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lunes, 30 de noviembre de 2015

Ataque deliberado de la Otan al avión SU-24 ruso

por Valentin Vasilescu

Los registros de los radares presentados en Moscú por el jefe del estado mayor de la fuerza aérea rusa no dejan lugar a dudas: la aviación turca, que en aplicación de los acuerdos de coordinación había recibido previamente el plan de vuelo del Su-24 ruso, tenía órdenes de posicionarse para derribarlo. La información radar revelada en Moscú deja muy mal parada la versión de la OTAN.

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El general Viktor Bondarev, jefe del estado mayor de la fuerza aérea rusa.


Dos días después del ataque contra el Su-24 ruso por parte de un F-16 turco en el espacio aéreo sirio, el general Viktor Bondarev, jefe del estado mayor de la fuerza aérea rusa, hizo una sorprendente declaración que modifica totalmente la imagen que ofrecían los medios de prensa occidentales, empeñados en reflejar únicamente la versión turca.

En aplicación del memorándum sobre la campaña en Siria firmado el 26 de octubre entre Moscú y Washington, la parte rusa había informado a sus homólogos estadounidenses… 12 horas antes de la misión de los dos bombarderos Su-24 en el norte de Siria.

La parte rusa entregó todos los detalles de la misión, incluyendo la hora de despegue (las 09h40), la altitud (entre 5 600 y 6 000 metros) y los blancos que serían bombardeados: los alrededores de la región de Chefir, Mortlu y Zahia, cerca de la frontera con la región turca de Hatay. Los bombarderos tácticos rusos Su-24 despegaron desde la base aérea de Hmeymim a las 09h40, conforme al horario previsto, llevando cada uno 4 bombas OFAB-250. Entre las 09h51 y las 10h11, los bombarderos rusos se movieron en una zona de espera a 5 657 y 5 800 metros de altitud respectivamente, al sur de la ciudad siria de Idlib. A las 10h11, los dos bombarderos tácticos rusos recibieron las coordenadas GPS de los blancos e hicieron una primera pasada sobre el objetivo a las 10h16 largando las primeras bombas. Después de maniobrar para volver sobre el blanco para el segundo ataque, uno de los aviones rusos fue alcanzado por un misil aire-aire disparado por el F-16 turco a las 10h24.
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Un análisis de los datos de control sobre los objetivos, análisis corroborado por la dinámica de los blancos, muestra que la red de radares que vigila el conjunto del espacio aéreo sirio detectó –entre las 09h08 y las 10h20– la presencia de 2 aviones F-16 turcos que maniobraban a 4 200 metros de altitud en el espacio aéreo de la región turca de Hatay, fronteriza con Siria. Los aviones turcos habían despegado a las 08h40 y aterrizaron a las 11h00

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Conociendo el lapso de tiempo que necesitan dos F-16para echar a andar sus motores, rodar sobre la pista, despegar desde la base aérea de Diyarbakir y alcanzar la zona situada a 410 kilómetros de su base, es evidente que los dos F-16 turcos recibieron su misión una hora antes del despegue de los bombarderos rusos. Esto demuestra que los pilotos turcos sabían que se hallaban ante avionesSu-24 rusos, y que conocían los detalles de la misión de dichos bombarderos, detalles que utilizaron en la preparación de su propia acción para posicionarse y derribar uno de los aviones rusos de manera que pudiesen presentar el hecho como si los bombarderos rusos hubiesen penetrado en el espacio aéreo turco. Por consiguiente, los pilotos turcos seguramente habían recibido instrucciones de no aplicar el procedimiento previsto en los tratados internacionales –tratados firmados por Turquía–, donde se prevé la intercepción, seguida por la obligación de establecer un contacto visual [entre el interceptor y el avión interceptado] y la obligación de hacer un disparo de advertencia con el cañón de abordo antes de pasar, finalmente, a la destrucción.


Según el general Viktor Bondarev, durante todo su vuelo el bombardero se mantuvo a una distancia de más de 5 kilómetros de la frontera sirio-turca, antes de entrar en la posible zona de tiro del misil aire-aire guiado por el calor disparado por uno de los aviones F-16 turcos, avión que voló casi perpendicularmente a la dirección del vuelo de los bombarderos rusos Su-24. El avión turco efectuó un viraje de 110 grados, que duró 1 minuto y 40 segundos, para alcanzar el bombardero ruso en su parte trasera.


A causa de ese viraje, el F-16 turco se internó 2 kilómetros en el espacio aéreo de Siria –donde permaneció alrededor de 40 segundos, mientras que elSu-24 sólo estuvo 17 segundos en el espacio aéreo turco. Esos 40 segundos fueron suficientes para el F-16 fuera visible en las pantallas de los radares de la base aérea de Hmeymim, mientras cerraba la maniobra de ataque, descendiendo bruscamente a menos de 2 500 metros de altitud.
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Esta maniobra posicionó el F-16 turco detrás de uno de los dos bombarderos Su-24 rusos, a una distancia de 5 a 7 kilómetros y con una velocidad de acercamiento que le permitía lanzar su misil aire-aire. Antes del ataque, nunca hubo en ningún canal de radio, ni siquiera en la frecuencia especialmente habilitada para la cooperación, ninguna grabación de algún llamado de advertencia proveniente ni de los pilotos, ni de los órganos de control del ejército turco.

La conclusión del general Bondarev es que los pilotos turcos se prepararon durante varias semanas específicamente para derribar un bombardero ruso sobre la frontera con Siria y que los últimos detalles de la emboscada fueron ultimados por los turcos –probablemente con sus aliados de la OTAN– durante las 12 horas posteriores a la recepción de la información enviada por los rusos antes del despegue.

domingo, 11 de octubre de 2015

Russia please stop



Cuando todos atacan a Rusia ahora que interviene a sangre y fuego en Siria, directamente, y sin tapujos, esta foto refleja perfectamente la situación y porqué de las más que amargas quejas.

LLevar una guerra contra el terrorismo está avalado por la ONU, y además Rusia está atacando todos los grupos terroristas ( moderados o sin moderar): el terrorismo no es moderado en ninguna forma.
A cara descubierta y sin complejos de tener algo que esconder, ha mandado a sus tropas nacionales a Siria a "limpiar "el asunto. El "mess" en el que está metido Obama y no sabe cómo salir.

Que Rusia lo haga por interés es más que probable, y no por la cara bonita de Assad. Assad será lo que sea, pero es el "lo que sea" Ruso. Y Putin no le va a dejar caer.
Las jugadas previas de USA las lidió Lavrov con extrema exqusitez, y sin mancharse, rodaron cabezas en la política de varios países.

Ahora el tempo y los acontecimientos han cambiado. Desde el acuerdo USA-Irán, pasando por Ukrania, y terminando con Yemen y Turquía, Rusia ha tomado la iniciativa a las claras de ir cerrando temas, y de paso ganarse unas deudas con Obama, que como siempre hacen los EEUU, abren cajas d e pandora, se queman vivos, y no saben cómo salir, con un poco de decencia pero chamuscados.

No es casualidad que lo que acontece ahora es lo que lo mass mierda han llamado la tercera intifada que no es tal, y ocurre poco después de que saliera la noticia de que Netan"hell"yahu estaba dispuesto a negociar con los palestinos. A buenas horas ( además que ya no cuela, ni de que venga el lobo).

Lo de los atentados en Turquía tampoco son casualidad.
y por supuesto de lo que ocurre en Yemen ni se habla, igual que lo que está cayendo en Libia.

Otra vez más queda muy patente el rol de la manipulación informativa que se hace eco de los acontecimientos que sus amos crean.
Así, controlan el qué, el dónde, el cuando, el cómo, y la prensa ya se encarga del porqué de cara a los aborregados  ciudadanos que cada vez son más insensatosy más crédulos.

Otra vez queda muy claro que de lo que se habla en general es de lo que los mass mierda quieren que hables.
Si este verano era la invasión inmigrante y la solidaridad europea, ahora es Rusia atacando. Todo ello con las sobredósis de rigor de fantasía y futbol.

Seguimos el hilo conductor de su novela sin inmutarnos. Sin hilar. Ya nadie piensa en que las cosas no se dan por casualidad, sino que ocurren porque hay gente a las que les interesa que eso ocurra y que se difunda.
No es tan simple como para que me llamen conspiranóico ( palabra que les encanta a los que no tienen ni puta idea de nada, y les jode que alguien que no es futbolero, se interesa por este mundo, y además lee "libros").

Por eso se quejan de Rusia. Les está tocando los cojones.



domingo, 30 de noviembre de 2014

Vulnerabilidades de Rusia ante las sanciones de Estados Unidos, la Unión Europea y la rapiña militar de la OTAN

por James Petras

La recuperación del poderío económico y militar de Rusia lograda bajo el mandato de Vladimir Putin se ve comprometida hoy por la guerra económica que le imponen Estados Unidos y la Unión Europea, observa el profesor James Petras. Esta confrontación obligará al poder ruso a cuestionar sus relaciones con el sistema oligárquico heredado de la era Yelsin, sistema que Putin reformó y controló en parte, pero en el que también se apoyó y que incluso preservó para sacar a Rusia del marasmo económico en que se hallaba. Frente a la agresión occidental, ese viejo sistema no basta. O Putin elimina el modelo oligárquico y abre una nueva fase innovadora de la economía rusa implicando a las fuerzas productivas, las diversas clases sociales –ricas en científicos y técnicos– con los dinámicos y prósperos mercados emergentes de Asia, o mantiene con el viejo sistema oligárquico un statu quo que lo llevaría a la derrota, analiza Petras.

El golpe de estado patrocinado por Estados Unidos y la Unión Europea en Ucrania por un lado, el intento de transformar a Ucrania de socio comercial histórico y estable de Rusia en uno más de la devastada economía de la Unión Europea, para que sirva además de plataforma de lanzamiento de misiles de la OTAN apuntando contra Rusia, así como las sanciones económicas posteriores lanzadas en contra de Rusia por el bloque (Estados Unidos-Unión Europea) por apoyar a la minoría étnica ucraniana de lengua rusa viviendo desde siglos en la región del Donbas y de Crimea, ilustran la peligrosa vulnerabilidad en la que se puede encontrar la economía y la seguridad del Estado ruso frente a la agresión occidental.
Para tener un panorama real y concreto de los esfuerzos necesarios que debe realizar Rusia para su viabilidad económica, para su seguridad en materia de defensa, para que Rusia pueda encontrar la solución a estos desafíos, se requiere entonces de un análisis crítico de las políticas y estructuras emergentes en Rusia después de la era post-soviética.


