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martes, 11 de julio de 2017

¿Beneficiaría la paz en Siria a Israel y Turquía?

por  Thierry Meyssan

El fin de la guerra contra Siria se acerca sin que los anglosajones hayan podido completar ninguno de los objetivos que se habían trazado. La Hermandad Musulmana no sólo fracasó con las primaveras árabes sino que hoy aparece como perdedora en todos los países de la región, con excepción de Qatar y Turquía. Como país, Siria ha sufrido una destrucción tremenda pero la sociedad siria y su modelo multiconfesional han resistido. Y todo indica que por fin se va a restablecer la «ruta de la seda». En cuanto a Israel y Turquía, esos dos países parecen estar a punto de lograr sacar las castañas del fuego y beneficiarse, a su manera, con la agresión contra Siria.




Todos preveían que la crisis surgida entre Arabia Saudita y Qatar facilitaría el resurgimiento del eje Riad-Damasco-El Cairo, que dominó la vida política del mundo árabe hasta el inicio de las «primaveras árabes». Pero no ha sido así.

Es posible que el príncipe Mohammed ben Salman conserve aún la esperanza de lograr la victoria en Yemen y que por eso crea inútil intentar un acercamiento a Siria. También es posible que los sauditas, que en el pasado encabezaron la rebelión árabe contra los otomanos, consideren que hoy resulta demasiado peligroso ponerse del lado de Siria, en contra de Turquía. Lo cierto es que la semana pasada, en las negociaciones de Crans-Montana, la ONU, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Unión Europea de hecho respaldaron la ocupación militar turca en el norte de Chipre, a pesar de ser esta totalmente ilegal. Aunque en Occidente se ha puesto de moda criticar la dictadura de Erdogan, es evidente que la OTAN apoya sin reservas el despliegue militar turco en Chipre, en Siria y en Qatar.

Según la sabiduría popular, «a la Naturaleza le horroriza el vacío» y parece ser cierto porque fue Qatar el que acabó por ponerse en contacto con Damasco. Para el presidente sirio Bachar al Assad, el acercamiento de Qatar es menos importante que si hubiese sido Arabia Saudita… pero aún así es un logro porque siempre será un Estado menos en contra de Siria, cuando en realidad en este momento ya sólo se mantienen en guerra contra Siria –además de algunas transnacionales estadounidenses– el Reino Unido, Turquía e Israel.

El encuentro del 7 de julio de 2017, en la cumbre del G20 realizada en Hamburgo, entre los presidentes Vladimir Putin y Donald Trump parece haber cambiado muchas cosas. La reunión entre Trump y Putin, que debía durar sólo media hora, finalmente duró 4 veces ese tiempo, obligando a los demás jefes de Estado y de gobierno a esperar a que Putin y Trump terminaran su conversación. Todavía no se conocen las decisiones que tomaron los dos presidentes y sus respectivos ministros de Relaciones Exteriores… pero sí se sabe lo que negociaron.

Israel, Egipto y los Emiratos Árabes Unidos han propuesto poner fin a la guerra contra Siria, lo cual corrobora la victoria de Tel Aviv sobre la resistencia palestina. Esta última se ve actualmente dividida entre al Fatah, que gobierna Ramalah, y el Hamas, al mando en Gaza.

Pero al Fatah, hoy encabezado por Mahmud Abbas, ha ido hundiéndose en la corrupción y está colaborando abiertamente con Israel, mientras que el Hamas, creado por la Hermandad Musulmana, con la bendición inicial de los servicios secretos israelíes para debilitar a al-Fatah, se ha desacreditado, primeramente por sus actos de terrorismo contra los civiles, así como por su increíble comportamiento en la guerra contra Siria. De hecho, sólo Turquía e Irán mantienen su apoyo al Hamas, ahora rechazado por todos los demas Estados.

Sin ningún pudor, el Hamas, que ya en 2012 se alió a los servicios secretos israelíes y a al-Qaeda para masacrar a los dirigentes del Frente Popular para la Liberación de Palestina (FPLP) en el campamento palestino de Yarmuk, en Damasco, ha implorado nuevamente el perdón de Tel Aviv.

Es ese el origen del increíble plan que consiste en reunir a las dos principales facciones palestinas, quitar el mando al viejo Mahmud Abbas –de 82 años–, reconocer un Estado palestino títere y ponerlo bajo la dirección… del general Mohammed Dahlan.

Mohammed Dahlan, es el líder de al-Fatah que se convirtió secretamente en agente de Israel, luchó contra el Hamas de forma salvaje y luego envenenó a Yasser Arafat. Al ser descubierto, Dahlan fue excluido de al-Fatah, huyó a Montenegro y la justicia palestina lo condenó en ausencia. Durante los últimos años, Dahlan residió en los Emiratos Árabes Unidos, donde administraba una fortuna de 120 millones de dólares malversados de los fondos de la Autoridad Palestina. En Gaza, ahora lo recibirían sus enemigos históricos miembros del Hamas, como Yahya Sinwar, el nuevo «primer ministro» de esa organización, un amigo de la infancia del propio Dhalan. Olvidando el pasado, el Hamas pondría a Dhalan, para empezar, a la cabeza de la lucha contra el Ejército del Islam, la rama palestina del Emirato Islámico (Daesh).

Si realmente llega a ponerse en práctica, ese plan marcaría la liquidación definitiva de la resistencia palestina, al cabo de 70 años de lucha.

Es en ese contexto que tenemos que ver el anuncio del acuerdo entre Putin y Trump sobre 3 regiones del sur de Siria. Se autorizaría en ellas el despliegue de tropas estadounidenses, supuestamente para mantener la paz, pero sería en realidad para crear una zona desmilitarizada entre el Golán sirio y el resto del país. Las tropas iraníes no estarían autorizadas a acercarse a Israel. De esa manera, el Golán, territorio sirio que Israel ocupa ilegalmente desde hace 40 años, sería considerado de hecho, y aunque nadie pronuncie esa palabra, como territorio anexado por la potencia ocupante. En octubre de 2018, se eligirían allí los consejos locales de las poblaciones, según la legislación de Israel. Rusia no se opondría… a cambio de que Estados Unidos olvide su actual obsesión con la cuestión de Crimea.

En el resto de Siria podría concluirse la paz, exceptuando la franja que los kurdos han arrebatado al Emirato Islámico y la que ocupan los turcos. Washington y Moscú permitirían que los turcos ajustaran cuentas a los kurdos, lo cual implica que estos últimos serían masacrados. Sucedería entonces exactamente lo mismo que cuando Henry Kissinger apoyó a los kurdos iraquíes contra Saddam Hussein… para acabar abandonándolos de la noche a la mañana, echando por tierra el sueño de creación de un Kurdistán. En definitiva, el ejército turco mantendría la ocupación de la región siria de Al-Bab, como ya ocupa el norte de Chipre y la región de Baachiqa en Irak.

