción ganaba la obediencia de los funcionarios públicos y administradores del país, desintegrando aún más al Estado y la sociedad rusa.


La década de Yeltsin es recordada por el pueblo ruso como siendo un verdadero desastre; en cambio ese mismo período es para Estados Unidos, la Unión Europea, para los oligarcas rusos y sus seguidores la Edad de Oro... del saqueo. Para la inmensa mayoría de rusos, fue una Edad Oscura, cuando la ciencia y la cultura rusa fueron destrozadas; toda una clase de científicos, artistas e ingenieros de alto nivel y rango mundial murieron de inanición, a «fuego lento» ya que sus paupérrimos ingresos de pensión los conducieron a la desesperación, precaridad, miseria y muerte.

Para Estados Unidos, la Unión Europea y los oligarcas esto fue la era de la «presa fácil»: el pillaje económico, cultural e intelectual, miles de millones de dólares de fortuna fueron a parar en los bolsillos de la mafia oligárquica; impunidad política, criminalidad desenfrenada y la sumisión del gobierno ruso a los dictados de Occidente. Los Acuerdos Internacionales con el Estado ruso se violaban incluso antes de que la tinta este seca. Era la época del mundo unipolar centrado en Estados Unidos, el «Nuevo Orden Mundial», donde Washington podría influir e invadir a los adversarios nacionalistas y a los aliados de Rusia con toda impunidad.


La «Época de Oro» de la dominación del mundo se convirtió en el indiscutible modelo «estándar» occidental, dicho modelo serviría para juzgar a Rusia después de la era Yeltsin. Cada decisión de política interior y exterior [de Estados Unidos y la Unión Europea], adoptada durante los años de gobierno de Putin, es decir entre 2000 y 2014, ha sido diseñada especialmente por Washington para juzgar a Rusia, en función de si [las nuevas políticas impulsadas por Putin] se ajustaban o desviaban de la década Yeltsin, década de pillaje y manipulación de Rusia sin que ésta de signos de respuesta en su defensa.


La Era Putin: reconstrucción económica del Estado ruso y la creciente beligerancia de Estados Unidos y la Unión Europea


La primera y principal tarea del presidente Putin fue la de hacer terminar el colapso en la que Rusia se encontraba sumergida. Con el tiempo, el Estado y la economía rusa se fueron recuperando y una cierta apariencia de orden y legalidad llegó a todo el país. La economía comenzó a recuperar y crecer; igual para el empleo, mejores salarios así como un mejor nivel de vida y de bienestar general se fue generalizando, la tasa de mortalidad dejó de crecer.
Comercio, inversión y transacciones financieras con Occidente se normalizaron –se frenó el pillaje que fue denunciado como siendo criminal y procesado ante la justicia. La recuperación de Rusia fue visto por Occidente (Unión Europea y Estados Unidos) con ambigüedad: Muchas personas legítimas y honestas en negocios, las multinacionales comerciales legales dieron la bienvenida al restablecimiento de la ley, del orden y el fin del gangsterismo en Rusia; en contraste, los políticos en Washington y Bruselas, así como los capitalistas buitres deWall Street y la City de Londres rápidamente condenaron a Putin que lo calificaron de «dictador emergente lleno de autoritarismo» y «estatismo», porque las nuevas autoridades rusas comenzaron a investigar a los oligarcas mafiosos por evasión de impuestos, lavado de dinero a gran escala, corrupción de funcionarios públicos e incluso por el asesinato de burócratas que se opusieron al antiguo orden legado por Yelsin.

El ascenso de Putin al poder coincidió con el auge [demanda] de los productos básicos [materias primas] en todo el mundo. El espectacular aumento del precio del petróleo, del gas ruso y otros metales (2003-2013) permitió a la economía rusa de crecer a un ritmo rápido, mientras que el Estado ruso aumentaba la regulación y control de su economía, entonces pudo comenzar a restaurar también sus fuerzas armadas.
El éxito de Putin para poner fin a las formas más salvajes de saqueo de la economía y el restablecimiento de la soberanía de Rusia le hizo popular entre el electorado: fue entonces repetidamente reelegido por una amplia y sólida mayoría popular en el país.
Como Rusia se fue distanciando de las políticas dominadoras y colonizadoras que Occidente le imponía, como Rusia fue cambiando a los funcionarios corruptos o vendidos y eliminando todas los vicios y prácticas corruptas de la era Yeltsin, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) lanzaron una estrategia política hostil hacia Rusia de Putin, dicha estrategia diseñada con múltiples puntas de ataque, tenía como objetivo socavar la reputación y gobernanza del presidente Putin. Estados Unidos y la Unión Europea soñaban poder restaurar clones neoliberales al estilo Yeltsin, que sean dóciles y obedientes al poder Occidental para poder continuar con el saqueo.

Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) rusas financiadas por fundaciones estadounidenses que actuaban en realidad de manera encubierta para la CIA, lograron generar protestas callejeras masivas, esto para recrutar y fundar organizaciones electorales de oposición. Partidos políticos ultraliberales apoyados por Occidente compitieron sin éxito contra otros partidos locales en las elecciones nacionales en Rusia.
El Centro Carnegie una instituto financiado por Estados Unidos, conocido por ser un antro de la propaganda yanqui [2], produjo una extensa cantidad de folletos, revistas y otras publicaciones donde describía la política de Putin como «demoníacas», «autoritarias», de «persecución» contra los buenos oligárcas opositores y que Putin estaba planeando el regreso a una «economía de órden y mando estilo soviético».

Mientras Occidente trataba de restaurar la «Edad de Oro» del saqueo a través de otros sustitutos de manipulación interna, por otro lado proseguía con su agresiva política exterior destinada a eliminar a los aliados y socios comerciales de Rusia, especialmente en el Medio Oriente.
Estados Unidos invadió Irak, asesinó a Saddam Hussein y desmanteló el liderazgo del Partido Baas, poniendo en su lugar un régimen títere sectario pro-Washington, así eliminaron un aliado tradicional clave nacionalista de Moscú en la región.
Estados Unidos decretaró sanciones económicas contra Irán, un importante y lucrativo socio comercial petrolero de Rusia. Estados Unidos y la Unión Europea financian una insurgencia armada [terroristas islámicos] a gran escala para derrocar al presidente Bachar al-Assad en Siria, otro aliado importante de Rusia, y para privar a la Armada rusa de un puerto amigo en el Mediterráneo. Estados Unidos y la Unión Europea bombardearon a Libia, un importante socio petrólero y comercial de Rusia (y China), instalando allí un régimen cliente pro-occidental de tendencia islamista radical [Libia está actualmente sumergida en un total caos y anarquía, los grupos de fundamentalistas islámicos terroristas han tomado el poder con el apoyo de la OTAN, nota de la redacción].

La presión estadounidense contra Rusia se hizo sentir en el Cáucaso y en el Mar Negro, cuando el régimen de Georgia bajo la órbita de Washington invadió por sorpresa Osetia del Sur en 2008, un protectorado de Rusia, el ataque nocturno de Georgia mató a decenas de fuerzas de paz rusas y a cientos de civiles, este ataque fue repelido por una contraofensiva eficaz y aplastante por parte de Moscú.

En 2014, los ataques occidentales contra Rusia empezaron de nuevo, esta vez la estrategia es de aislar, cercar y eventualmente socavar cualquier posibilidad de un Estado independiente ruso [mediantes castigos económicos].
Estados Unidos financió entones un golpe de Estado cívico-militar en Ucrania para derrocar al gobierno elegido del presidente Viktor Yanukovitch, quien se había opuesto a la anexión [o incorporación] de Ucrania a la Unión Europea y su eventual afiliciación como miembro de la OTAN.
Washington impuso un nuevo régimen [fascista-neonazi] títere en Kiev, régimen profundamente hostil a Rusia y a los ciudadanos de origen étnico ruso-ucraniano en la región este del país donde son históricamente mayoría como en Crimea.
El no reconocimiento de Rusia a este golpe de Estado, el respaldo de Moscú a los ciudadanos rusos-ucranianos pero tambien ucrano-ucranianos que están a favor de un nuevo sistema político federalista y democrático [y que exigen eso al régimen fantoche de Kiev] en las regiones del este de Ucrania y Crimea sirvió de pretexto a Occidente para imponer sanciones comerciales contra Rusia, en un intento de socavar su industria, principalmente en los sectores del petróleo [energía], los bancos, los sectores manufactureros y paralizar así su economía.

Los estrategas imperialistas de Washington y Bruselas no respetaron y rompieron todos los acuerdos previos firmados con la Administración rusa del gobierno de Putin; por otro lado trataron de convencer y convertir a los oligarcas aliados cercanos de Putin para que se pongan encontra del presidente ruso, para ello amenazaron a dichos oligarcas de congelar, confiscar (pretextos no faltan cuando el dinero no es limpio o no declarado) sus tenencias, posesiones y otras fortunas personales colocadas en Occidente (generalmente fortunas invertidas en negocios en la Unión Europea) –especialmente sus cuentas bancarias, sus lavados de dinero y otras propiedades ocultas o bajo nombres de terceros. En lo que respecta a las empresas petroleras estatales rusas, que participaban conjuntamente con otras empresas petroleras multinacionales como lo son Chevron, Exxon y Total, fueron repentinamente aisladas de los mercados de capitales occidentales.

El impacto acumulativo de esta ola de sanciones de la ofensiva occidental –que ya tiene una década con estos objetivos– es decir el punto culminante buscado por Estados Unidos y la Unión Europea era provocar una recesión en Rusia, socavar su moneda (el rublo se redujo 23% en 2014), aumentar el costo de las importaciones rusas y causar el mayor daño posible a los consumidores locales .