Saqueo como Privatización

Durante el último cuarto de siglo, varios billones de dólares de valor de la propiedad pública estatal en todos los sectores de la economía rusa fueron transferidos ilegalmente o fueron violentamente incautados por grupos mafiosos o gángsteriles oligarcas que actuaban a través de bandas armadas [grupos de poder], especialmente durante la fase del derrumbre del sistema comunista de la Unión Soviética a la fase de «transición al capitalismo» emergente, desapareciendo la Unión Soviética, apareciendo el nuevo Estado: la Federación de Repúblicas de Rusia.

De 1990 a 1999, más de 6 millones de ciudadanos rusos murieron prematuramente [o a fuego lento] a consecuencia del colapso catastrófico de la economía; la esperanza de vida para los hombres disminuyó de 67 años durante la era soviética a 55 años durante el período del presidente Borís Yeltsin. El PIB [producto interior bruto] de Rusia se redujo en sesenta por ciento (-60%) –una primicia histórica para un país que no estaba en guerra. Después de tomar violentamente el poder con el bombardeo del parlamento ruso, el régimen de Yelsin procedió a «priorizar» la privatización de la economía, la venta de la energía, de los recursos naturales, de la banca, los transportes y las comunicaciones a una décima parte o incluso menos que eso de su verdadero valor económico, esto fue vendido por nada a los compinches bien conectados y otras entidades extranjeras.

En esa época era costumbre ver matones armados, organizados por los mismos oligarcas arribistas “completando” el programa de privatización mediante agresiones, asesinatos y otras formas de violencia. Cientos de miles de pensionistas (jubilados) de edad avanzada fueron expulsados de sus casas y apartamentos en un vicioso comercio de superficies y terrenos por especuladores inmobiliarios violentos. Consultores y otros consejeros financieros académicos de Estados Unidos y de Europa «aconsejaban» a diversos oligarcas rivales y a los ministros del nuevo gobierno ruso como utilizar las mejores técnicas de mercado “eficientes” para saquear la economía, «aconsejando» pues, mientras tocaban lucrativas y cuantiosas comisiones generando así enormes fortunas para la gente «bien relacionada».

Mientras tanto, los niveles de vida se derrumbaron en esta nueva Rusia Federal, empobreciendo a las dos terceras partes de los hogares rusos, los suicidios se cuadruplicaron y las muertes por alcoholismo, adicción a las drogas, el VIH (SIDA) y las enfermedades venéreas se tornó incontrolable. La sífilis y la tuberculosis alcanzaron proporciones epidémicas –enfermedades totalmente controlados durante la era soviética– volvieron aparecer con furia a consecuencia del cierre de clínicas y hospitales públicos que no teniendo fondos dejaron de funcionar.



Documental sobre los acontecimientos de octubre de 1993, el bombardeo de la Casa Blanca en Moscú por Yeltsin.


Por supuesto, para los medios de comunicación occidentales, para la respetable prensa comercial haciendo uso del noble don de la libertad de expresión, celebraron el saqueo de Rusia como siendo una buena transición hacia la democracia y «elecciones libres en una economía de libre mercado». Ellos escribieron brillantes artículos donde alababan la inteligencia del nuevo poder político; el control de la economía por oligarcas mafiosos fue descrito como el reflejo de un aumento de la «democracia liberal». El Estado ruso pasó así, de la noche a la mañana, del rol de Superpotencia Mundial al de Estado abyecto, convirtiéndose en un régimen cliente, penetrado por las agencias de inteligencia occidentales e incapaz de gobernarse y hacer respetar los acuerdos y sus intereses frente a las potencias occidentales. Estados Unidos y la Unión Europea desplazaron rápidamente la influencia rusa-soviética de Europa del Este y rápidamente se hicieron con el control de las ex-empresas estatales, los medios de comunicación y las instituciones financieras [tanto de Rusia como del bloque socialista de Europa del este].


Los antiguos funcionarios comunistas y de izquierda e incluso ejecutivos nacionalistas fueron expulsados y sustituidos por políticos pro-OTAN dóciles y serviles al «libre mercado». Estados Unidos y la Unión Europea violaron todos los acuerdos históricos firmados por Gorbachov con Occidente: los regímenes de Europa del Este se convirtieron en miembros de la OTAN; Alemania Occidental anexó el este y las bases militares de la OTAN se ampliaron hasta las fronteras con Rusia.


Los pro-OTAN implantaron «think tanks» [1] suministrando propaganda e inteligencia anti-rusa en la sociedad. Cientos de organizaciones no gubernamentales [ONGs], financiadas por Estados Unidos, operando dentro de Rusia con propaganda y otros medios de instrumentalización para crear y fomentar una nueva raza de políticos «serviles» neo-liberales. En el Cáucaso soviético y el Extremo Oriente, Occidente fomentó movimientos sectarios separatistas y levantamientos armados, especialmente en Chechenia; Estados Unidos patronó dictadores lacayos útiles a su imperialismo, un buen ejemplo es el payaso títere neoliberal y corrupto, hablamos del presidente Saakashvili en la ex-República Soviética de Georgia.


De esta manera el Estado ruso fue colonizado y su gobernante putativo, es decir el presidente de Rusia en aquella época, Boris Yeltsin –a menudo completamente ebrio–, gobernaba por decreto y gracias a la corrupción ganaba la obediencia de los funcionarios públicos y administradores del país, desintegrando aún más al Estado y la sociedad rusa.


La década de Yeltsin es recordada por el pueblo ruso como siendo un verdadero desastre; en cambio ese mismo período es para Estados Unidos, la Unión Europea, para los oligarcas rusos y sus seguidores la Edad de Oro... del saqueo. Para la inmensa mayoría de rusos, fue una Edad Oscura, cuando la ciencia y la cultura rusa fueron destrozadas; toda una clase de científicos, artistas e ingenieros de alto nivel y rango mundial murieron de inanición, a «fuego lento» ya que sus paupérrimos ingresos de pensión los conducieron a la desesperación, precaridad, miseria y muerte.

Para Estados Unidos, la Unión Europea y los oligarcas esto fue la era de la «presa fácil»: el pillaje económico, cultural e intelectual, miles de millones de dólares de fortuna fueron a parar en los bolsillos de la mafia oligárquica; impunidad política, criminalidad desenfrenada y la sumisión del gobierno ruso a los dictados de Occidente. Los Acuerdos Internacionales con el Estado ruso se violaban incluso antes de que la tinta este seca. Era la época del mundo unipolar centrado en Estados Unidos, el «Nuevo Orden Mundial», donde Washington podría influir e invadir a los adversarios nacionalistas y a los aliados de Rusia con toda impunidad.


La «Época de Oro» de la dominación del mundo se convirtió en el indiscutible modelo «estándar» occidental, dicho modelo serviría para juzgar a Rusia después de la era Yeltsin. Cada decisión de política interior y exterior [de Estados Unidos y la Unión Europea], adoptada durante los años de gobierno de Putin, es decir entre 2000 y 2014, ha sido diseñada especialmente por Washington para juzgar a Rusia, en función de si [las nuevas políticas impulsadas por Putin] se ajustaban o desviaban de la década Yeltsin, década de pillaje y manipulación de Rusia sin que ésta de signos de respuesta en su defensa.


La Era Putin: reconstrucción económica del Estado ruso y la creciente beligerancia de Estados Unidos y la Unión Europea


La primera y principal tarea del presidente Putin fue la de hacer terminar el colapso en la que Rusia se encontraba sumergida. Con el tiempo, el Estado y la economía rusa se fueron recuperando y una cierta apariencia de orden y legalidad llegó a todo el país. La economía comenzó a recuperar y crecer; igual para el empleo, mejores salarios así como un mejor nivel de vida y de bienestar general se fue generalizando, la tasa de mortalidad dejó de crecer.
Comercio, inversión y transacciones financieras con Occidente se normalizaron –se frenó el pillaje que fue denunciado como siendo criminal y procesado ante la justicia. La recuperación de Rusia fue visto por Occidente (Unión Europea y Estados Unidos) con ambigüedad: Muchas personas legítimas y honestas en negocios, las multinacionales comerciales legales dieron la bienvenida al restablecimiento de la ley, del orden y el fin del gangsterismo en Rusia; en contraste, los políticos en Washington y Bruselas, así como los capitalistas buitres deWall Street y la City de Londres rápidamente condenaron a Putin que lo calificaron de «dictador emergente lleno de autoritarismo» y «estatismo», porque las nuevas autoridades rusas comenzaron a investigar a los oligarcas mafiosos por evasión de impuestos, lavado de dinero a gran escala, corrupción de funcionarios públicos e incluso por el asesinato de burócratas que se opusieron al antiguo orden legado por Yelsin.

El ascenso de Putin al poder coincidió con el auge [demanda] de los productos básicos [materias primas] en todo el mundo. El espectacular aumento del precio del petróleo, del gas ruso y otros metales (2003-2013) permitió a la economía rusa de crecer a un ritmo rápido, mientras que el Estado ruso aumentaba la regulación y control de su economía, entonces pudo comenzar a restaurar también sus fuerzas armadas.
El éxito de Putin para poner fin a las formas más salvajes de saqueo de la economía y el restablecimiento de la soberanía de Rusia le hizo popular entre el electorado: fue entonces repetidamente reelegido por una amplia y sólida mayoría popular en el país.
Como Rusia se fue distanciando de las políticas dominadoras y colonizadoras que Occidente le imponía, como Rusia fue cambiando a los funcionarios corruptos o vendidos y eliminando todas los vicios y prácticas corruptas de la era Yeltsin, Estados Unidos y la Unión Europea (UE) lanzaron una estrategia política hostil hacia Rusia de Putin, dicha estrategia diseñada con múltiples puntas de ataque, tenía como objetivo socavar la reputación y gobernanza del presidente Putin. Estados Unidos y la Unión Europea soñaban poder restaurar clones neoliberales al estilo Yeltsin, que sean dóciles y obedientes al poder Occidental para poder continuar con el saqueo.

Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) rusas financiadas por fundaciones estadounidenses que actuaban en realidad de manera encubierta para la CIA, lograron generar protestas callejeras masivas, esto para recrutar y fundar organizaciones electorales de oposición. Partidos políticos ultraliberales apoyados por Occidente compitieron sin éxito contra otros partidos locales en las elecciones nacionales en Rusia.
El Centro Carnegie una instituto financiado por Estados Unidos, conocido por ser un antro de la propaganda yanqui [2], produjo una extensa cantidad de folletos, revistas y otras publicaciones donde describía la política de Putin como «demoníacas», «autoritarias», de «persecución» contra los buenos oligárcas opositores y que Putin estaba planeando el regreso a una «economía de órden y mando estilo soviético».

Mientras Occidente trataba de restaurar la «Edad de Oro» del saqueo a través de otros sustitutos de manipulación interna, por otro lado proseguía con su agresiva política exterior destinada a eliminar a los aliados y socios comerciales de Rusia, especialmente en el Medio Oriente.
Estados Unidos invadió Irak, asesinó a Saddam Hussein y desmanteló el liderazgo del Partido Baas, poniendo en su lugar un régimen títere sectario pro-Washington, así eliminaron un aliado tradicional clave nacionalista de Moscú en la región.
Estados Unidos decretaró sanciones económicas contra Irán, un importante y lucrativo socio comercial petrolero de Rusia. Estados Unidos y la Unión Europea financian una insurgencia armada [terroristas islámicos] a gran escala para derrocar al presidente Bachar al-Assad en Siria, otro aliado importante de Rusia, y para privar a la Armada rusa de un puerto amigo en el Mediterráneo. Estados Unidos y la Unión Europea bombardearon a Libia, un importante socio petrólero y comercial de Rusia (y China), instalando allí un régimen cliente pro-occidental de tendencia islamista radical [Libia está actualmente sumergida en un total caos y anarquía, los grupos de fundamentalistas islámicos terroristas han tomado el poder con el apoyo de la OTAN, nota de la redacción].

La presión estadounidense contra Rusia se hizo sentir en el Cáucaso y en el Mar Negro, cuando el régimen de Georgia bajo la órbita de Washington invadió por sorpresa Osetia del Sur en 2008, un protectorado de Rusia, el ataque nocturno de Georgia mató a decenas de fuerzas de paz rusas y a cientos de civiles, este ataque fue repelido por una contraofensiva eficaz y aplastante por parte de Moscú.

En 2014, los ataques occidentales contra Rusia empezaron de nuevo, esta vez la estrategia es de aislar, cercar y eventualmente socavar cualquier posibilidad de un Estado independiente ruso [mediantes castigos económicos].
Estados Unidos financió entones un golpe de Estado cívico-militar en Ucrania para derrocar al gobierno elegido del presidente Viktor Yanukovitch, quien se había opuesto a la anexión [o incorporación] de Ucrania a la Unión Europea y su eventual afiliciación como miembro de la OTAN.
Washington impuso un nuevo régimen [fascista-neonazi] títere en Kiev, régimen profundamente hostil a Rusia y a los ciudadanos de origen étnico ruso-ucraniano en la región este del país donde son históricamente mayoría como en Crimea.
El no reconocimiento de Rusia a este golpe de Estado, el respaldo de Moscú a los ciudadanos rusos-ucranianos pero tambien ucrano-ucranianos que están a favor de un nuevo sistema político federalista y democrático [y que exigen eso al régimen fantoche de Kiev] en las regiones del este de Ucrania y Crimea sirvió de pretexto a Occidente para imponer sanciones comerciales contra Rusia, en un intento de socavar su industria, principalmente en los sectores del petróleo [energía], los bancos, los sectores manufactureros y paralizar así su economía.

Los estrategas imperialistas de Washington y Bruselas no respetaron y rompieron todos los acuerdos previos firmados con la Administración rusa del gobierno de Putin; por otro lado trataron de convencer y convertir a los oligarcas aliados cercanos de Putin para que se pongan encontra del presidente ruso, para ello amenazaron a dichos oligarcas de congelar, confiscar (pretextos no faltan cuando el dinero no es limpio o no declarado) sus tenencias, posesiones y otras fortunas personales colocadas en Occidente (generalmente fortunas invertidas en negocios en la Unión Europea) –especialmente sus cuentas bancarias, sus lavados de dinero y otras propiedades ocultas o bajo nombres de terceros. En lo que respecta a las empresas petroleras estatales rusas, que participaban conjuntamente con otras empresas petroleras multinacionales como lo son Chevron, Exxon y Total, fueron repentinamente aisladas de los mercados de capitales occidentales.

El impacto acumulativo de esta ola de sanciones de la ofensiva occidental –que ya tiene una década con estos objetivos– es decir el punto culminante buscado por Estados Unidos y la Unión Europea era provocar una recesión en Rusia, socavar su moneda (el rublo se redujo 23% en 2014), aumentar el costo de las importaciones rusas y causar el mayor daño posible a los consumidores locales .

La industria rusa, que depende de equipos y piezas extranjeras, así como las empresas petroleras rusas que dependen de la tecnología importada para efectuar la explotación de pozos de las reservas del Ártico se vieron afectadas por este embargo-bloqueo y guerra económica llena de sanciones impuestas por Occidente, todo esto a causa de la «intransigencia de Putin», quien se niega a doblegarse ante el dictado de Occidente.

A pesar de los éxitos a corto plazo de la guerra económica lanzada por Estados Unidos y la Unión Europea contra la economía rusa, la Administración Putin ha seguido siendo muy popular entre el electorado ruso, con índices de aprobación superior al 80%.

Las agrupaciones políticas rusas de oposición al presidente Putin, –es decir los grupos o líderes políticos pro-occidentales al interior de Rusia– han perdido toda credibilidad y sus panfletos acaban en la basura y sus discursos también pero en la basura de la historia.
Sin embargo, la política de sanciones occidentales y la política agresiva, es decir el cerco militar que la OTAN está implementando en las fronteras de Rusia, ha puesto a la luz las vulnerabilidades de Moscú.

La vulnerabilidad rusa: Las limitaciones que Putin enfrenta para proseguir con la restauración de la soberanía de Rusia



Después del saqueo de la economía rusa tanto por la oligarquía moscovita nacional como occidental y la degradación salvaje en la que se encontraba la sociedad rusa, el presidente Putin emprendió una estrategia compleja.

En primer lugar, hizo una diferencia entre oligarcas, aquellos oligarcas que son «políticos» [o que hacen política para sus propios intereses] y oligarcas que son «económicos»: en estos últimos encontró muchos oligarcas ricachones que estaban dispuestos a cooperar con su gobierno [con el nuevo gobierno de Putin] en la reconstrucción de la economía rusa, y estaban dispuestos a seguir complacientemente las directivas impuestas por el presidente Putin y meter la mano al bolsillo para ello.

Estos oligarcas «económicos» comprometidos con Putin conservaron su enorme poder económico y recibieron muchos beneficios y ganancias por su contribución a la reconstrucción de la economía rusa, pero a cambio de esto abdicaron a tener algún poder político. A todos ellos, Putin permitió que estos oligarcas «económicos» conservaran sus imperios empresariales dudosamente adquiridos.
Por el contrario, los oligarcas que buscaban el poder político y financiaban a los políticos de la era Yeltsin estuvieron en la mira de la administración Putin –algunos fueron despojados de sus fortunas– y otros fueron procesados por delitos que van desde el lavado de dinero, evasión de impuestos, estafas y transferencia ilegal de fondos en el extranjero, e incluso perseguidos por la justicia por el asesinato de sus rivales.

El segundo lugar, la estrategia económica-política de Putin a principios de su mandato fue la de profundizar la cooperación de Rusia con los Estados y las economías occidentales, sobre la base de un intercambio recípocro en los mercados comerciales y no sólo en beneficio de una parte, porque durante la era Yelsin la apropiación de los recursos rusos fue acaparada por Occidente. Putin buscaba asegurar una mayor integración política-militar con Estados Unidos y la Unión Europea para asegurar las fronteras y zonas de influencia de Rusia.

Con esta finalidad, el presidente Putin permitió la circulación sobre las rutas del territorio ruso de los suministros expedidos y destinados para las bases militares de las fuerzas armadas de Estados Unidos y la Unión Europea que participaban en la invasión y ocupación de Afganistán. Tampoco se opuso a las sanciones de la Unión Europea y Estados Unidos contra Irán. Putin tampoco hizo mayor cosa cuando Estados Unidos invadió y ocupó Irak, a pesar de los estrechos lazos económicos permanentes entre Moscú y Bagdad. Por otro lado se unió a las 5 potencias que supervisan las conversaciones de «paz» en Palestina-Israel y se puso por un buen tiempo del lado de Washington e Israel. Incluso dio ingenuamente luz verde a los bombardeos de la OTAN en Libia, suponiendo que sería un asunto limitado, una intervención «humanitaria».

Como resultado de esta colusión [compañerismo] político y diplomático de Putin con la expansión militar de Washington y de la OTAN, el comercio de Rusia, la inversión y las finanzas con Occidente prosperaron. Empresas rusas levantaron préstamos en los mercados de capitales occidentales; los inversores extranjeros acudieron en masa a la bolsa de valores de Rusia y multinacionales formaron empresas mixtas con las empresas rusas. Las principales compañías de petróleo y gas florecieron. La economía rusa recuperó los niveles de vida de la era soviética; el gasto de los consumidores aumentó; el desempleo pasó de una cifra de dos dígitos a un solo dígito; sueldos y salarios atrasados se pagaron y centros de investigación, universidades, escuelas e instituciones culturales comenzaron a recuperarse.

En el tercer lugar de la estrategia de Putin viene la recuperación del Estado (renacionalización) del sector energético –petróleo y gas– un sector importante y estratégico para Moscú. Por compra y recompra directa de acciones y [de empresas], a través de auditorías financieras y la confiscación de los activos de los oligarcas mafiosos. Moscú volvió a tomar nuevamente el control de manera estatal del petróleo y gas ruso, esto fue una operación realizada con gran éxito. Estos sectores renacionalizado formaron empresas conjuntas con los gigantes petroleros occidentales y llevaron cuantiosas exportaciones de petróleo ruso en el transcurso del periódo de alta demanda mundial. Con el aumento de los precios del petróleo en la década de Putin, Rusia conoció un aumento de las importaciones impulsada por los consumidores rusos, importaciones de productos agrícolas, de joyería de lujo y autos ... Putin consolidó su posición política dentro de Rusia gracias al apoyo electoral popular y profundizó la «integración» de Rusia en los mercados occidentales.