Palestinos y kurdos pagarían así el error de haber luchado por obtener territorios que están fuera de sus tierras históricas –en Jordania y en Líbano, en vez de Palestina, y en Irak y Siria, en vez del Kurdistán.

Israel y Turquía serían así los dos únicos países en sacar alguna ganancia de los 6 años de guerra contra el pueblo sirio.


viernes, 17 de octubre de 2014

Iran hace jaque con los kurdos

por Eric Draitser




In the midst of the war against ISIS (Islamic State) now taking place in both Iraq and Syria, a possible shifting of alliances that could fundamentally alter the balance of power in the region is taking place, and no one seems to have noticed. Specifically, the burgeoning relationship between the Islamic Republic of Iran and the semi-autonomous Kurdistan region of Northern Iraq has the potential to remake the political landscape of the Middle East. Naturally, such a development is part of a broader geopolitical gambit by Iran, and it will have significant ramifications for all regional actors. However, it is Turkey, the gulf monarchies, and Israel that potentially have the most to lose from such a development.

While Iran has long-standing disputes with elements of its own Kurdish minority, it has demonstrably taken the lead in aiding Iraqi Kurds in their war against extremist fighters loyal to ISIS. As Kurdish President Massud Barzani explained in late August, “The Islamic Republic of Iran was the first state to help us…and it provided us with weapons and equipment.” This fact alone, coupled with the plausible, though unconfirmed, allegations of Iranian military involvement on the ground in Kurdish Iraq, demonstrates clearly the high priority Tehran has placed on cooperation with Barzani’s government and the Kurdish people in the fight against the Saudi and Qatari-backed militants of ISIS. The question is, why? What is it that Iran hopes to gain from its involvement in this fight? Who stands to lose? And how could this change the region?

The Iran Equation

While many eyebrows have been raised at Iranian involvement on the side of the Kurds in the fight against ISIS, perhaps it should not come as a much of a surprise. Tehran has steadily been shoring up its relations with Erbil, both out of a genuine desire to form an alliance, and as a counter-measure against the ouster of their close ally and partner, former Iraqi Prime Minister Nouri al-Maliki.

Since the US war on Iraq began in 2003, and especially after US troops left in 2011, Iran had positioned itself as a key, and in some ways dominant, actor in Iraq. Not only did it have significant influence with Maliki and his government, it also saw in Iraq an opportunity to break out of the isolation imposed upon it by the US, EU and Israel over its disputed nuclear program. For Iran, Iraq under Maliki was a bridge both physically (linking Iran with its allies in Syria and Southern Lebanon) and politically (serving as an intermediary with the West in negotiations). In addition, Maliki’s Iraq was to be the linchpin of a new economic strategy which included the proposed Iran-Iraq-Syria pipeline, a project which would have provided Iran overland access to the European energy market, thereby allowing the Islamic Republic to overtake Qatar as the region’s dominant gas exporter to Europe.


Additionally, Iraq was in many ways the front line in Iran’s continued struggle against western-backed terror groups, the most infamous of which is the Mujahideen-e-Khalq (MEK). It was Maliki’s government which closed down Camp Ashraf, the notorious base from which the MEK operated, conducting their continued terror war against Iran. It is of course no secret that MEK is the darling of the neocon establishment, lauded by nearly every architect, supporter, and enabler of Bush’s Iraq War.

Seen in this way, Iraq was both an economic and political necessity for Iran, one that could not simply be allowed to slip back into the orbit of Washington. And so, with the emergence of ISIS, and the subsequent toppling of the Maliki government through behind-the-scenes pressure and a comprehensive propaganda campaign that portrayed him as a brutal dictator on par with Saddam Hussein, Iran clearly needed to recalculate its strategy. Knowing that it could not trust the new government in Baghdad, which was more or less handpicked by the US, Tehran clearly saw a new opportunity in Kurdistan.

Why Kurdistan?

While the imperatives for Iran to engage in Iraq are clear, the question remains as to what specifically Kurdistan offers Tehran both in terms of strategic necessity and geopolitical power projection. To understand the Iranian motive, one must examine how Kurds and Kurdistan fit into Iran’s national and international relations.

First and foremost is the fact that Iran, like Iraq, Syria and Turkey, is home to a considerable Kurdish minority, one that has consistently been manipulated by the US and Israel, and used as a pawn in the geopolitical chess match with the Islamic Republic. With the chaos in Iraq and Syria, and the continued oppression and marginalization of the Kurdish minority in Turkey, it seems that an independent Kurdistan, one that could fundamentally alter the map of the region, is becoming an ever more viable possibility. So, in order to prevent any possible destabilization of Iran and its government from the Kurds, Tehran seems to have begun the process of allying with, as opposed to aligning against, Kurdish interests in Iraq. Likely, Iran sees in such an alliance a tacit, if not overt, agreement that any Kurdish independence will not be used as a weapon against Tehran.

Secondly, by siding with Barzani’s government and providing material and tactical support, Iran is clearly jockeying for position against its regional rivals. On the one hand, Iran recognizes the threat posed by NATO member Turkey whose government, led by Erdogan and Davutoglu, has been intimately involved in the war on Syria and the arming and financing of ISIS and the other terror groups inside the country. While Ankara haspublicly proclaimed its refusal to participate in military action in Syria, its actions have shown otherwise. Fromhosting terrorists to providing space to CIA and other intelligence agencies involved in fomenting civil war in Syria, Turkey has shown itself to be integral to the US-NATO-GCC attempt to effect regime change.

It is, of course, not lost on the Kurds precisely what Turkey has done, and continues to do. Not only has Turkey waged a decades-long war against the Kurdish Workers Party (PKK), it has steadfastly refused to treat its Kurdish minority as anything other than second class citizens. And now, given the central role that Erdogan, Davutoglu & Co. have played in fomenting the war in Syria, they allow their terrorist proxies of ISIS to massacre still more Kurds. It should therefore come as no surprise that many Kurds view Turkey, not Syria or Iran, as the great threat and enemy of their people. And so, Iran steps into the vacuum, offering the Kurds not only material, but political and diplomatic support.

From Tehran’s perspective, Turkey continues to be the representative of the US-NATO-GCC agenda; Ankara has played a key role in blocking Iranian economic development, particularly in regard to energy exports. It should be remembered that Turkey is one of the principal players in the Caspian energy race, providing the requisite pipeline routes for both the TANAP (Trans-Anatolian Pipeline) and Nabucco West pipeline project, among a basket of others. These projects are supported by the US as competition to both Russia’s South Stream (a pipeline which would bring Russian gas to Southern Europe) and the proposed Iran-Iraq-Syria pipeline. Essentially then, Turkey should be understood as a powerful chess piece used to block Iranian moves toward economic independence and regional hegemony.