La industria rusa, que depende de equipos y piezas extranjeras, así como las empresas petroleras rusas que dependen de la tecnología importada para efectuar la explotación de pozos de las reservas del Ártico se vieron afectadas por este embargo-bloqueo y guerra económica llena de sanciones impuestas por Occidente, todo esto a causa de la «intransigencia de Putin», quien se niega a doblegarse ante el dictado de Occidente.

A pesar de los éxitos a corto plazo de la guerra económica lanzada por Estados Unidos y la Unión Europea contra la economía rusa, la Administración Putin ha seguido siendo muy popular entre el electorado ruso, con índices de aprobación superior al 80%.

Las agrupaciones políticas rusas de oposición al presidente Putin, –es decir los grupos o líderes políticos pro-occidentales al interior de Rusia– han perdido toda credibilidad y sus panfletos acaban en la basura y sus discursos también pero en la basura de la historia.
Sin embargo, la política de sanciones occidentales y la política agresiva, es decir el cerco militar que la OTAN está implementando en las fronteras de Rusia, ha puesto a la luz las vulnerabilidades de Moscú.

La vulnerabilidad rusa: Las limitaciones que Putin enfrenta para proseguir con la restauración de la soberanía de Rusia



Después del saqueo de la economía rusa tanto por la oligarquía moscovita nacional como occidental y la degradación salvaje en la que se encontraba la sociedad rusa, el presidente Putin emprendió una estrategia compleja.

En primer lugar, hizo una diferencia entre oligarcas, aquellos oligarcas que son «políticos» [o que hacen política para sus propios intereses] y oligarcas que son «económicos»: en estos últimos encontró muchos oligarcas ricachones que estaban dispuestos a cooperar con su gobierno [con el nuevo gobierno de Putin] en la reconstrucción de la economía rusa, y estaban dispuestos a seguir complacientemente las directivas impuestas por el presidente Putin y meter la mano al bolsillo para ello.

Estos oligarcas «económicos» comprometidos con Putin conservaron su enorme poder económico y recibieron muchos beneficios y ganancias por su contribución a la reconstrucción de la economía rusa, pero a cambio de esto abdicaron a tener algún poder político. A todos ellos, Putin permitió que estos oligarcas «económicos» conservaran sus imperios empresariales dudosamente adquiridos.
Por el contrario, los oligarcas que buscaban el poder político y financiaban a los políticos de la era Yeltsin estuvieron en la mira de la administración Putin –algunos fueron despojados de sus fortunas– y otros fueron procesados por delitos que van desde el lavado de dinero, evasión de impuestos, estafas y transferencia ilegal de fondos en el extranjero, e incluso perseguidos por la justicia por el asesinato de sus rivales.

El segundo lugar, la estrategia económica-política de Putin a principios de su mandato fue la de profundizar la cooperación de Rusia con los Estados y las economías occidentales, sobre la base de un intercambio recípocro en los mercados comerciales y no sólo en beneficio de una parte, porque durante la era Yelsin la apropiación de los recursos rusos fue acaparada por Occidente. Putin buscaba asegurar una mayor integración política-militar con Estados Unidos y la Unión Europea para asegurar las fronteras y zonas de influencia de Rusia.

Con esta finalidad, el presidente Putin permitió la circulación sobre las rutas del territorio ruso de los suministros expedidos y destinados para las bases militares de las fuerzas armadas de Estados Unidos y la Unión Europea que participaban en la invasión y ocupación de Afganistán. Tampoco se opuso a las sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos contra Irán. Putin tampoco hizo mayor cosa cuando Estados Unidos invadió y ocupó Irak, a pesar de los estrechos lazos económicos permanentes entre Moscú y Bagdad. Por otro lado se unió a las 5 potencias que supervisan las conversaciones de «paz» en Palestina-Israel y se puso por un buen tiempo del lado de Washington e Israel. Incluso dio ingenuamente luz verde a los bombardeos de la OTAN en Libia, suponiendo que sería un asunto limitado, una intervención «humanitaria».

Como resultado de esta colusión [compañerismo] político y diplomático de Putin con la expansión militar de Washington y de la OTAN, el comercio de Rusia, la inversión y las finanzas con Occidente prosperaron. Empresas rusas levantaron préstamos en los mercados de capitales occidentales; los inversores extranjeros acudieron en masa a la bolsa de valores de Rusia y multinacionales formaron empresas mixtas con las empresas rusas. Las principales compañías de petróleo y gas florecieron. La economía rusa recuperó los niveles de vida de la era soviética; el gasto de los consumidores aumentó; el desempleo pasó de una cifra de dos dígitos a un solo dígito; sueldos y salarios atrasados se pagaron y centros de investigación, universidades, escuelas e instituciones culturales comenzaron a recuperarse.