La estrategia de expansión y de crecimiento económico de Putin estaba conectada exclusivamente hacia los mercados Occidentales, es decir la Unión Europea y Estados Unidos, no miraba hacia el este: Asia/China, ni tampoco miraba hacia el sur: América Latina.

Con este enfoque inicial del presidente ruso hacia «Occidente» enfoque táctico y exitoso en un principio, Putin comenzó a exponer sin querer las vulnerabilidades estratégicas de Rusia.

Las primeras señales evidentes de agresividad occidental fueron cuando estos lanzaron una campaña de apoyo a los oligarcas corruptos rusos, es decir una campaña anti-Putin, y los medios de comunicación comerciales de Occidente comenzaron a demonizar el sistema judicial ruso que procesaba y condenaba en justicia a un oligarca mafioso y gansteril como lo es Mijaíl Jodorkovski.
La segunda señal de agresividad de Occidente fue el apoyo financiero y político de Estados Unidos y de la Unión Europea a los neoliberales de la era Yeltsin, que comenzaron a competir polticamente contra los candidatos del partido Rusia Unida, el partido de Vladimir Putin... Se hizo evidente que el esfuerzo de Putin para restaurar la soberanía rusa entraba en conflicto con los planes de Occidente que busca mantener a Rusia como un Estado vasallo.
Occidente sigue añorando los años dorados de pillaje desenfrenado y de dominación de la economía rusa de la era Yeltsin y por eso detestan la era Putin, aquella de una Rusia independiente y dinámica, por tal razón tratan de desprestigiar constantemente al presidente de Rusia comparándolo a la extinta Unión Soviética y al KGB.

En 2010, Estados Unidos apoyó y empujó a uno de los presidentes-clientes que controla, el presidente georgiano Saakashvili de Georgia, para que invadiera militarmente Osetia del Sur, un protectorado [territorial] de Rusia. Esta fue la primera indicación o señal importante que la interacción de Putin con Occidente era también contraproducente. Las fronteras territoriales de Rusia, la de sus aliados y las zonas de influencia rusas se han transformado en objetivos codiciados por Occidente. Estados Unidos y la Unión Europea condenaron la respuesta defensiva de Rusia, incluso después que Moscú retirara sus tropas de Georgia y aplicarle una buena paliza.

La corta guerra de Rusia contra Georgia fue un ensayo militar de Occidente, una especie de ensayo bélico de varios disparos y bombas financiada, aprobada, planificada por Estados Unidos y la Unión Europea; otras veces estos tipos de intervenciones militares reciben el nombre de «revoluciones de color» y otras veces de «intervenciones humanitarias» de la OTAN.
Yugoslavia, país en los Balcanes, fue desmantelada como República Federal por los bombardeos de la OTAN y Ucrania ha experimentado estos últimos tiempos varias «revoluciones de color» para llegar hoy a una sangrienta guerra civil.
Washington y Bruselas han interpretado erroneamente las diversas medidas de conciliación propuestas por el presidente Putin como signos de debilidad de parte de Rusia y se han sentido con las manos libres y el permiso necesario para invadir [controlar] más territorios cerca de la frontera rusao o para derrocar a los gobiernos amigos de Rusia.

A mediados de la segunda década del nuevo siglo XXI, los Estados Unidos y la Unión Europea tomaron una importante decisión estratégica para debilitar la seguridad de Rusia y su soberanía económica: tomar el control de Ucrania, expulsar a Rusia de su base naval del Mar Negro en Crimea y convertir a Ucrania en un puesto de avanzada militar de la OTAN; por otro lado cortar los vínculos económicos de este de Ucrania [región étnicamete rusofona] con Rusia — especialmente el mercado estratégico de armamento militar ruso para con Ucrania.
Este golpe fue financiado por Occidente, mientras que las bandas armadas de extrema derecha y grupos de choque neonazis las proporcionaron los radicales de Ucrania [en colaboración con los servicios secretos occidentales]. La junta [gobernante neofascista] de Kiev organizó una guerra de conquista dirigida para eliminar a los anti-golpistas, a los federalistas, a las fuerzas pro-democracia en la región sureste [y este de Ucrania],en la rica región del Donbas con su mayoría étnica rusa y sus lazos [económicos] con la industria pesada a Rusia.

Cuando Putin reconoce finalmente el grave peligro para la seguridad nacional de Rusia, su gobierno respondió con la anexión de Crimea después de un referéndum popular y comenzó a ofrecer corredores y otras líneas de ayuda y de suministros para los federalistas asediados en el este de Ucrania que se oponen al régimen [neofascista] de Kiev.
Entonces Occidente comenzó aprovecharse de las vulnerabilidades de la economía rusa, vulnerabilidades que resultan del modelo de desarrollo económico de Putin, e impuso a Moscú una amplio lista de sanciones económicas destinadas a paralizar la economía de Rusia.


Las sanciones de Occidente 
y los puntos débiles de Rusia: 
Repensar el enfoque estratégico de Putin



La agresividad militar de Occidente y las sanciones contra Rusia han puesto a la vista varias vulnerabilidades o puntos débiles de la estrategia económica y política de Putin.
Estos incluyen:
Su dependencia exclusiva en los mercados occidentales conducida por los «oligarcas económicos» para promover su estrategia de crecimiento económico de Rusia;
Su aceptación de la mayoría de las privatizaciones de la era Yeltsin;
Su decisión de centrarse en el comercio con Occidente, ignorando el mercado de China;
Su aceptación de adoptar principalmente una estrategia de exportación de gas y petróleo en lugar de desarrollar una economía diversificada;
Su dependencia hacia sus aliados los oligarcas barones ladrones –sin experiencia real en el desarrollo de la industria, que no cuentan con verdaderas habilidades financieras ni técnicas, con escasa experiencia tecnológica, sin conocimientos en conceptos de marketing –para poder restaurar, renovar, innovar y ejecutar un sector manufacturero de avanzada. A diferencia de los chinos, los oligarcas rusos han sido totalmente dependientes de los mercados occidentales, sea para las finanzas [colocar sus millones en bancos en Occidente], sea para la tecnología y han hecho muy poco para desarrollar el mercado [interior] nacional ruso; nada han hecho para implementar la autofinanciación mediante la reinversión de sus utilidades o mejorar la productividad a través de la tecnología rusa y la investigación. Nada de esto han hecho los oligarcas.

Frente a las sanciones occidentales, el punto más débil de Putin para poder dar una respuesta contundente curiosamente son oligarcas-aliados, y este punto débil incapacita a Rusia en la formulación de una respuesta eficaz a la agresión occidental.
Estos oligarcas-aliados presionan a Putin para que ceda y acepte lo que Washington está exigiendo; al mismo tiempo suplican a los bancos occidentales para que sus cuentas y propiedades estén libres o exentas de las sanciones occidentales. Están desesperados por proteger sus bienes en Londres y Nueva York. En una palabra, están apurados y desesperados por que el presidente Putin llegue rápidamente a un acuerdo con la Junta [neofascista] de Kiev y abandone a los luchadores federalistas rusos-ucranianos que exiguen libertad y democracia en el sureste y este de Ucrania. Y presionan a Putin para ello.

Esto pone en relieve la contradicción dentro de la estrategia de Putin de trabajar con los oligarcas «económicos», que estuvieron de acuerdo desde un principio en no oponerse a Putin en Rusia, mientras que iban transferiendo sus riquezas masivamente a los bancos occidentales, invirtiendo sus millones en bienes raíces de lujo en Londres, París y Manhattan y creando vínculos, amistades y lealtades [con grupos de poder] fuera de Rusia.

En efecto, estos «oligarcas económicos» están hoy en día estrechamente vinculados a los enemigos políticos actuales de Rusia [los banqueros y otros grupos de poder occidentales que están lanzando las sanciones económicas contra Rusia actualmente].
Fue un éxito táctico de Putin en un principio el de aprovechar la «ayuda» de los oligarcas en su proyecto de crecimiento a través de la estabilidad pero paradójicamente esto se ha convertido hoy en una debilidad estratégica en la defensa del país contra las represalias económicas occidentales agobiantes.

La decisión de Putin de aceptar las privatizaciones [gángsteres] de la era Yeltsin proporcionó una cierta estabilidad en el corto plazo, pero también provocó la huida masiva de capital privado ruso al extranjero en lugar que estos fondos permanecieran en el país para ser invertidos en proyectos destinados a asegurar una mayor autosuficiencia.
Hoy en día la capacidad del gobierno ruso para movilizar y convertir su economía en un motor de crecimiento para soportar la presión imperial de las sanciones económicas impuestas abusivamente a Rusia es mucho más débil porque la totalidad de la economía ya no está bajo un mayor control estatal.
Putin pasará por momentos difíciles, tratando de convencer a los propietarios privados de las principales industrias rusas de que deben hacer sacrificios –están demasiado acostumbrados a recibir favores, subvenciones y contratos gubernamentales. Además, como sus contrapartes financieras [socios o asociados] en Occidente hacen presión, apuran los rusos para los pagos de deudas y niegan al mismo tiempo nuevos créditos, las élites privadas rusas amenazan con declararse en quiebra o despedir trabajadores para reducir gastos o simplemente recortar la producción.

La creciente ola de intervenciones militares occidentales en las fronteras de Rusia, la larga lista de promesas incumplidas de Estados Unidos y la Unión Europea sobre la no incorporación de los países de Europa del Este al bloque militar de la OTAN, el bombardeo y destrucción de Yugoslavia en la década de los 90, todo esto debió haber demostrado y servido de ejemplo al presidente Putin para que darse cuenta de que ninguna cantidad de concesiones unilaterales hechas a favor de Occidente iba permitir que Rusia fuese aceptada o considerada como un buen socio.
Washington y Bruselas han estado siempre firmes en su estrategia para rodearla militarmente y mantener a Rusia como un Estado-cliente.