Iranian overtures toward the Kurds, and involvement in the fight against ISIS generally, must also be interpreted as a check against Iran’s other regional rivals in Saudi Arabia and Qatar. Both countries have been implicated in organizing and financing many of the terror groups and networks that now operate under the “ISIS” banner, using them as proxies to break the “Resistance Axis” that includes Hezbollah, Syria’s Baath Party, and Iran.

The economic and political interests of Saudi Arabia and Qatar, more specifically the families ruling those countries, are self-evident; maintaining their grip on power is only possible by maintaining dominance over the energy trade. In Iran, the gulf monarchies see a powerful, resource-rich nation that, given the opportunity to develop economically, would likely displace them as the regional leader. And so, naturally, they must activate their jihadi networks to deprive Iran of its two strategic allies in Iraq and Syria, thereby severing the link with Hezbollah and breaking the arc of Shia dominance. It is basic power politics, only it is now Kurds paying with their lives for the petty aspirations of gulf monarchs.

Finally, Iranian moves in Kurdistan represent a new phase of the long-standing proxy war between Iran and Israel. It is no secret that, as mentioned above, certain Kurdish factions and organizations have long been quite close with Tel Aviv. In fact, the decades-long relationship between the two is one of the primary reasons for Kurdish acquiescence to western designs against both Iraq and Iran. As pro-Israeli blogger and self-proclaimed “prodigious savant” Daniel Bart wrote:

There was very close cooperation between Israel and the KDP in the years 1965-75. During most of that time there were usually some 20 military specialists stationed in a secret location in southern Kurdistan. Rehavam Zeevi and Moshe Dayan were among Israeli generals who served in Kurdistan…The Israelis trained the large Kurdish army of Mustafa Barzani and even led Kurdish troops in battle…The “secret” cooperation between Kurdistan and Israel is mainly in two fields. The first is in intelligence cooperation and this is hardly remarkable as half the world including many Muslim states have such relationships with Israel. The second is influence in Washington.Bart, relying on the work of noted Israeli author and researcher Shlomo Nakdimon, is quite correct to point out that Israeli intelligence, including some of the most celebrated (or infamous, depending on one’s perspective) Israeli leaders, have had intimate ties with the Kurdish leadership for more than half a century. Though the documented evidence is scanty, those who follow the relationship closely generally believe that the level of cooperation between Tel Aviv and Erbil has increased dramatically, particularly since the US invasion of Iraq in 2003. Indeed, Israel likely has covert operatives and intelligence officers on the ground in Kurdistan, and has for some time. This is certainly no secret to the Iranians who are convinced (and are likely correct) that many of the assassinations, bombings, and other terrorist acts perpetrated by Israel have been planned and organized from Kurdish territory.

Such thinking is backed up by the investigative reporting of Pulitzer Prize-winning journalist Seymour Hersh who noted in 2004:

“The Israelis have had long standing ties to the Talibani and Barzani clans [in] Kurdistan and there are many Kurdish Jews that emigrated to Israel and there are still a lot of connection. But at some time before the end of the year [2004], and I’m not clear exactly when, certainly I would say a good six, eight months ago, Israel began to work with some trained Kurdish commandoes, ostensibly the idea was the Israelis — some of the Israeli elite commander units, counter-terror or terror units, depending on your point of view, began training — getting the Kurds up to speed.”Iran’s leaders have been keenly aware of the presence of Israeli Special Forces and intelligence on the ground in Kurdistan, knowing that ultimately it is Tehran in the crosshairs. And so, Iran has clearly taken this brief window as an opportunity to assert its own influence in Kurdistan, inserting itself into what had been, until now, the domain of the Israelis. It remains to be seen how Tel Aviv will respond.

While the world watches with horror the continued advance of ISIS in both Iraq and Syria, there is another story unfolding. It is the story of how Iran, long since demonized as the regional pariah, has turned the chaos meant to destroy it and its allies into a possible springboard for future cooperation. It is the story of how terrorism and proxy war has brought former enemies closer together, while exposing before the world the treachery of governments once seen as Iranian allies. It is the story of alliances shifting like desert sands. But in this story, the next chapter has yet to be written.

jueves, 23 de enero de 2014

Kerry y Ki-Moon pierden la cabeza

Ginebra-2
Ya ha empezado y lo que era de esperar de una forma diplomática ha ocurrido, pero con el tacto en un lugar oscuro.

Primero el corrupto coreano ki-moon retirando la invitación a Irán bajo las presiones de sus amos.
Invitan a Australia? Noruega? Corea del Sur, pero no invitan a Irán? Es decir, invitados de paja, cunado Irán es una de las piezas en esa zona?
Eso es la ONU? Ese es su secretario general?


Luego el "skulls&bones" Kerry, acusando a Assad en público de todos los crímenes en Siria, y responsabilizándole de todos los males de su país.
Y sigue el perro surcoreano interrumpiendo al representante sirio Al-Moallem como si fuese un invitado de tercera a que termina que ya se acabó el tiempo.
Escena fulgurante: Moallem le contesta que mientras él vive en EE.UU, en la cuidad de NY, el que habla resida en Siria, que sabe lo que dice, y que le deje terminar.

La insistencia de TODOS en un gobierno de transición en Siria, sin tener en cuenta al pueblo soberano, es ya como el colmo del colmo de la tomadura de pelo, e inaceptable diplomáticamente.

Estas dos muestras de falta de capacidad y aptitudes para la diplomacia, sólo se pueden resolver mediante una dimisión o despido fulminantes.
Es la ineptitud en persona, y más si cabe, cuando hablamos de un tema tan serio como la situación en Siria, y las muertes causadas. Si el afán es otro, aún peor.
Kerry y Ki-moon tendrían que estar condenados por cómplices y crímenes de guerra.

Frente a esa bazofia, Rusia mantiene un perfil exquisito y tenaz. Aguanta la "desinvitación de Irán", Lavrov le da la mano a Kerry, a pesar de aguantar su torpe charleta de paranóico inculto.
Ha conseguido el foro, ha olbligado a que vengan muchos de los culpables, ha evitado los ataques de EEUU, y me da que va a conseguir más. Quizás no en público, pero ya que están todos ahí, en Ginebra, lo que se diga fuera, va a ser mucho más importante y crucial que los discursos. Sobre todo de algunos.

No es casualidad que USA y sus secuaces demanden lo mismo: un gobierno de transición.
Es decir, quitar a Assad de en medio.
Es curioso que esto ocurra cuando sobre el terreno Assad está masacrando a todos los terroristas que quedan vivos, una vez que se han matado entre ellos.