En el tercer lugar de la estrategia de Putin viene la recuperación del Estado (renacionalización) del sector energético –petróleo y gas– un sector importante y estratégico para Moscú. Por compra y recompra directa de acciones y [de empresas], a través de auditorías financieras y la confiscación de los activos de los oligarcas mafiosos. Moscú volvió a tomar nuevamente el control de manera estatal del petróleo y gas ruso, esto fue una operación realizada con gran éxito. Estos sectores renacionalizado formaron empresas conjuntas con los gigantes petroleros occidentales y llevaron cuantiosas exportaciones de petróleo ruso en el transcurso del periódo de alta demanda mundial. Con el aumento de los precios del petróleo en la década de Putin, Rusia conoció un aumento de las importaciones impulsada por los consumidores rusos, importaciones de productos agrícolas, de joyería de lujo y autos ... Putin consolidó su posición política dentro de Rusia gracias al apoyo electoral popular y profundizó la «integración» de Rusia en los mercados occidentales.

La estrategia de expansión y de crecimiento económico de Putin estaba conectada exclusivamente hacia los mercados Occidentales, es decir la Unión Europea y Estados Unidos, no miraba hacia el este: Asia/China, ni tampoco miraba hacia el sur: América Latina.

Con este enfoque inicial del presidente ruso hacia «Occidente» enfoque táctico y exitoso en un principio, Putin comenzó a exponer sin querer las vulnerabilidades estratégicas de Rusia.

Las primeras señales evidentes de agresividad occidental fueron cuando estos lanzaron una campaña de apoyo a los oligarcas corruptos rusos, es decir una campaña anti-Putin, y los medios de comunicación comerciales de Occidente comenzaron a demonizar el sistema judicial ruso que procesaba y condenaba en justicia a un oligarca mafioso y gansteril como lo es Mijaíl Jodorkovski.
La segunda señal de agresividad de Occidente fue el apoyo financiero y político de Estados Unidos y de la Unión Europea a los neoliberales de la era Yeltsin, que comenzaron a competir polticamente contra los candidatos del partido Rusia Unida, el partido de Vladimir Putin... Se hizo evidente que el esfuerzo de Putin para restaurar la soberanía rusa entraba en conflicto con los planes de Occidente que busca mantener a Rusia como un Estado vasallo.
Occidente sigue añorando los años dorados de pillaje desenfrenado y de dominación de la economía rusa de la era Yeltsin y por eso detestan la era Putin, aquella de una Rusia independiente y dinámica, por tal razón tratan de desprestigiar constantemente al presidente de Rusia comparándolo a la extinta Unión Soviética y al KGB.

En 2010, Estados Unidos apoyó y empujó a uno de los presidentes-clientes que controla, el presidente georgiano Saakashvili de Georgia, para que invadiera militarmente Osetia del Sur, un protectorado [territorial] de Rusia. Esta fue la primera indicación o señal importante que la interacción de Putin con Occidente era también contraproducente. Las fronteras territoriales de Rusia, la de sus aliados y las zonas de influencia rusas se han transformado en objetivos codiciados por Occidente. Estados Unidos y la Unión Europea condenaron la respuesta defensiva de Rusia, incluso después que Moscú retirara sus tropas de Georgia y aplicarle una buena paliza.

La corta guerra de Rusia contra Georgia fue un ensayo militar de Occidente, una especie de ensayo bélico de varios disparos y bombas financiada, aprobada, planificada por Estados Unidos y la Unión Europea; otras veces estos tipos de intervenciones militares reciben el nombre de «revoluciones de color» y otras veces de «intervenciones humanitarias» de la OTAN.
Yugoslavia, país en los Balcanes, fue desmantelada como República Federal por los bombardeos de la OTAN y Ucrania ha experimentado estos últimos tiempos varias «revoluciones de color» para llegar hoy a una sangrienta guerra civil.
Washington y Bruselas han interpretado erroneamente las diversas medidas de conciliación propuestas por el presidente Putin como signos de debilidad de parte de Rusia y se han sentido con las manos libres y el permiso necesario para invadir [controlar] más territorios cerca de la frontera rusao o para derrocar a los gobiernos amigos de Rusia.

A mediados de la segunda década del nuevo siglo XXI, los Estados Unidos y la Unión Europea tomaron una importante decisión estratégica para debilitar la seguridad de Rusia y su soberanía económica: tomar el control de Ucrania, expulsar a Rusia de su base naval del Mar Negro en Crimea y convertir a Ucrania en un puesto de avanzada militar de la OTAN; por otro lado cortar los vínculos económicos de este de Ucrania [región étnicamete rusofona] con Rusia — especialmente el mercado estratégico de armamento militar ruso para con Ucrania.
Este golpe fue financiado por Occidente, mientras que las bandas armadas de extrema derecha y grupos de choque neonazis las proporcionaron los radicales de Ucrania [en colaboración con los servicios secretos occidentales]. La junta [gobernante neofascista] de Kiev organizó una guerra de conquista dirigida para eliminar a los anti-golpistas, a los federalistas, a las fuerzas pro-democracia en la región sureste [y este de Ucrania],en la rica región del Donbas con su mayoría étnica rusa y sus lazos [económicos] con la industria pesada a Rusia.