En lugar de seguir desarrollando exclusivamente relaciones con Occidente (es decir con el oeste de Europa (esencialmente la Unión Europea y Estados Unidos) y de ofrecer apoyo indirectamnte a las guerras estadounidenses de la OTAN, Rusia habría estado en una posición mucho mejor para resistir hoy las sanciones y amenazas militares actuales si hubiese diversificado y orientado su economía también hacia los mercados de Asia, especialmente hacia China, con su dinámico crecimiento económico y la expansión del mercado interno, la capacidad de inversión y la creciente competencia técnica.
Es evidente que la política exterior de China no ha tenido los mismos problemas que afronta Rusia; China no ha tenido agresiones militares cerca de sus fronteras y los aliados de China tampoco han sido atacados, ni invadidos, ni implicados en guerras, como lo han sido los aliados de Rusia.
A pesar que Rusia ha reaccionado ahora para aumentar los lazos económicos con Asia frente a las crecientes amenazas de la OTAN, una gran cantidad de tiempo y de resultados se han perdido en los últimos 15 años.
Tomará otra década para reorientar la economía rusa, con sus principales industrias todavía controladas en gran parte por los oligarcas mediocres y cleptócratas, vestigios de la época de Yeltsin.

Con el cierre de los mercados occidentales (europeos de la Unión Europea y de los Estados Unidos principalmente), Putin ha tenido que “volverse” hacia China y también hacia otros países de Asia y América Latina para encontrar nuevos mercados y socios económicos.
Pero su estrategia de crecimiento sigue dependiendo sbre todo de las exportaciones de petróleo y gas y hoy la mayor parte de los líderes empresariales de Rusia, managers, ejecutivos-dueños no son verdaderos empresarios emprendedores capaces de desarrollar nuevos productos innovadores y competitivos, de implantar nueva tecnología e insumos de Rusia y la capacidad para identificar nuevos mercados rentables. Esta generación de líderes empresariales rusos no construyó sus imperios o conglomerados económicos del «abajo hacia arriba» –sino que se apoderaron y saquearon los activos del sector público estatal, y su riqueza creció gracias a contratos con el Estado y la protección de este.
Moscú les pide ahora encontrar nuevos mercados alternativos en el extranjero, para innovar, competir y sustituir su dependencia de la maquinaria alemana.

La mayor parte de la «casta capitalista industrial» de Rusia no es de verdaderos empresarios. Son más bien como una banda de compinches coleccionistas adinerados que no saben que hacer con sus millones, orientados y seducidos exclusivamente por Occidente.
Sus orígenes son a menudo el sector mafioso-gansgteríl, como «señores de la guerra», «fuertes en negocios por la fuerza» y que desde un principio supieron muy bien como eliminar a sus rivales de los sorteos de bienes públicos y estatales de la década de los años 1990.
Si bien estos oligarcas han tratado de ganar respetabilidad después de consolidar sus imperios económicos gracias a los servicios de agencias de relaciones públicas contratadas para pulir sus imágenes y dotarse de consultores económicos para asesorarles sobre las inversiones, nunca demostraron ninguna capacidad para hacer crecer sus empresas o transformarlas en empresas competitivas.
En vez de ello, se mantuvieron totalmente dependientes del capital, la tecnología y las importaciones provenientes de Occidente y de las subvenciones de la administración de Putin, que ellos controlaban o beneficiaban.

Los llamados «capitalistas» rentistas rusos contrastan agudamente con los empresarios públicos y privados chinos dinámicos –que pidieron prestada la tecnología del extranjero, tomaron eso prestado de Estados Unidos, Japón, Taiwán y Alemania, adaptando y mejorando la tecnología y ahora están produciendo equipamiento altamente competitivo y avanzado. Cuando las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea entraron en vigor, la industria rusa resultó incapaz de sustituir la importación extranjera por la producción local y el presidente Putin tuvo que concertar acuerdos comerciales de importación con China y con otras fuentes para obtener los insumos que Rusia necesita.

El mayor defecto estratégico en la estrategia económica de Putin fue su decisión de concentrarse mayoritariamente en las exportaciones de gas y petróleo hacia el mercado de Occidente como su «motor de crecimiento». Esto dio lugar a la dependencia rusa de los altos precios de las exportaciones de materias primas y de productos energéticos hacia los mercados occidentales. Teniendo eso en la mente, Estados Unidos y la Unión Europea explotaron la vulnerabilidad de Rusia favoreciendo la caída del precio del petróleo y su dependencia de la tecnología occidental para la extracción de petróleo, así como la paralización de creación de empresas mixtas (rusas con occidentales).

La política de Putin se ha basado en una visión de integración económica con Occidente junto con una mayor cooperación de relaciones políticas con las potencias de la OTAN. Estos proyectos de Putin se han desmoronado ante la marcha de los acontecimientos:

La cooperación de Estados Unidos y la Unión Europea fue por su lado táctica y calculadora, dependiendo de las concesiones asimétricas hechas unilateralmente por parte de Rusia hacia ellos –especialmente la constante disposición de Rusia a sacrificar a sus aliados tradicionales en los Balcanes, Oriente Medio, norte de África y especialmente en el Cáucaso– únicamente para seguir manteniendo buenas relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea.
En cuanto Rusia comenzó a hacer valer sus propios intereses, Occidente se volvió hostil y se dispuso a empezar una confrontación. Desde que Rusia se opuso al régimen golpista en Kiev, el objetivo principal de Occidente ha sido el derrocamiento de Putin en Rusia.
La ofensiva Occidental en curso contra Rusia actualmente no es una fase pasajera, o algo que se va a terminar pronto, no! Es el comienzo de una prolongada e intensificada confrontación económica y política.

Aunque Rusia es vulnerable, lo cierto es que dispone de los medios, de los recursos y de la capacidad para resistir, de defender y promover su seguridad nacional así como su economía.

¿Qué se debe hacer?



 En primer lugar y ante todo Rusia debe diversificar su economía; debe industrializar sus propias materias primas e inyectar grandes inversiones para sustituir las importaciones occidentales con productos manufacturados locales. Si bien el intercambio comercial firmado recientemente con China es un paso positivo, no deben repetirse los mismos errores cometidos con Occidente, es decir convertirse en un simple proveedor de energía (gas y petróleo) porque sería repetir el msmo patrón comercial que ha hecho con Estados Unidos y la Unión Europea.

 En segundo lugar, Rusia debe volver a nacionalizar su sistema bancario, el comercio exterior y las industrias estratégicas del país, eliminando todas las lealtades politico-económicas dudosas de cierta clase social, poniendo fin al comportamiento rentista de la clase actual con graves signos de disfunción «capitalista» privada. El gobierno de Putin debe pasar de la era de los oligarcas a la era de los tecnócratas; pasar de la era de pensionistas a la era de los empresarios (modernos, innovadores y buenos admistradores creativos); pasar de los especuladores que ganan su dinero en Rusia –pero lo invierten o lo gastan en Occidente– para crear en lo adelante empresas co-particitivas entre trabajadores-técnicos e inversores, en una palabra, debe profundizar el carácter nacional, público, y productivo de la economía.

Sobre los oligarcas que permanecen en Rusia, no podemos creer que sus simples declararaciones de lealtad hacia la administración del presidente Putin bastan para verlos como verdaderos y legítimos agentes económicos de los intereses rusos en el apís. Por lo general, los oligarcas han dejado de invertir en Rusia, transfirieron su riqueza y con ello han puesto en tela de juicio la autoridad legítima del Estado ruso en el extranjero, bajo la presión de las sanciones económicas occidentales.

Rusia necesita una nueva revolución económica y política –en la que el gobierno reconoce a Occidente como una grave amenaza imperial y pueda apoyarse sobre una clase obrera rusa organizada y capacitada, no en una banda de dudosos oligarcas.

La administración de Putin demostró tener la capacidad para sacar a Rusia del abismo donde se estaba sumergida en los años 1990 y ha sabido también inculcar la dignidad y la autoestima entre los rusos, tanto al interior del país como en el extranjero. También se ha enfrentado inteligentemente a la agresión de Occidente en Ucrania. A la luz de estos hechos, el presidente Putin tienen todo el interés de avanzar y comenzar a desmantelar el Estado cleptómano que todavía subsiste de la era Yeltsin en la economía rusa y debe comenzar a reindustrializar, diversificar y desarrollar la economía nacional rusa, con alta tecnología para gozar de una economía diversificada.
Pero sobre todo Rusia necesita crear nuevas formas democráticas populares de democracia para sustentar la transición a un Estado seguro, antiimperialista y soberano.
El presidente Putin cuenta con el respaldo de la gran mayoría del pueblo ruso; Putin cuenta con extraordinarios científicos y profesionales; Putin tiene aliados en China y entre los países del movimiento de los BRICS; y sobre todo, Putin tiene la voluntad y cuenta con el poder, con la bendición de la población [y la aprobación ética y moral] de «hacer lo correcto».

La pregunta sigue siendo si Putin tendrá éxito en esta nueva misión histórica, o si, por miedo o indecisión, Putin capitularía ante las amenazas agresivas de un Occidente decadente y peligroso.