Esto sigue.



lunes, 20 de enero de 2014

Ginebra-2 y sus participantes

Ginebra-1 tuvo lugar a costa de los sirios. Con todos los que estaban enfrascados en una guerra que daban por buena, y ganada.
Estaban todos, menos los sirios.

Ginebra-2 va a tener lugar cuando la guerra está perdida. Cuando los mercenarios de todos los bandos que los han financiado se están entrematando, y cuando la popularidad del gobierno sirio está como nunca.

Si los terroristas dan ultimatums sobre la participación de Irán por algo será. Y sino, qué?

Promotores de la guerra y participantes:
EE.UU, Francia, Turquía, Alemania, Inglaterra...vamos, las estrellas de la Otan. Estos por un lado.
Por otro, Qatar y los HH.MM ( sí, los que ganaron en Egipto, y también tienen un secuaz en Ankara).
Y los terceros en discordia: Arabia Suadí e Israel. Éste último como verso libre que va exclusivamente a lo que le viene mejor. El comodín para unos, cuando el resto son los comodines para él.

Traducido al terreno:
El ELS ( Ejercito Libre Sirio), inexistente, y ya fulminado por los 4 costados. AKA los moderados.
ISIS ( Daesh en Arabe): radicales islámicos y asesinos.
Jabhat al Nusra: igual de radicales y criminales.
Ahí quedan las pistas.
Entre todos estos anteriores ahora se están masacrando a su estilo. Desde los más simple de ejecuciones en la calle, hasta auténticas batallas campales, pasando por los suicidas y coches bomba.




Alguien pretende pensar que esos son interlocutores validos en conversaciones para cerrar un conflicto?

Francia puteando al presidente Sirio.
Los asesinos amenazando que no van si va Iran.
Nadie quiere que vaya Irán, para hacer pensar que el conflicto es religioso.

Y alguien se podría preguntar el porqué deberían ir los que van?
Es un conflicto mundial, con lo cual, que vayan las potencias RADICALES del consejo de seguridad ( como siempre) que son las que más tienen que ver, porque los otros son mero payasos y títeres de sus ordenes.

En breve veremos los desarrollos, pero las sorpresas están a la orden del dia.



miércoles, 16 de octubre de 2013

Siria: ¿Y ahora qué?

por Zak

Desde la desactivación de la guerra preventiva del pacifista y nobel de la paz Obama, por Lavrov, poco se oye de Siria.
La prensa atlantista apenas habla. Se hacen reportajes colaterales. Pero ya no hay foco. Ya no es noticia.
Igual que en todos los conflictos imperiales, recientemente llamados primaveras o brotes verdes, cuando la jugada no ha funcionado, se da orden de silencio y listo.
Alguien podría poner la mano en el fuego y realmente decir lo que está ocurriendo sobre el terreno en todos los países en conflicto, y en concreto en Siria?

Ahora quedan en la memoria del personal, unos datos grandilocuentes, como todos los datos, que son los famosos 100.000 muertos y los dos años y medio de guerra.
Se habla de la muerte sin criterio. No es que la muerte lo tenga, pero los que mueren son unos u otros. No son los mismos. No es lo mismo meter en el saco de muertos, mercenarios, terroristas, agentes secretos, militares extranjeros, fuerzas especiales, suicidas redomados, que a sus víctimas: los civiles, los que les defienden, las fuerzas regulares del ejército, y las defensas nacionales.
NO es lo mismo, sin embargo, ahí queda la cifra. 100.000.

Si hay que hablar de cifras, habría que estar informado.  Sería necesario tener datos sobre el terreno. El observatorio inglés de los derechos humanos de Siria, parece que hace tiempo no existe. Y eso que fue la única fuente del imperio. El único tío que había en Londres para informar de acontecimientos a miles de kilómetros.

100.000 es mucho? es poco? Pero es una cifra redonda.
Cuando los supuestos ataques químicos sacaron cifras "exactas": 1249, o 1543, o 671. ¿Con un falso ataque se sacan datos exactos, pero con una realidad campante no se puede definir nada?

Lo que acontece en Siria actualmente, es una masiva masacre de terroristas en todos los frentes. Grande significa que están cayendo a una media de centenas diarias. Y la proporción de población civil y militares versus terroristas aniquilados ya no es la del principio de esta locura de guerra mundial encubierta.
Por eso no se informa de nada.
Ahora mismo, las únicas víctimas ( merecidas) son todos los terroristas que se están quedando solos.
Ahora mismo, y desde hace bastante a los largo de este verano, los salafistas, yihadistas, y mercenarios de todos los paises imaginables, están cayendo.
El captagon les hace invulnerables a sus miedos, pero no a la reconquista del ejército.
Las operaciones emprendidas por el EAS( Ejército Arabe Sirio) están arrinconando a todas esas ratas y dejándolas sin armas, ni suministros. El remate es inmediato.

Ha quedado claro que la victoria diplomática de Lavrov, ha ayudado perfectamente a esta situación.
Siria se ha comprometido con el desmantelamiento de su arsenal químico obsoleto. Pero una vez desactivada la famosa linea roja del loco Obama, y cumpliendo lo que sea menester en cuanto a desmantelar arsenales, el EAS se dedica a lo que tiene como objetivo primordial: aniquilar a todos los terroristas.

La prensa ya no puede vender nada. Ha quedado tajantemente claro, que la lucha de Siria es contra el terrorismo de unas bandas armadas y financiadas desde "occidente". Es una guerra legítima contra el terrorismo.
Es la famosa guerra que lideraba EE.UU, pero al revés.
EEUU fomentando y armando el terrorismo, y los países soberanos defendiéndose de esa plaga.

Entre los amigos de Siria, Turquía, Qatar y Arabia saudita, reinaba la complacencia de que el negro de la casa blanca haría lo mismo que en Libia: bombardear y erradicar el gobierno y miles de civiles.
No ha sido así. Es más, ha salido mal, porque sólo pensaban en eso, y como pésimos jugadores de ajedrez no han visto ningún otro movimiento más allá de ese jaque.
Les queda la pataleta.
A todos esos que han armado y pagado, les obligan a no negociar. A boicotear cualquier solución pacífica. Esto es Ginebra 2.
Cuando se de G-2, igual no quede nada que negociar, sino a exigir, y no por los de fuera, sino por el gobierno sirio.

Siria, no sólo ha conseguido victorias diplomáticas y militares. Ha conseguido destapar y enseñar al mundo lo que supone no doblegarse. Ha indicado con el dedo que el terrorismo es ese cuyo objetivo es derrocar gobiernos.
Ha demostrado que con un apoyo popular del 70% hacia el gobierno se puede defender la soberanía.
Siria ha demostrado que la guerra que padece no es de un pueblo contra su gobierno, sino la guerra terrorista de muchos estados contra su soberanía. Estados exportadores de terroristas.