Cuando Putin reconoce finalmente el grave peligro para la seguridad nacional de Rusia, su gobierno respondió con la anexión de Crimea después de un referéndum popular y comenzó a ofrecer corredores y otras líneas de ayuda y de suministros para los federalistas asediados en el este de Ucrania que se oponen al régimen [neofascista] de Kiev.
Entonces Occidente comenzó aprovecharse de las vulnerabilidades de la economía rusa, vulnerabilidades que resultan del modelo de desarrollo económico de Putin, e impuso a Moscú una amplio lista de sanciones económicas destinadas a paralizar la economía de Rusia.


Las sanciones de Occidente 
y los puntos débiles de Rusia: 
Repensar el enfoque estratégico de Putin



La agresividad militar de Occidente y las sanciones contra Rusia han puesto a la vista varias vulnerabilidades o puntos débiles de la estrategia económica y política de Putin.
Estos incluyen:
Su dependencia exclusiva en los mercados occidentales conducida por los «oligarcas económicos» para promover su estrategia de crecimiento económico de Rusia;
Su aceptación de la mayoría de las privatizaciones de la era Yeltsin;
Su decisión de centrarse en el comercio con Occidente, ignorando el mercado de China;
Su aceptación de adoptar principalmente una estrategia de exportación de gas y petróleo en lugar de desarrollar una economía diversificada;
Su dependencia hacia sus aliados los oligarcas barones ladrones –sin experiencia real en el desarrollo de la industria, que no cuentan con verdaderas habilidades financieras ni técnicas, con escasa experiencia tecnológica, sin conocimientos en conceptos de marketing –para poder restaurar, renovar, innovar y ejecutar un sector manufacturero de avanzada. A diferencia de los chinos, los oligarcas rusos han sido totalmente dependientes de los mercados occidentales, sea para las finanzas [colocar sus millones en bancos en Occidente], sea para la tecnología y han hecho muy poco para desarrollar el mercado [interior] nacional ruso; nada han hecho para implementar la autofinanciación mediante la reinversión de sus utilidades o mejorar la productividad a través de la tecnología rusa y la investigación. Nada de esto han hecho los oligarcas.

Frente a las sanciones occidentales, el punto más débil de Putin para poder dar una respuesta contundente curiosamente son oligarcas-aliados, y este punto débil incapacita a Rusia en la formulación de una respuesta eficaz a la agresión occidental.
Estos oligarcas-aliados presionan a Putin para que ceda y acepte lo que Washington está exigiendo; al mismo tiempo suplican a los bancos occidentales para que sus cuentas y propiedades estén libres o exentas de las sanciones occidentales. Están desesperados por proteger sus bienes en Londres y Nueva York. En una palabra, están apurados y desesperados por que el presidente Putin llegue rápidamente a un acuerdo con la Junta [neofascista] de Kiev y abandone a los luchadores federalistas rusos-ucranianos que exiguen libertad y democracia en el sureste y este de Ucrania. Y presionan a Putin para ello.

Esto pone en relieve la contradicción dentro de la estrategia de Putin de trabajar con los oligarcas «económicos», que estuvieron de acuerdo desde un principio en no oponerse a Putin en Rusia, mientras que iban transferiendo sus riquezas masivamente a los bancos occidentales, invirtiendo sus millones en bienes raíces de lujo en Londres, París y Manhattan y creando vínculos, amistades y lealtades [con grupos de poder] fuera de Rusia.

En efecto, estos «oligarcas económicos» están hoy en día estrechamente vinculados a los enemigos políticos actuales de Rusia [los banqueros y otros grupos de poder occidentales que están lanzando las sanciones económicas contra Rusia actualmente].
Fue un éxito táctico de Putin en un principio el de aprovechar la «ayuda» de los oligarcas en su proyecto de crecimiento a través de la estabilidad pero paradójicamente esto se ha convertido hoy en una debilidad estratégica en la defensa del país contra las represalias económicas occidentales agobiantes.

La decisión de Putin de aceptar las privatizaciones [gángsteres] de la era Yeltsin proporcionó una cierta estabilidad en el corto plazo, pero también provocó la huida masiva de capital privado ruso al extranjero en lugar que estos fondos permanecieran en el país para ser invertidos en proyectos destinados a asegurar una mayor autosuficiencia.
Hoy en día la capacidad del gobierno ruso para movilizar y convertir su economía en un motor de crecimiento para soportar la presión imperial de las sanciones económicas impuestas abusivamente a Rusia es mucho más débil porque la totalidad de la economía ya no está bajo un mayor control estatal.
Putin pasará por momentos difíciles, tratando de convencer a los propietarios privados de las principales industrias rusas de que deben hacer sacrificios –están demasiado acostumbrados a recibir favores, subvenciones y contratos gubernamentales. Además, como sus contrapartes financieras [socios o asociados] en Occidente hacen presión, apuran los rusos para los pagos de deudas y niegan al mismo tiempo nuevos créditos, las élites privadas rusas amenazan con declararse en quiebra o despedir trabajadores para reducir gastos o simplemente recortar la producción.