martes, 1 de abril de 2014

El principio de la Historia


por JUAN MANUEL DE PRADA



Para echarme unas risas, he estado releyendo estos días El fin de la historia y el último hombre, el bodriete de Fukuyama que, hace veinte años, fue entronizado como una suerte de biblia (para dummies) por cierta derecha proamericana. Se publicaba aquel libro en los años en que se producía el colapso de la Unión Soviética; y en los que el «liberalismo democrático» y el «libre mercado» aspiraban –al modo de una Parusía laica– a instaurar un reinado de progreso indefinido y delicias universales. Y, en efecto, durante algunos años así pareció que fuese a ocurrir: el comunismo había sido derrotado, o recluido en las mazmorras del atlas; y en el seno del «mundo libre» ya ni siquiera la Iglesia se atrevía a discutir la ideología hegemónica (y, en caso de que se atreviera, se le sacaban los colores con la pederastia y santas pascuas). Por supuesto, en este reinado soñado por Fukuyama, se permitía ser liberal de izquierdas o de derechas, incluso liberal ultraizquierdista o ultraderechista, porque la ideología hegemónica necesitaba que sus adeptos estuviesen siempre a la greña, engolosinados con la quimera del individualismo. No en vano Karl Popper había señalado que toda forma de filosofía política que propusiese a la sociedad humana una meta común debía ser erradicada.
Pero una sociedad desvinculada en la que las metas son individuales es una sociedad condenada a la destrucción; pues la libertad negativa (ser «libres de», no «libres para») acaba generando, infaliblemente, apetito de caos y nihilismo. Así, el paraíso soñado por Fukuyama se llenó de demonios endógenos y exógenos (los segundos convocados por los primeros) que fueron minando sus pilares: la rapacidad financiera, el pansexualismo, las migraciones masivas, la apostasía, el descrédito de las instituciones fueron elementos en apariencia dispares, pero secretamente convergentes, que aceleraron el proceso de necrosis del «mundo libre». Y, puesto que en la «sociedad abierta» no existen metas comunes que construyan, hay que buscar enemigos externos presentados como encarnaciones del mal ante sus adeptos, que de este modo se unen (aunque sea en una unidad de hormiguero, un remedo de unidad sin virtud y sin corazón) contra ellos. Este papel lo representó en un principio el «terrorismo islamista», con los resultados catastróficos de todos conocidos: primaveras árabes, etcétera.
Entonces el «mundo libre» volvió la mirada, nostálgico, al antiguo solar del comunismo y se encontró… ¿Con qué se encontró? Con una Rusia que pugnaba por ser otra vez grande, una Rusia que no se conformaba con el papel ancilar de vomitorio del «mundo libre» que se le había asignado, una Rusia que pugnaba por recuperar e insuflar vida a sus tradiciones (su Tradición), una Rusia que se alzaba frente a la peste bubónica y nihilista de la «sociedad abierta» y empezaba a mostrarse capaz de acaudillar una rebelión frente a ella, como hace dos siglos hizo el zar Alejandro I. Había que convertir esa Rusia cada vez más pujante –en contraste con una Europa terminal, ahogada en su propio vómito inane– en el enemigo común. Para convencer a la gente impresionable chapada a la antigua, se dijo que Putin era un exagente del KGB; y para convencer a la gente chapada a la moderna, se dijo que a Putin no le iban las mariconadas. Y, para consumo de unos y otros, no fue difícil recuperar esa imagen de Rusia como sinónimo del despotismo que, desde el siglo XIX, ha hecho fortuna en la cofradía liberal. Los déspotas siempre llaman déspotas a quienes vienen a destronarlos.
Con la resurrección de Rusia acaba el fin de la historia, según aquel sueño memo de Fukuyama. Porque Rusia puede devolver la historia a su principio.

lunes, 10 de marzo de 2014

Ukrania: golpe de estado de la banca


¿No es casualidad que Arseni Yatsenyuk, Igor Kolomoysky, Victoria Nuland, John Kerry y BHL compartan algo más que su afán de protagonismo en Ukrania?

¿No es curioso que sean unos fascistas neo-nazis apoyados desde fuera los que han  dado un golpe de estado?

Nazis y judíos juntos de la mano en Ukrania contra Rusia.

y más.

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Por qué se mantiene la hostilidad contra Rusia?

por Karl Müller

Basta con mantenerse un poco al tanto de lo que nos dicen los grandes medios de prensa para enterarse rápidamente de que, aunque ya no es soviético ni proclama la dictadura del proletariado, el oso ruso sigue siendo casi tan malévolo y peligroso como en tiempos de la Unión Soviética. ¿Es esto una realidad o es más bien una imagen que alguien quiere inculcar en nuestras mentes? En el artículo que hoy reproducimos, Karl Muller se interroga sobre el por qué de esta campaña.

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Hay quien afirma que la situación internacional se ha hecho menos tensa en los últimos meses. Se evitó la guerra entre Estados Unidos, sus aliados y Siria. También se produjo un acuerdo con Irán. Estados Unidos, que durante los 20 últimos años emprendió junto a «Occidente» una serie de guerras contrarias a las normas del derecho internacional, se ve hoy tan debilitado que ya no parece hallarse en condiciones de embarcarse en nuevas guerras de gran envergadura. Por otro lado, los aliados de Estados Unidos, en primer lugar los demás Estados miembros de la OTAN, que en su mayoría son también miembros de la Unión Europea, tampoco estarían en condiciones de emprender guerras sin Estados Unidos.

Pero se pierde de vista fácilmente que Washington ha desplazado sus objetivos agresivos hacia la región del Pacífico y que los Estados miembros de la Unión Europea (¿bajo la dirección de Alemania?) –con el pretexto del asunto de la NSA– van a tener que hacer el papel de peones de Washington en el Medio Oriente y en África.

Los numerosos informes sobre la «tensión» en Asia, ahora entre China y Japón, persiguen 2 objetivos diferentes. Por un lado, pueden servir de propaganda contra China. Y van a constituir al mismo tiempo una llamada de alerta para «demostrar» a los europeos la importancia de la presencia estadounidense en el Pacífico así como, y es este el objetivo fundamental, de la preparación de una guerra contra China.

No se habla, al menos no se hace públicamente, de la política de la Unión Europea, fundamentalmente de Alemania, hacia Europa oriental y Rusia. No se menciona ese tema porque los Estados miembros de la OTAN y la Unión Europea se fijaron como meta –desde 1990-1991, o sea a partir de la desaparición del Pacto de Varsovia y de la Unión Soviética y a pesar de lo prometido al gobierno soviético de entonces– «apropiarse» del este incorporando cada vez más Estados de Europa oriental a la alianza atlántica para debilitar a Rusia y someterla poco a poco. Las pruebas de todas esas maniobras están a nuestra disposición en el libro El gran tablero de ajedrez. América y el resto del mundo, publicado en 1997 y cuyo autor es Zbigniev Brzezinski, consejero personal de varios presidentes de estadounidenses.

Durante los años 1990 pareció que todo iba sucediendo conforme a lo previsto con el presidente ruso Boris Yeltsin. Rusia se hundía cada vez más en un caos que abarcaba todos los aspectos de la vida del país y se hallaba al borde de la bancarrota, tanto en el plano político y económico como en el plano social. En su libro La doctrina del shock. El auge del capitalismo del desastre, publicado en 2007, Naomi Klein demuestra con lujo de detalles cómo se trató de poner de rodillas la economía rusa para sojuzgar el país, principalmente para apoderarse de sus materias primas, a través de «consejos» estadounidenses y de la falsa teoría de las bondades de un capitalismo sin freno, pero bajo control de los intereses financieros de Estados Unidos.

En 1999, la guerra de la OTAN contra Yugoslavia marcó un viraje. Se hizo entonces completamente imposible no percibir el hecho que la definición estadounidense de «un nuevo orden mundial» presentaba todas las características del imperialismo tendiente a someter el mundo a la «única potencia mundial». En el 2000, y con la llegada de un nuevo presidente, el nuevo gobierno ruso se esforzó en cambiar de rumbo contrarrestando progresivamente el control estadounidense sobre la economía y las riquezas de Rusia, y también sobre la sociedad y la política del país –proyecto altamente delicado y complejo debido a las grandes dificultades existentes.

Si se comparan con la situación que existía en el 2000, son notables los progresos alcanzados por Rusia hasta el año 2010: el producto social se multiplicó por 2, el comercio exterior se multiplicó por 4, las deudas con el extranjero se redujeron a la sexta parte de su valor inicial, los salarios se multiplicaron por 2,5 (descontando la inflación), las rentas se multiplicaron por 3, la tasa de pobreza se redujo a la mitad, el desempleo pasó del 10 al 7%, el número de nacimientos aumentó en un 40%, los decesos disminuyeron en un 10%, los decesos de bebés descendieron en un 30%, la esperanza de vida aumentó en 5 años, los crímenes disminuyeron en un 10%, el número de asesinatos bajó en un 50% y el de suicidios en un 40%, las intoxicaciones por consumo de bebidas alcohólicas cayeron en más del 60%.

Lo que se ha dado en llamar «Occidente» no se apresuró a contribuir a nada de lo anterior. Fue más bien todo lo contrario, los medios utilizados para desgastar a Rusia se hicieron cada vez menos visibles pero mucho más pérfidos. Y quien se atrevía a enfrentar abiertamente esos intentos aconsejando la adopción de contramedidas, como las que el gobierno ruso ha venido aplicando desde hace años, era muy mal visto en Occidente.

Los principales medios de difusión occidentales han desempeñado y siguen desempeñando actualmente un papel cada vez más equívoco en la campaña contra Rusia. Mientras que la política de la Unión Europea, sobre todo la de Alemania, sigue dos cursos paralelos, debido a las necesidades económicas, y trata de conjugar la retórica antirrusa con el mantenimiento de relaciones económicas ventajosas, no sucede lo mismo con los medios de prensa, a los que se deja «rienda suelta».

Contrariamente a lo que hacen en el caso de China, país cortejado debido a sus resultados económicos (y a la importancia de su mercado), los medios occidentales divulgan –únicamente y de forma permanente– cuanto elemento negativo se les ocurre sobre Rusia. Y esa campaña es tan intensa que el lector-espectador que se informa únicamente a través de esos medios tiene que acabar pensando mal de ese país. Los aspectos negativos que difunden cubren todos los sectores de la vida con la evidente intención de hacer resurgir la mayoría de los viejos prejuicios sobre Rusia.

Todo eso sucede a pesar de la constante acción del gobierno ruso que, a lo largo de los 13 últimos años y hasta este momento, ha venido proponiendo una amplia cooperación con todos los países y en beneficio de todas las partes.

No es por amor al pueblo ucraniano sino en el marco de un proyecto geoestratégico que la Unión Europea trata desde hace años de alejar a Ucrania de Rusia para atraerla hacia la propia UE. Hoy sabemos que la «revolución naranja» de 2004 en realidad fue una operación de lo que hoy se ha dado en llamar «smart power», operación realizada en coordinación con la Unión Europea y en contra de Rusia. Aquel intento de golpe de Estado no tuvo éxito y aún hoy en día los proyectos de la Unión Europea siguen sin arrojar el resultado esperado. Era de esperar, por lo tanto, que la Unión Europea se apresurara ahora ha tratar de esconder su nuevo fracaso acusando a Moscú de amenazar y chantajear al gobierno ucraniano.

Lo que ponen especial cuidado en no decirnos es que el gobierno ruso había propuesto un acuerdo que habría beneficiado tanto a Ucrania como a la Unión Europea y la propia Rusia, proposición que fue rechazada por la Unión Europea.