Pocos medios masivos analizan esta perspectiva, por eso, o no dicen nada, o se salen por la tangente hablando de los refugiados o de otros temas relacionados, pero nada de meterse en el meollo.
Ninguno habla de la victorias del EAS. Ninguno siquiera analiza la situación ante una perspectiva de que Siria gane esta guerra.
¿Se esperan ordenes?

Por mucho que digan, el eje Irán, Siria, Hezbollah apoyado por la diplomacia y poderío  ruso y chino ni se ha roto, ni siquiera resquebrajado.
Las cuentas no salen en esta guerra que quiere Israel, que quiere la democracia de los Saud, y el principado terrorista de Qatar.

Pueden seguir matando, y así lo harán hasta que mueran, pero esos necios terroristas son tan estúpidos que se llevarán a su paraíso a sus patrocinadores.

Ahora arrecia la crisis económica. EE.UU está en suspensión de pagos ( bueno, desde hace mucho tiempo). El estado federal está medio paralizado. Israel depende para cualquier guerra de EUU. Arabia Saudita más.
China atesora un porcentaje tan alto de bonos soberanos de EEUU que podría fulminar económicamente al imperio en cuestión de segundos.
Rusia no es la URSS. Sus armas son punteras igual que lo fueron antaño pero más. Sus recursos son enormes.
Ante este panorama, parece que es mejor callarse. Que hablen los jefes.
Viva la información, y el periodismo libre e independiente.

domingo, 31 de marzo de 2013

Iran, la destrucción necesaria

En base al libro escrito por Jean Michel Vernochet, en este articulo se hace un análisis de la tésis de la inercia sitémica y de porqué esto funciona de la forma en que lo hace.
Libros así, ni se venden en la librerías como best-sellers, ni siquiera la prensa"cultural" se hace eco de ellos.
Nada nuevo bajo el sol, pero aún queda esperanza.


por François Belliot

Au moment où se déroule la visite historique de Barack Obama en Israël, il convient de jeter un regard lucide sur les forces qui poussent, non seulement l’Etat hébreu mais l’ensemble du système occidental, à vouloir déclencher une guerre contre l’Iran. François Belliot nous propose son compte rendu de lecture de l’essai Iran, la destruction nécessaire où l’analyste international Jean-Michel Vernochet passe en revue les griefs-prétextes et surtout les ambitions de l’Occident, à la lumière des événements qui ont marqué l’histoire récente.



Depuis 1979 et la Révolution islamique, l’Iran se trouve dans une situation géopolitique inconfortable. Mis au ban des nations par les Occidentaux, saigné par une guerre de 8 ans avec l’Irak soutenu de l’extérieur, mis dans l’Axe du mal par les néoconservateurs sous George W. Bush, asphyxié par des sanctions économiques et des embargos, infiltré et déstabilisé par des services de renseignements étrangers, allié à la Syrie et au Hezbollah, accusé de vouloir « rayer Israël de la carte », depuis plus d’un demi siècle l’Iran lutte pour préserver son indépendance dans des conditions périlleuses. Alors que l’Iran, aux yeux de certains, semble avoir passé les années les plus délicates, Jean-Michel Vernochet, dans cet essai de prospective d’une centaine de pages, expose la thèse que la destruction de l’Iran, à court ou moyen terme, est inéluctable. C’est le sens du titre de l’ouvrage : Iran, la destruction nécessaire.

L’auteur avance et développe des faits et des arguments à l’appui de cette prédiction, qu’il conclut à chaque fois d’une courte phrase en forme de leitmotiv : « C’est pourquoi l’Iran sera détruit ».

Les fausses raisons de l’animosité du système envers l’Iran

Les raisons de la destruction de l’Iran, selon l’auteur, ne sont pas celles avancées dans les grands médias commerciaux. Ce n’est pas le fait que ce serait un Etat théocratique, anachronique à l’ère de la démocratie triomphante : « Après tout l’Amérique n’est-elle pas elle-même une sorte de théocratie parlementaire dont la fière devise “In God we trust” figure au frontispice de son fétiche, le dieu dollar ? L’Etat d’Israël également n’est-il pas pareillement une théocratie déguisée puisque la Torah, la bible hébraïque, lui tient lieu de Constitution et représente l’une des sources du code civil israélien ? » (p 14). Ce n’est pas parce que la femme y est maltraitée : « Dans cette République islamique si souvent décriée, les jeunes femmes apparaissent comme tout aussi émancipées et modernes que leurs consœurs turques des grandes métropoles peuvent l’être ». Ce n’est pas pour sa pratique de la peine de mort : cet « acte qualifié de barbare » est en effet « toujours en vigueur dans une majorité d’Etats [qui font partie des Etats-Unis] ». Ce n’est pas parce que l’Iran aurait décidé de « rayer Israël de la carte » : jamais un tel projet n’a été formulé, c’est une déformation d’un propos du président Ahmadinejad, qui a été martelée par la suite par les grands médias occidentaux. Ce n’est pas parce qu’il envisagerait de se doter de l’arme atomique : Israël en est illégalement équipé sans que quiconque s’en émeuve, et l’Iran serait instantanément détruit si lui venait l’idée funeste d’y recourir.
Les vrais arguments, pour Jean-Michel Vernochet, sont les suivants :