La creciente ola de intervenciones militares occidentales en las fronteras de Rusia, la larga lista de promesas incumplidas de Estados Unidos y la Unión Europea sobre la no incorporación de los países de Europa del Este al bloque militar de la OTAN, el bombardeo y destrucción de Yugoslavia en la década de los 90, todo esto debió haber demostrado y servido de ejemplo al presidente Putin para que darse cuenta de que ninguna cantidad de concesiones unilaterales hechas a favor de Occidente iba permitir que Rusia fuese aceptada o considerada como un buen socio.
Washington y Bruselas han estado siempre firmes en su estrategia para rodearla militarmente y mantener a Rusia como un Estado-cliente.

En lugar de seguir desarrollando exclusivamente relaciones con Occidente (es decir con el oeste de Europa (esencialmente la Unión Europea y Estados Unidos) y de ofrecer apoyo indirectamnte a las guerras estadounidenses de la OTAN, Rusia habría estado en una posición mucho mejor para resistir hoy las sanciones y amenazas militares actuales si hubiese diversificado y orientado su economía también hacia los mercados de Asia, especialmente hacia China, con su dinámico crecimiento económico y la expansión del mercado interno, la capacidad de inversión y la creciente competencia técnica.
Es evidente que la política exterior de China no ha tenido los mismos problemas que afronta Rusia; China no ha tenido agresiones militares cerca de sus fronteras y los aliados de China tampoco han sido atacados, ni invadidos, ni implicados en guerras, como lo han sido los aliados de Rusia.
A pesar que Rusia ha reaccionado ahora para aumentar los lazos económicos con Asia frente a las crecientes amenazas de la OTAN, una gran cantidad de tiempo y de resultados se han perdido en los últimos 15 años.
Tomará otra década para reorientar la economía rusa, con sus principales industrias todavía controladas en gran parte por los oligarcas mediocres y cleptócratas, vestigios de la época de Yeltsin.

Con el cierre de los mercados occidentales (europeos de la Unión Europea y de los Estados Unidos principalmente), Putin ha tenido que “volverse” hacia China y también hacia otros países de Asia y América Latina para encontrar nuevos mercados y socios económicos.
Pero su estrategia de crecimiento sigue dependiendo sbre todo de las exportaciones de petróleo y gas y hoy la mayor parte de los líderes empresariales de Rusia, managers, ejecutivos-dueños no son verdaderos empresarios emprendedores capaces de desarrollar nuevos productos innovadores y competitivos, de implantar nueva tecnología e insumos de Rusia y la capacidad para identificar nuevos mercados rentables. Esta generación de líderes empresariales rusos no construyó sus imperios o conglomerados económicos del «abajo hacia arriba» –sino que se apoderaron y saquearon los activos del sector público estatal, y su riqueza creció gracias a contratos con el Estado y la protección de este.
Moscú les pide ahora encontrar nuevos mercados alternativos en el extranjero, para innovar, competir y sustituir su dependencia de la maquinaria alemana.

La mayor parte de la «casta capitalista industrial» de Rusia no es de verdaderos empresarios. Son más bien como una banda de compinches coleccionistas adinerados que no saben que hacer con sus millones, orientados y seducidos exclusivamente por Occidente.
Sus orígenes son a menudo el sector mafioso-gansgteríl, como «señores de la guerra», «fuertes en negocios por la fuerza» y que desde un principio supieron muy bien como eliminar a sus rivales de los sorteos de bienes públicos y estatales de la década de los años 1990.
Si bien estos oligarcas han tratado de ganar respetabilidad después de consolidar sus imperios económicos gracias a los servicios de agencias de relaciones públicas contratadas para pulir sus imágenes y dotarse de consultores económicos para asesorarles sobre las inversiones, nunca demostraron ninguna capacidad para hacer crecer sus empresas o transformarlas en empresas competitivas.
En vez de ello, se mantuvieron totalmente dependientes del capital, la tecnología y las importaciones provenientes de Occidente y de las subvenciones de la administración de Putin, que ellos controlaban o beneficiaban.

Los llamados «capitalistas» rentistas rusos contrastan agudamente con los empresarios públicos y privados chinos dinámicos –que pidieron prestada la tecnología del extranjero, tomaron eso prestado de Estados Unidos, Japón, Taiwán y Alemania, adaptando y mejorando la tecnología y ahora están produciendo equipamiento altamente competitivo y avanzado. Cuando las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea entraron en vigor, la industria rusa resultó incapaz de sustituir la importación extranjera por la producción local y el presidente Putin tuvo que concertar acuerdos comerciales de importación con China y con otras fuentes para obtener los insumos que Rusia necesita.