Por otro lado, el presidente ruso Vladimir Putin se entrevistó recientemente en Roma con el papa Francisco durante 35 minutos. Contrariamente a lo que afirmaron los grandes medios de prensa, los órganos del Vaticano estimaron que el encuentro se desarrolló en una atmósfera «cordial». El presidente ruso no visitó al papa como dirigente religioso de la iglesia ortodoxa rusa sino en su calidad de jefe de Estado. Y lo cierto es que, como jefe de Estado, Putin siempre ha subrayado la importancia de los valores en la promoción del progreso y en el desarrollo de su país, al igual que en el campo de la política internacional.

Contrariamente a lo que sucede en Occidente, donde se promociona un modelo de política utilitarista y materialista, el gobierno ruso parece apoyarse en una concepción basada en los fundamentos de la iglesia cristiana, o sea que considera al hombre y el mundo como centro de su acción.

¿En qué país de Occidente podemos encontrar eso todavía? ¿Qué gobierno occidental proclama todavía ese concepto en provecho de la familia, de la religión y de la Nación y para el mayor beneficio de los pueblos y del progreso? ¿Quién se preocupa en Occidente por el hecho que, a falta de vínculos estables con «el otro», el florecimiento de la personalidad se disuelve en la superficialidad y en la indiferencia si hay falta de respaldo y pérdida de identidad? Es por lo tanto de suponer que el papa y el presidente ruso se entendieron a la perfección en cuanto al diagnóstico sobre el estado de Occidente y sus falsas teorías y también en lo tocante al camino a seguir para remediar esos errores.

No pretendemos afirmar que en Rusia la familia está intacta, que todo el mundo vive según los preceptos de la religión y que la nación rusa ofrece a la población todo el respaldo necesario. Pero en la medida en que se reconoce que queda aún mucho camino por recorrer, es posible mantenerse a la expectativa e incluso tender una mano amiga y dispuesta a ayudar, en la medida en que dicha ayuda pueda ser deseada. Quienes buscan destruir la familia, la religión y la Nación harán precisamente lo contrario.

Pero tenemos que tener conciencia de que esta última manera de actuar no será la que aporte más paz al mundo sino más bien todo lo contrario: la política de “disolvencia”es causa de conflictos. ¿Estamos dispuestos a pagar ese precio? ¿Eso es lo que quieren los pueblos?

Tuvimos recientemente la oportunidad de comprobar hasta qué punto llegaron a caldearse los ánimos en Alemania en ocasión de una reunión, celebrada en Leipzig el 23 de noviembre [de 2013], sobre el tema «Por el futuro de la familia. ¿Hacia la supresión de los pueblos de europeos?» Un grupo de manifestantes violentos arremetió brutalmente contra aquella conferencia, principalmente contra los participantes miembros del Parlamento ruso. Las fuerzas de policía presentes en el lugar permitieron los desmanes por un buen rato. Hubo un tiempo en que solíamos ser gente acogedora y respetábamos a los demás, así como también respetábamos las opiniones divergentes. ¿Seguimos siendo así hoy en día?

sábado, 14 de septiembre de 2013

Entrevista con Assad :exclusiva de Rossiya-24

Zak: está muy clara la democracia y las opciones informativas, cuando no se les da voz a los que no interesan.
Sin embrago, se les da voz a los mercenarios, asesinos y criminales, y además sus miserables vídeos en youtube son "la prensa".

12/9/2013

Rossiya-24:

Mr. President, thank you very much for giving the TV channel Rossiya-24 the opportunity for this interview. The most important question at the beginning: Why has Syria agreed with the initiative of Russia to put the chemical weapons under an international control, and why came this agreement so quickly?

Bashar al-Assad:

Syria has already presented such a proposal to the UN (United Nations) over ten years ago – to free the Middle Eastern region of weapons of mass destruction, in particular, as the region is characterized by instability and wars have lasted for decades. This all began many centuries ago.

A removal of weapons of mass destruction from the region will thus have a direct impact on the stability of the region. The only ones who have opposed our former attempt were the United States. We do not appreciate it that there are even weapons of mass destruction in the Middle East. Our concern has always been the stability and peace of the region.

This is one of the sides. The other relates to the current situation. Undoubtedly, the Syrian state is trying every effort that our country and other countries of the region will not be drawn into another insane war, which some proponents of a war in the United States want to unleash in the Middle East.

To this day, we pay the price for the wars that America has unleashed, for example, in Afghanistan – although this country is very far from Syria – or in Iraq – this is now again in our immediate neighbourhood.

I have the opinion that any war against Syria will be a war that will badly affect the entire region, so that the Middle East will enter a period of instability and problems for decades. This means that also the future generations will have to do with it.

The third and most important reason is the fact of the Russian proposal by itself. Would there be no initiative, it would be very difficult for Syria to move around into this direction. Our relations with Russia are based on a mutual trust, and that trust has only increased during the time of the Syrian crisis, so within the last two and a half years. Russia has confirmed through its actions that it understands very well what is happening in our region, Russia gave a proof of its reliability and it confirmed that it is a serious power, on which one can count on.

All these reasons have induced Syria to sign the Convention on the prohibition of chemical weapons.

Rossiya-24:

The President of the United States, Mr. Obama, and U.S. Secretary of State Kerry are of the opinion that Syria has decided to put its chemical weapons under an international control only for the reason of the immediate threat of a missile attack. Is that really so?

Bashar al-Assad:

If we think about the events in relation to the U.S. threats, which existed in the past weeks, these threats had certainly not the aim of the securing of the chemical weapons. These threats were based on a provocation, carried out by the use of chemical weapons in a suburb of Damascus, Al-Ghouta.

This provocation was organized by the U.S. leadership. In other words, no one has threatened us in order to force the surrender of the chemical weapons. So that’s not true. The Americans have only begun after the G20 summit in Russia to speak about such a turn. What has us actually now caused to make this a step, so it is really only the Russian initiative and the related negotiations we have had with the Russian side.

I would like to underline it again that, if there would not be this Russian initiative, we would even not discuss this issue with any other side. So, this is a kind of American propaganda, as Kerry and his leadership, including Obama, always want to come out as the winners, who have achieved the results by the use of threats. But that does not interest us.

Rossiya-24:

Yesterday, it was to hear that Russia has submitted a stage plan for the handover of the chemical weapons under international supervision to the United States. What mechanisms are envisaged for the realization of this process?

Bashar al-Assad:

Of course, Syria will turn to the United Nations (UN) and the Organization for the Prohibition of Chemical Weapons in the coming days. Included in this are then documents of a technical nature which are necessary for the signing of the agreement. The work begins afterwards and should ultimately lead to the signing of the Chemical Weapons Convention.

This convention includes a plurality of points. One of them concerns the prohibition of the production of chemical weapons, and there is also a ban on the storage and use. Thereafter, the Convention shall enter into force. In my view, the validity of the agreement begins one month after signing, and Syria will begin to transmit data on its holdings of chemical weapons to the international organization. These are standard processes, which are provided, and we will also stick to it.

I want to express myself clearly for everyone: these mechanisms will not function one-sided. It just does not mean that Syria signs the documents, fulfils the conditions of the process, and that`s it. It is a two-way process, which aims primarily on the situation that the United States stops its policy of threats against Syria, just as it also depends on the extent to which the Russian proposal is implemented.

As soon as we have convinced ourselves that the United States are really interested in a stability in our region and stops its threats and efforts for a raid of Syria, likewise cease the arms supplies to the terrorists, then we will assume that the necessary processes to the end can be pursued, that it is effective and acceptable for Syria.

But these are, as I said, no mechanisms that are only to use from one side. Russia has a very important role to play in this, because we have no confidence and also no connections to the United States. Russia is the only country that could take on this role.

Rossiya-24:

Let’s move on with the topic of the implementation of this Russian initiative: what for an international organization should be the structure in the Syrian Arab Republic that takes over the control above the Syrian chemical weapons? We have not to handle a standard situation here.

Bashar al-Assad:

We think that a logical structure appropriate for this role is the Organization for the Prohibition of Chemical Weapons, because this organization is the only with the appropriate specialists in this area and also monitors the compliance of the Chemical Weapons Convention in all countries of the world.

We all know that Israel has signed the Chemical Weapons Convention but not yet ratified. Syria will demand it and insist that Israel will finally implement its signing of the Convention.

When we formerly had introduced a project about the abolition of weapons of mass destruction in the Middle East, the United States had impeded this project. One of the reasons for this was that Israel should be further allowed to be in possess of such weapons. If we wish stability for the Middle East, all countries must adhere to the Convention.

And the first of the countries, which has to adhere it, is Israel, because Israel has nuclear, chemical, and biological weapons, and generally any kind of mass destruction. We must continue to ensure that no country has such weapons. This alone protects us against possible upcoming, devastating and costly wars – not only in the Middle East but throughout the world.

Rossiya-24:

Syria hands over its chemical weapons to an international control. Although we already do know for sure: Russian experts have proven it that chemical weapons were used by rebels from a radical group – therefore, by terrorists – in a suburb of Aleppo.

What has to be done in your opinion in order to protect both the people of Syria and the people in the neighbouring countries against the extremists who do not shy away from the use of chemical warfare agents?

Bashar al-Assad:

The incident, which you mean, occurred last March, when the residents of the territory of Khan al-Assal near Aleppo were shelled by terrorists with rockets filled with chemical toxins. As a result of this attack, there were dozens of victims.

We turned to the UN for this reason, so that a commission of experts will be dispatched to clarify the details of this incident and to determine which of the parties is responsible for this attack.

Here, the situation is clear for us: it was the work of terrorists. At that time, the United States have opposed the secondment of experts to Syria. Consequently, we have worked together with Russian experts and gave them all the evidence that were available for us. From this evidence, it became clear that the terrorists, who are operating in northern Syria, are responsible for this attack.

What is necessary now is the return of the delegation of chemical weapons experts who were already in Syria about a week ago. They should return to Syria in order to meet an agreement that were made between us during their last stay. In this agreement, it is about investigations in several provinces, primarily in Khan al-Assal.

We need to carefully examine this matter to determine, for example, the composition of the chemical substances and thereby the country behind the application. It is equally important to also find out which countries have given these chemical substances into the hands of terrorists, so that these countries can finally be brought to justice.

Rossiya-24:

Mr. President, a clarification is still necessary: it is even realistic to seize all the existing chemical warfare agents in the hands of the terrorists?

Bashar al-Assad:

That depends on whether those countries, which maintain relations with the terrorists, will become known. Although all countries speak about that they do not support terrorists, but we know for sure that the West provides them with logistical support – and it is allegedly thereby just about “non-lethal” things or even “humanitarian aid”.