  • L’Iran est un État-nation indépendant : ce qui est visé, « c’est l’Etat-nation, modèle et concept auquel la démocratie universelle, participative et décentralisée, a déclaré une lutte sans merci depuis 1945. La Nation est en effet, depuis la Seconde Guerre mondiale, accusée de tous les maux, à commencer par le premier d’entre eux : la guerre. » (p 31).
  • Doué d’un État plus indépendant que d’autres, l’Iran n’a pas encore été pénétré par les courants du néolibéralisme ni par l’ingérence des multinationales : « l’idée même de “Nation” est contradictoire avec celle de “libre-échange” pour laquelle portes et fenêtres doivent disparaître. » (p 36) Or le libre-échange et la prééminence du capitalisme financier sur les cadres étatiques est l’idée dominante depuis au moins 40 ans : « Les années 1970 marquent un tournant dans l’histoire du capitalisme, avec sa transmutation en capitalisme financier qui se débarrasse progressivement – mais rapidement, et c’est pourquoi il faut parler de mutation –, au cours des 4 décennies suivantes, de toute contrainte légale. Ceci en application des thèses de l’anarchocapitalisme développées par l’école de Chicago, elle-même fondée par le Nobel Milton Friedmann. » (p 43).
  • L’Iran possède de très importantes ressources de gaz, et le contrôle de cette ressource constituera un enjeu majeur au XXIème siècle : après l’épuisement du pétrole, « ce sont les ressources gazières qui prendront le relais et qui deviendront l’enjeu majeur des luttes et des guerres pour le contrôle de son extraction, de son exploitation, de son transport, de sa transformation, et de sa commercialisation. L’Iran, troisième détenteur des réserves prouvées, et la Méditerranée orientale, vont donc devenir, à ce titre, des pôles de convoitise et d’affrontement entre des puissances et des blocs géopolitiques aux intérêts divergents et rivaux » (p 54).
  • Même si cela peut apparaître impossible car trop inhumain, les États-Unis (qui sont la puissance dominante d’aujourd’hui et pour qui la destruction et le morcellement des États-nations sont l’une des garanties de la continuation de leur hégémonie au XXIème siècle), l’histoire montre qu’ils sont en permanence mus par cette vision. L’auteur rappelle que si au cours de ses 236 années d’existence, les Etats-Unis prétendent avoir partout défendu la démocratie, « ce fut au prix de quelques 160 guerres extérieures avant 1940, pour la plupart d’ingérence, d’annexion, ou d’expansion. » Pour atteindre leurs objectifs, les États-Unis sont capables de recourir aux moyens les plus discutables, et à sacrifier des millions d’innocents, comme en Irak : « Notons que l’option militaire et les “human casualties” qui en résultent (1,3 million de victimes irakiennes (…) ne sont que rarement l’objet d’états d’âme. Pour les promoteurs de ce type de guerre, la pédagogie de la “Liberté” n’a pas de prix. Madeleine Albright, alors secrétaire d’Etat, est créditée de ce mot historique relatif aux enfants d’Irak victimes de l’embargo de 1990/2003 : “C’est le prix à payer” » (p. 58).

  • Pour toutes ces raisons, selon l’auteur, l’Iran sera nécessairement détruit.

    Le principe de l’inertie systémique

    L’originalité de l’essai de Jean-Michel Vernochet est de mettre en avant et de discuter le concept d’« inertie systémique », et celui de « logique inertielle » qui en découle. « Il s’agit là d’un concept majeur et sur lequel nous devons insister » (p 41). Ce concept est déclinable dans une multitude de domaines. Très généralement, on peut le définir ainsi : les différents systèmes dans lesquelles sont emmaillés les individus (croyance religieuse ou partisane, appartenance nationale, système de rémunération, code de loi, etc.) sont surdéterminants par rapport aux décisions individuelles. « Nous qualifierons cette logique systémique de logique “inertielle” en ce qu’aucune décision humaine ne peut en abolir les contraintes dynamique et les conséquences à terme. » (p 74).
    Au vu de l’importance du concept, et de la place centrale qu’il tient dans sa grille d’analyse, Jean-Michel Vernochet en plusieurs endroits s’efforce d’en préciser la définition. Ainsi à la page 42 :

    « Un fait, un choix engageant un processus qui se déploie de lui-même en vertu de sa dynamique initiale et progresse ensuite vers l’inertie : principe des voyages interplanétaires. ( …) Il s’agit de déterminisme, mais limité dans le temps et dans l’espace. Les gigantesques investissements de longue durée dans la recherche et l’exploitation des énergies fossiles dans les milieux les plus difficiles (sables et schistes bitumeux, forages en eaux profondes), le formatage écrasant du fonctionnement des sociétés industrialisés sur ce type d’énergie et par conséquent leur dépendance absolue à l’égard de ces ressources énergétiques engendre une prodigieuse inertie, celle d’un système prisonnier de choix énergétiques avec lesquels il est impossible de rompre à court terme. Les politiques extérieures des Etats sont alors conditionnées en amont et en aval par cette nécessité qui tourne aujourd’hui à la malédiction. Ce n’est pas enfoncer une porte ouverte que de souligner cela, même si le paramètre énergétique n’est pas le seul à entrer en ligne de comptes pour appréhender l’évolution du système-monde. »
    Le facteur cité spontanément dans la définition, qu’il nomme « la roue géoénergétique », est celui que l’auteur développe avec le plus de détails : le système réclame de l’énergie, où qu’elle se trouve, au fin fond des mers où dans un État-nation jaloux de son indépendance. L’Iran doit être détruit parce qu’il détient d’énormes réserves de gaz. Ses ressources stratégiques sont un enjeu pour les grandes puissances et pour les « majors » depuis un siècle. Elles le sont encore plus aujourd’hui du fait de leur raréfaction partout dans le monde.
    Une citation précédente en donnait une idée : la deuxième roue soutenant la logique inertielle du système actuel est « la roue géoéconomique ». Cette roue est la « montée en puissance du marché, proportionnelle au dépérissement des pouvoirs étatiques, autrement dit à l’effacement de l’État qui, en Europe, se saborde littéralement sous nos yeux au profit de superstructures régionales telle que la Commission de Bruxelles, véritable gouvernement informel non élu mais aux prérogatives de nature de plus en plus autoritaires. » (p 65).
    La généralisation du libre échange sans contraintes, ou son imposition, la vente des actifs publics au secteur privé (le plus souvent à des prix bradés), la réduction des droits des citoyens, telles sont les mesures que le marché s’efforce d’imposer, presque toujours avec succès aux acteurs étatiques, contribuant à l’affaiblissement progressif de leur pouvoir. Appliquées souvent dans le cadre de « thérapies de choc », ces réformes réduisant le champ de la Res Publica ont besoin pour être appliquées de la mise en place de lois sécuritaires toujours plus contraignantes et souvent de l’action de la police et de l’armée car la population n’est jamais consultée sur le bien-fondé de la mise en œuvre de ces soins palliatifs qui achèvent le malade plutôt qu’ils ne le guérissent. Au terme du processus, on en arrive à des situations où la seule chose qui demeure encore de l’État, ce sont « les politiques ultrasécuritaires nécessaires à garantir les libertés globales des acteurs oligopolistiques de l’hypercapitalisme financier. » Rappelons-nous que la lame de fond néolibérale est précisément et symboliquement née le 11 septembre 1973 avec le renversement du président chilien Salvador Allende et l’installation à la tête du Chili d’un dictateur sans états d’âme, le général Augusto Pinochet, entouré d’une équipe d’économistes friedmanniens tous issus de l’école de Chicago.
    Le recul du poids de l’État dans les décisions collectives est une constante depuis 40 ans. Rien pour l’instant ne semble en mesure d’enrayer cette tendance lourde, laquelle devrait donc conserver, au moins sur plusieurs décennies, son infreinable inertie. L’Iran est l’un des derniers Etats à résister résolument à cette pénétration destructrice par les lois dissolvantes du marché.
    Le troisième facteur pointé par l’auteur est le « facteur hégémonique ». Repartons de l’exemple de Pinochet : l’exploitation et la captation des matières premières des Etats-nations, de même que la pénétration libre et sans contraintes des acteurs privés dans l’économie de ces mêmes Etats, ne peut se réaliser sans le recours à la force armée : « la troisième roue est donc celle des moyens diplomatiques et militaires – les deux faces d’une même réalité – de la prise de contrôle des sources énergétiques et des marchés, ce qui suppose pour la puissance hégémonique une expansion constante de sa sphère d’influence afin d’y consolider la “défense de ses intérêts” ».
    Ainsi de multiples moyens ont été mis en œuvre pour faire plier l’État iranien ces dernières années :
    • blocus mis en place à partir de 1979 avec gel des avoirs financiers iraniens,
    • embargo économique décrété par les Etats-Unis en 1996,
    • catalogage dans l’Axe du Mal,
    • embargo total décrété par l’Union européenne,
    • assassinats ciblés de spécialistes de l’atome en Iran,
    • attaques électroniques virales visant à miner la sûreté de l’Etat.
    La dernière mesure de déstabilisation est évidemment la guerre, et l’exemple irakien voisin montre ce qui s’ajouterait à ces mesures en cas d’invasion :
    • instrumentalisation des divisions confessionnelles pour semer les germes de la guerre civile, campagnes d’attentats sous fausse bannière,
    • libéralisation totale du marché
    • et irruption massive et incontrôlée des grands groupes privés,
    • bref, la destruction complète de l’État et la partition probable du pays en entités plus petites et de ce fait plus aisément manipulables.