El mayor defecto estratégico en la estrategia económica de Putin fue su decisión de concentrarse mayoritariamente en las exportaciones de gas y petróleo hacia el mercado de Occidente como su «motor de crecimiento». Esto dio lugar a la dependencia rusa de los altos precios de las exportaciones de materias primas y de productos energéticos hacia los mercados occidentales. Teniendo eso en la mente, Estados Unidos y la Unión Europea explotaron la vulnerabilidad de Rusia favoreciendo la caída del precio del petróleo y su dependencia de la tecnología occidental para la extracción de petróleo, así como la paralización de creación de empresas mixtas (rusas con occidentales).

La política de Putin se ha basado en una visión de integración económica con Occidente junto con una mayor cooperación de relaciones políticas con las potencias de la OTAN. Estos proyectos de Putin se han desmoronado ante la marcha de los acontecimientos:

La cooperación de Estados Unidos y la Unión Europea fue por su lado táctica y calculadora, dependiendo de las concesiones asimétricas hechas unilateralmente por parte de Rusia hacia ellos –especialmente la constante disposición de Rusia a sacrificar a sus aliados tradicionales en los Balcanes, Oriente Medio, norte de África y especialmente en el Cáucaso– únicamente para seguir manteniendo buenas relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea.
En cuanto Rusia comenzó a hacer valer sus propios intereses, Occidente se volvió hostil y se dispuso a empezar una confrontación. Desde que Rusia se opuso al régimen golpista en Kiev, el objetivo principal de Occidente ha sido el derrocamiento de Putin en Rusia.
La ofensiva Occidental en curso contra Rusia actualmente no es una fase pasajera, o algo que se va a terminar pronto, no! Es el comienzo de una prolongada e intensificada confrontación económica y política.

Aunque Rusia es vulnerable, lo cierto es que dispone de los medios, de los recursos y de la capacidad para resistir, de defender y promover su seguridad nacional así como su economía.

¿Qué se debe hacer?



 En primer lugar y ante todo Rusia debe diversificar su economía; debe industrializar sus propias materias primas e inyectar grandes inversiones para sustituir las importaciones occidentales con productos manufacturados locales. Si bien el intercambio comercial firmado recientemente con China es un paso positivo, no deben repetirse los mismos errores cometidos con Occidente, es decir convertirse en un simple proveedor de energía (gas y petróleo) porque sería repetir el msmo patrón comercial que ha hecho con Estados Unidos y la Unión Europea.

 En segundo lugar, Rusia debe volver a nacionalizar su sistema bancario, el comercio exterior y las industrias estratégicas del país, eliminando todas las lealtades politico-económicas dudosas de cierta clase social, poniendo fin al comportamiento rentista de la clase actual con graves signos de disfunción «capitalista» privada. El gobierno de Putin debe pasar de la era de los oligarcas a la era de los tecnócratas; pasar de la era de pensionistas a la era de los empresarios (modernos, innovadores y buenos admistradores creativos); pasar de los especuladores que ganan su dinero en Rusia –pero lo invierten o lo gastan en Occidente– para crear en lo adelante empresas co-particitivas entre trabajadores-técnicos e inversores, en una palabra, debe profundizar el carácter nacional, público, y productivo de la economía.

Sobre los oligarcas que permanecen en Rusia, no podemos creer que sus simples declararaciones de lealtad hacia la administración del presidente Putin bastan para verlos como verdaderos y legítimos agentes económicos de los intereses rusos en el apís. Por lo general, los oligarcas han dejado de invertir en Rusia, transfirieron su riqueza y con ello han puesto en tela de juicio la autoridad legítima del Estado ruso en el extranjero, bajo la presión de las sanciones económicas occidentales.

Rusia necesita una nueva revolución económica y política –en la que el gobierno reconoce a Occidente como una grave amenaza imperial y pueda apoyarse sobre una clase obrera rusa organizada y capacitada, no en una banda de dudosos oligarcas.

La administración de Putin demostró tener la capacidad para sacar a Rusia del abismo donde se estaba sumergida en los años 1990 y ha sabido también inculcar la dignidad y la autoestima entre los rusos, tanto al interior del país como en el extranjero. También se ha enfrentado inteligentemente a la agresión de Occidente en Ucrania. A la luz de estos hechos, el presidente Putin tienen todo el interés de avanzar y comenzar a desmantelar el Estado cleptómano que todavía subsiste de la era Yeltsin en la economía rusa y debe comenzar a reindustrializar, diversificar y desarrollar la economía nacional rusa, con alta tecnología para gozar de una economía diversificada.
Pero sobre todo Rusia necesita crear nuevas formas democráticas populares de democracia para sustentar la transición a un Estado seguro, antiimperialista y soberano.
El presidente Putin cuenta con el respaldo de la gran mayoría del pueblo ruso; Putin cuenta con extraordinarios científicos y profesionales; Putin tiene aliados en China y entre los países del movimiento de los BRICS; y sobre todo, Putin tiene la voluntad y cuenta con el poder, con la bendición de la población [y la aprobación ética y moral] de «hacer lo correcto».