But in the end, the West and some countries of the region – such as Turkey, Saudi Arabia, formerly also Qatar – have a direct contact to the terrorists, who they do support with all kinds of weapons. We have the opinion that it was one of these countries that has provided chemical weapons for the terrorists. Of course, these countries could cease to support the terrorists with such weapons or others arms.

But there are even the terrorists who do not listen to any side, and when they get into the possession of arms and therefore have the possibility to destroy, they do no more feel obliged to anybody to do anything, also not to those, who funded and armed them.


Bashar al-Assad

Rossiya-24:

Some American media reported that alleged your officers – so officers of the Syrian Arab Army – have asked you for the approval to use chemical weapons in the fight against the armed opposition gangs. You, Mr. President, are said to have denied this permission. Nonetheless, these officers are said to have used chemical weapons on their own, especially in East Ghouta. Is this representation correct, are such operations even possible in Syria?

Bashar al-Assad:

This is nothing but a facet of American propaganda. Such propaganda always uses all kinds of lies to justify their own wars. This alleged conversation is reminiscent of what Colin Powell, under the lead of George Bush Jr., has done to justify the war against Iraq a little more than 10 years ago.

They brought evidence and have claimed that it would confirm that Saddam Hussein produces weapons of mass destruction. It later turned out that it was a lie. Today they lie in different ways, a variant is the one you have just mentioned.

The truth is, however, that such a conversation between anyone in Syria could have never taken place. This type of weapons is centrally managed (administered) in different countries and armies of the world – there are no such weapons directly in the hands of the armed forces – in other words, there are no regular troops that carry along such type of weapons – neither the land forces, nor the armoured divisions or others. It is a special type of weapons that would be used by Special Forces. So this is a completely illogical lie that no one can really believe.

Rossiya-24:

Recently, evidence were presented to the U.S. Congress, which were described as “convincing” and “indubitably” – video recordings, which should imply that the chemical weapons in the Damascus suburb of East Ghouta had been used by the Syrian Army. What can you say about this American version?

Bashar al-Assad:

They have neither the Congress nor the press and therefore not their own people even shown one single evidence, as well as not to other country in the world, not even Russia, which has participated in the negotiation process. Everything that has happened, were nothing but words, and even that is a facet of American propaganda.

The logic, however, says that one cannot use weapons of mass destruction only hundreds of meters away from its own armed forces. One cannot use weapons of mass destruction in places of residence, because this would lead to tens of thousands of victims.

Similarly, weapons of mass destruction are not used in the time of (military) advances or if the success will not fail even with ordinary types of weapons. Their logic is not convincing. Therefore, the U.S. leadership is currently in a difficult position. They lie a lot less professional than it was yet done by the George Bush administration.

The previous U.S. administration has lied, but in their lies, they knew how they could convince a part of the world of their lies – in contrast to the current U.S. government, which is not even able to convince its allies about their lies. All the talk has no meaning. It lacks any logic and is completely implausible.

Rossiya-24:

The last question I just have to ask, since it concerns the security of the entire region. Russian media has recently reported that the armed opposition gangs possibly plan another provocation in which they could use chemical weapons against Israel, namely from a territory controlled by the Syrian Arab Army. Have you such an information in your capacity as commander in chief?

Bashar al-Assad:

It was already confirmed that the terrorist groups have chemical weapons and they have already been applied in Syria against our soldiers and civilians. So there are these substances. Furthermore, we know that these terrorist gangs and those, by which they are controlled, want to provoke a military attack by the United States.

Previously, they have tried to implicate Israel in the Syrian crisis. It cannot be ruled out that this information are true and are intended to serve the mentioned objectives.

If there is war in a region, so the chaos is increasing, but when the chaos is increasing, it is essential that the territories for terrorist gangs become more permeable and thus they can cause more damage and destruction. Such threats are a real challenge, because the terrorists have chemical weapons, and there are countries that supply them with these agents.

Rossiya-24:

Thank you for answering our questions!

martes, 10 de septiembre de 2013

Teorías sobre Siria

Hoy me he llevado una gran sorpresa.
De repente me sigue éste en twitter:


Al rascar un poquito, porque claro, su mensaje es que combatió en Libia y ahora defiende a Siria, me di cuenta de quién era. Unos de los famosillos que han combatido en Libia junto a Al-Qaeda.
Al ver su foto, rememoré lo de Libia. Me acordé de su cara. No sé si puse algo sobre él en la época, pero de otros como él seguro.
Era cuando el "no boots on the ground", y que los rebeldes libios de Benghazi eran unos "freedom fighters" por Libia.
El resto es historia ( salvo los bombardeos de la OTAN) .

Es curioso que en su twitter siga a miles de twiteros y le sigan casi en la proporción. Debe ser que tiene mucho tiempo para leer tanto twit.

Su historial huele que apesta a rata infiltrada por mucho que la wiki y demás herramientas de propaganda lo pinten. Potencila agente de la CIA o similar.
Su discurso es una mierda ( lo poco que he visto) y no me creo ni una palabra de lo que dice. Porque cada palabra que diga me huele a propaganda barata, a agente encubierto, a mierda para consumo en su país (EEUU por cierto).
Eso ya no cuela majete. Si lees español, ahí te va, sino, te lo pondría en Arabe que me temo que tampoco?
Venga, por si lo lee o le interesa " get the fuck out and stop following me on twitter, you are not a freedom fighter, you´re just an infiltrated rat undercover, fuck you criminal. You are just an offense to the peaceful and intelligent kind"

Dicho lo cual, y en español, que te jodan. Ahhhh, ya me quedo mejor.

Una vez pasada la sorpresa, me llevo otra. ¿Qué está ocurriendo en EEUU?
Al huesos y calaveras de Kerry se le ha ido la pinza? O es que estaba planificado? El discurso que mantienen en  washington entre un negro nobel de la guerra, y un esquizofrénico criminal de viêt-nam, sumado es de locos.
Por lo pronto, y aunque ambos mientan, se contradicen. El mensaje no está claro. No se sabe porqué. O les han pillado con los calzoncillos bajados o es que toda la planificación que tenían se desmorona.
De hecho, la, aún por probar, cagada de Kerry, le ha dado una salida digna a todos de esta miserable crisis.

Opciones hay varias:

  • Obama está entre la espada y la pared. No sabe qué hacer. Ha mentido, le han pillado, quiere vivir, y no está dispuesto a pasar a la historia como el negro de la casa blanca más  temerario( sería el primero, eso sí). Entrega el testigo a Kerry para que arregle un poco la situación, mientras él revisa con sus amos lo que debe hacer ante una probable negativa del congreso, y la esclavitud de sus palabras. Kerry  belicoso hasta el tuétano, la lía parda, pero suelta un reto inocente en público que inmediatamente los veteranos del Kremlin aprovechan. Lavrov rompe la lanza y obliga a Siria a desmantelar las armas químicas. Siria está de acuerdo. Si las armas son el problema, las quitamos. Bandar-Bush, Obama, Kerry y todos los criminales detrás que quieren una guerra se quedan sin poder justificar la agresión. Salvan la cara, porque no demuestran absolutamente nada de lo que dicen, pero no van a la guerra.
  • Trampa mortal: el Kerry no es tan tonto ( bueno, él sí, pero sus amos no). Y lo que hace es con esos discursos inconexos ablandar a la comunidad internacional ( vamos, sus aliados) de tal forma que Rusia caiga en la trampa y se lleve todo a la ONU y su consejo de seguridad( UNSC).   La propuesta rusa sería votada con un texto ambiguo que dejaría cabida a la agresión. Igualito que Irak. Que si no ayudan a los inspectores, que si mienten, que si se acaba el plazo, que si... y zás: bombas. Una prueba podría ser que tanto UK, como el micro-francés Hollande, hayan presentado ya su propuesta en menos de 24horas para una resolución del UNSC. Estaba todo planificado?
  • USA y Rusia quieren repartirse el pastel de oriente medio. La situación en Siria no da pistas a USA, pero los rusos controlan. No pensaban que Bashar aguantara tanto. No pensaban en internet, y no pensaban que la propaganda no funcionase. Rusia gana la partida, le lava la cara al nobel de la guerra a cambio de un reparto más justo para los rusos en esa zona. Eso puede implicar unas concesiones que USA deberá asumir en nombre de Israel y sus amigos la democrática casa de Saud.
  • Los Rusos venden a los sirios. Puede que haya un empate a nivel de guerra, pero no se atreven. No quieren la guerra. Al fin y al cabo Bashar el Asad es el hijo de un dictador. Se monta el teatro aprovechando las buenas relaciones y las buenas promesas que pueden ejercer sobre Siria, y negocian en privado con USA el reparto, sin llegar a la sangre. Todos se ahorran vidas y ellos siguen ganando. Ginebra 2, se le cambia de nombre y se llama Sykes-picôt -2.
  • Kerry juega en otro bando que no es el de Obama. Israel está al acecho porque quieren la guerra. Y apoyarán a los que quieran la guerra y no la diplomacia. En este caso, los discursos que emanan de la casa blanca son inconexos.Se acuerda con Rusia que la salida es que Rusia proponga en base a la "cagada de Kerry" esa salida. USA se compromete a parar a Israel a cambio de que Rusia frene Hezbollah, Iran y Siria de atacarles. Arabia saudí pierde y se lo reparten. Total, son los causantes no?

No obstante, hay que dejar claro que los intereses del imperialismo, son superiores a cualquier tipo de acuerdo. En ese sentido, las traiciones son la moneda más común, dónde además los judíos mejor se manejan.
Los bloqueos y sanciones, son el paso previo para debilitar a un enemigo. Las promesas de llevarse bien si cumpla unas condiciones, no son más que un mero chantaje, al cual si accedes estás perdido.
Los ataques previos ( como el que se iba a hacer en Siria) recuerdan a "desert storm" en el 91 bajo Clinton. En 2013 y después de las guerras de Bush Y Obama, ya se sabe qué puede esperar un gobierno que se fía de esas promesas.
Libia, con su alto precio en vidas humanas ha tenido que ser una lección para todos.
Habrá aprendido Rusia? O forma parte de esa jugada?


Mientras todo se aclara ( o se oscurece), la guerra sigue en curso en Siria. Y a pesar de lo que la propaganda diga, y a pesar del desastre para esa nación, Bashar sigue ganando.