    Le statut particulier des Etats-Unis d’Amérique

    Le facteur hégémonique est d’autant plus facilement lisible à notre époque qu’une entité domine de façon outrageuse le monde sur le plan militaire, diplomatique, et économique. En l’occurrence, il s’agit des États-Unis d’Amérique, et pour être plus précis d’un ensemble de pays dominé par les États-Unis entourés de vassaux qui suivent ses décisions à la baguette, ainsi l’Union européenne.
    Ce statut particulier, et la mission hégémonique qu’elle rend possible, est ouvertement affirmé et défendu par des hommes politiques états-uniens de premier plan. Vernochet cite ainsi un article de Robert Kagan de 1996 paru dans Foreign Affairs :
    « on y lisait en toute simplicité que l’objectif de Washington devait être la préservation de « l’hégémonie américaine afin de remplir nos responsabilités vis-à-vis de la planète. »
    Nous rappelons à ce propos que ce projet est exprimé dans le détail noir sur blanc dans le rapport du PNAC intitulé Reconstruire les défenses de l’Amérique dès 1999 et par les propos de Mitt Romney pendant la dernière campagne pour l’élection présidentielle : « Dieu a choisi les Etats-Unis pour qu’ils dirigent le monde. »
    Les deux précédentes « roues » évoquées s’emboîtent parfaitement avec et dans l’ambition hégémonique des États-Unis. Une position dominante dans le contrôle des dernières ressources d’énergie fossile constitue un enjeu géostratégique majeur pour la domination du monde au XXIème siècle. Dans le cas ou dans l’hypothèse d’une Troisième Guerre mondiale, il sera nécessairement décisif.
    Ce facteur est surdéterminant dans le cas des États-Unis car la stabilité de sa monnaie est liée au fait que tous les échanges d’énergie fossile sont obligatoirement libellés en dollars :
    « L’Amérique demeure (…), en dépit de la crise économique, une superpuissance, entre autres parce que sa monnaie, le dollar occupe une position monopolistique dans le commerce des énergies fossiles conférant à l’édifice financier une certaine assise » (p 60)… « Partant de là, la main mise sur toujours davantage de sources énergétiques assure à l’Amérique monde de pérenniser le monopole du dollar comme monnaie exclusive dans les échanges énergétiques » (p 73).
    Preuve de l’importance que les États-Unis accordent à ce privilège :
    « ceux qui ont eu la velléité ou l’audace de passer à un autre instrument [monétaire] ont vite compris leur malheur : l’Irak et la Libye ont été détruits – comme ce sera le cas de l’Iran si une providence favorable n’interfère pas dans le processus en cours – pour avoir voulu effectuer leurs transactions en euros ou en or. Un acte de guerre presque aussi grave que le blocage du détroit d’Ormuz dont l’éventualité a été maintes fois annoncé par Téhéran en cas d’attaque occidentale » (idem).
    Pour revenir brièvement sur le facteur de l’affaiblissement des États-nations au profit des acteurs privés du marché, soulignons que tout affaiblissement et/ou morcellement des entités étatiques au profit des acteurs privés du marché est nécessairement dans l’intérêt hégémonique des États-Unis. Rappelons que cette « roue géoéconomique » a vu le jour aux États-Unis dans les années 1970, avec l’école de Chicago et les théories néolibérales de Milton Friedmann, et que les « thérapies de choc » et autres « plans d’ajustement structurel » profitent largement aux transnationales états-uniennes (et à d’autres, anglo-saxonnes, françaises et européennes notamment) qui obtiennent ainsi de juteux marchés dans des conditions extrêmement favorables.
    La conclusion (provisoire) de l’auteur n’est guère optimiste :
    « Dans un environnement aussi prédictible, force est de constater que l’Iran, situé sur la ligne de séparation des blocs, ne représente guère plus qu’un château de sable face à une marée montante. D’une façon ou d’une autre, que l’Iran vienne à résipiscence à la suite de l’effondrement ou du renversement du régime théocratique parlementaire national chiite ou par une estocade brutale portée par des forces israélo-américaines, le résultat sera toujours le même : la réintégration de l’Iran, de gré ou de force, dans l’Économie–Monde, dans l’économie du monde (…), elle-même dominée, jusqu’à preuve du contraire, par l’Amérique-Monde. » (p 79).
    Ce n’est pas le lieu ici de discuter du caractère radical et très inquiétant de la thèse de Jean-Michel Vernochet. Qu’on souhaite ou qu’on ne souhaite pas la « destruction » de l’Iran n’entre pas ici en ligne de compte. On peut désirer la destruction de l’Iran pour des raisons logiques (si l’on est un acteur influent du système) ou illogiques (si l’on est un acteur mineur assujetti à et par sa propagande). On peut à l’inverse juger cette destruction injuste et de funeste augure.
    J’attirerai pour finir l’attention sur deux points : l’intérêt de la lecture du livre de Vernochet ne vaut pas seulement pour les analyses généralistes qui y sont développées, mais pour les nombreux ouvrages de fond sur lesquels l’auteur s’appuie pour asseoir ses arguments et les nombreuses anecdotes historiques très précises dont l’essai est agrémenté. C’est un livre qui développe une pensée, et dans lequel on apprend des choses.
    Autre point intéressant : en attirant l’attention sur le principe d’« inertie systémique », l’auteur met en garde contre la tentation trop facile chez certains à voir des complots et des conspirations partout. Ces choses-là existent (ainsi des attentats du 11 septembre 2001 et de la construction européenne) mais nous avons tendance à trop nous focaliser sur les responsabilités individuelles, en oubliant qu’en dernier ressort le système et la logique inertielle qui le sous tend déterminent de façon bien plus profonde la survenue des événements historiques manipulés, même lorsque ceux-ci sont marqués par la participation de criminels pouvant être amenés à rendre le cas échéant compte de leurs actes devant la justice.
    Pour conclure sur ces deux derniers exemples : on peut considérer que les attentats du 11 septembre 2001 (par-delà le complot qui les a rendus possibles), correspondent à une nécessité liée à la dynamique hégémonique des États-Unis, laquelle s’inscrit elle-même dans une logique inertielle vieille de quelque deux siècles. Ces événements sont survenus à un moment où les États-Unis étaient plus puissants que jamais, mais, menacés par un possible déclin, n’avaient justement plus aucun prétexte valable pour poursuivre leur projet hégémonique.
    De même, le mensonge de la fondation de l’Union européenne correspond à une nécessité géopolitique pour les Etats-Unis de s’assurer le contrôle des États situés à l’ouest du futur rideau de fer, de développer et de maintenir l’influence culturelle et politique états-unienne dans ces États, au besoin par l’action violente des services de renseignement (pensons aux Années de plomb en Italie) et la manipulation des élections, et d’ouvrir un marché immense à la pénétration des transnationales états-uniennes. On peut juger ces deux manipulations scandaleuses et souhaiter à juste titre que leurs responsables soient exemplairement punis par une justice qui pour l’instant n’existe pas. Mais, dans le même temps, il ne faut pas oublier qu’in fine c’est le système en soi, plus encore qu’une poignée d’individus, qui les a rendus possibles et qu’en dehors de la logique systémique (avec ses trois « roues » principales), ces événements n’avaient absolument aucune chance de se produire.
    On est moins obsédé par la recherche de boucs émissaires quand on prend conscience du facteur d’inertie systémique, un concept particulièrement fécond et novateur en matière d’analyse géopolitique. Le système appelle les hommes qui lui sont nécessaires plus que ces derniers créent le système à la pérennité duquel ils viennent participer. C’est d’autant plus vrai quand l’inertie du système suit sa trajectoire depuis des générations pour des États mus par une dynamique impériale, avec un mode de vie essentiellement fondé sur les énergies fossiles (et les investissements colossaux qui leur sont associés) ainsi que la progression du pouvoir des acteurs privés du marché sur celui des États-nations.