La pregunta sigue siendo si Putin tendrá éxito en esta nueva misión histórica, o si, por miedo o indecisión, Putin capitularía ante las amenazas agresivas de un Occidente decadente y peligroso.


miércoles, 22 de octubre de 2014

Termodinámica militarista

Parece que hay una industria que nunca está en crísis, sino que vive de ellas.
La militar.
El mundo anda como el culo en todos los sentidos, y tanto la "economía real" como la irreal, es decir los mercados lo saben, y por eso están nerviosos y hace nada cayeron todas las bolsas.
Sí, caen las bolsas, pero hay ciertas empresas que no caen, sino todo lo contrario: suben. Cotizan más, y tienen más beneficios.
¿Cuales?


Venga, esta es fácil, es la de siempre: las industrias militares.
A parte de la estafa, estilo burbuja inmobiliaria, hay más.
Claro que cuando hablamos de negocios y de mercados, la industria militar igual que otra, hace lo que debe para seguir funcionando.
En esa dinámica, hay que crear necesidades para que se consuma el producto idóneo necesitado.
Es curiosos en ese sentido que hay necesidades que no interesa cubrir, sin embargo, la muerte se lo lleva todo, por delante.
El negocio de la muerte es el más beneficioso.
Hay que invertir en muerte.
Esto es un cíclo termodinámico al fin y al cabo. Es necesario que haya guerras, que se necesiten armas de todo tipo, que la gente se mate, pero además que se menta muchos países a soltar armas, bombardeando, armando, entrenando y toda la mierda necesaria para que ese ciclo continúe.

No voy a ir muy lejos, pero cuanto se gastó la OTAN en Libia? Y ya no me refiero a lo legal sino a las cuentas en negro.
Libia cae. Un país con su arsenal. Ese arsenal se transfiere por arte de magia a Siria e Irak. Pero no basta, porque resulta que los monos que las usan no dejan de ser ratas que además drogan. Eso sí, sirven para la termodinámica.
Más de 3 años de guerra en Siria, donde hay infinidad de países involucrados. Gastando pasta. Y muchos, además de que pueden, lo quieren y necesitan, como todas esas democracias golficas.

Hay que considerar que en termodinámica, un factor fundamental es el rendimiento.
En el caso de Siria, el rendimiento es bajo. Muy bajo. Los tejemanejes políticos buscando eficiencias no rinden a la industria militar.
Ni se cumplen objetivos políticos ni militares ( en apariencia). Ahí empieza la burbuja.
Es necesario más trabajo, más inversión. Y héte tú, que a los que hemos armado con todo en secreto ( claro, eso no se puede decir, pero sí que está en algún balance), hay que matarlos.
Bueno, es un eufemismo: porque no se pretende que desaparezcan, como la fricción sino todo lo contrario. Es necesaria más fricción, menos rendimiento para engatusar a unos cuanto países fuera de toda legalidad para que se gasten los cuartos en más armas, más municiones y más juguetes militares, para bombardear a los mismos que por otro lado compran armas a los que supuestamente van a matar.

¿Podría ser un ciclo infinito?

La ciencia dice que no. La realidad dice que tampoco. Pero lo que está claro que el negocio es lucrativo y mucho.
Ni comisiones ni prebendas. Un misil tomahawk cuesta millón y medio de dólares. Los misiles aire suelo un pastizal, las municiones, los aviones, las tropas, los tanques, todo, todo eso cuesta una pasta gansa.
Y eso lo producen pocos, pero muchos lo tienen que comprar para cumplir.
como no cumplen, tienen que comprar más.
Para los que no hayan aún entendido: los EEUU combaten a EI desde el aire con alta tecnología muy cara. Inefectivo. La coalición igual.
Es la maqueta perfecta si Rusia la juega. Porque como reacción armará más y mejor a Siria. Mientras tanto la OTAN y la UE alimentan la única industria americana que funciona porque no les queda otra: la militar.



Cuando este ciclo de calentamiento termine, con todo destrozado, empezaría el ciclo frío de reconstruir, pero eso aún está por llegar.

Entre Boing, Lockheed , BAE, Northrop Grumman, General Dynamics, se lo comen todo en las fuerzas militarista norteamericanas, además lo exportan, y los imbéciles de otros países, no sólo compran la filosofía, sino las armas también.

Mientras muera gente hay negocio, pero que muerna los civiles, no los que usan armas.
Y luego que vengan con democracia, paz y derechos humanos.