      jueves, 4 de octubre de 2012

      ¿Turquía arrastra a la OTAN?

      La OTAN, una organización terrorista que subsiste a pesar de la guerra fria, de la caida de la URSS y del pacto de Varsovia, sigue intentando campar a sus anchas allá donde le plazca.
      Cabe resaltar que el tratado fundacional se firmó en EE.UU en 1949 y que Turquía se unió dos años más tarde modificando el sexto articulo.
      Desde el origen de esta organización belicista se sabe que su misión no es la paz sino la guerra.
      Guerras asimétricas, ilegales y muchas veces bajo la cobertura de una ONU más bien enclenque que sirve a los mismos dueños de la OTAN.

      Cuando Siria derribó un caza Turco este año, parecía la señal de que algo iba a pasar. Los movimientos fueron los mismos. Consulta a los socios, necesidad de venganza y de llevar a Siria al orden. A su orden.
      Parece que algo salió mal y que reinó la calma ( si cabe eso en Siria).
      Ayer, parece que algún mortero ha caido en una población turca cerca de la frontera con Siria causando muertos. Se habla de victimas civiles ( mujer y niños).
      La prensa atlantista en su lógica, acusa al regimen sirio. Turquía actúa como socio de la Otan para ver qué hacen y como reaccionan, probáblemente buscando una excusa para la venganza, para contraatacar a lo bestia estilo Israel, o para involucrar a la OTAN en un objetivo no conseguido por ahora y es que la ONU autorice una intervención militar bajo su cobertura, ccamuflado de zona de exclusión aérea, pasillos humanitarios, o el ya famoso lema de las guerras humanitarias.

      Pues bien, hay que ser corto de miras, por no decir otra cosa, para pensar que Siria haría una tontería semejante.
      Cuando ya llevamos año y medio de guerra, porque llamar a eso rebelión es de una ingenuidad extrema, la situación se está decantando a favor de Siria por varias razones.

      El objetivo de cambiar el régimen ha fracasado.
      El objetivo de usar la ONU como valedor de una guerra ha sido vetado por China y Rusia.
      El objetivo de que la revuelta popular estilo Libia prospere ha fracasado.

      Pero lo que sí se ha conseguido ha sido todo lo contario a lo que se esperaba, o por lo menos no se esperaba que fuera así.
      Irán y Hezbollah están en juego.
      La misión de la ONU en el Libano es un fracaso y una sangría de dinero.
      Las mentiras sobre Siria se han desvelado por todo el mundo.
      El uso de terroristas, pagados por el CCG y patrocinados por la OTAN ha salido a la luz.
      Los vetos de China y Rusia en el UNSC, más la actividad diplomática desplegada por esos paises ha desenmascarado a los que pensaban en Libia 2.0 en Siria.
      Los terroristas y mercenarios reclutados se están volviendo contra sus amos a la desesperada.
      El ejército Sirio a pesar del coste, así como la población civil, respaldan a su gobierno ante lo que cláramente es una intervención extranjera en su contra.
      Lo que iba a ser un paseo militar para las bandas armadas reclutadas por todo el mundo, se ha vuelto un infierno.
      A pesar de las ayudas de los países limítrofes, tácticamente una guerra encubierta contra un ejército nacional no puede prosperar sin el apoyo de fuerzas extranjeras sobre el terreno ( o el aire)

      La realidad sobre el terreno es desoladora. Han destrozado un pais.
      El terrorismo que tanto combaten las democracias, hace estragos en Siria, sin ninguna condena pública: ya no se guardan ni las formas. Debe ser que la vergüenza del cinismo les supera y se callan.
      Cuando ya se está jugando mucho Siria, el ejército tiene que ir a sangre y fuego en lo que es una guerra, aunque poco convencional. Combatir mercenarios que asesinan y secuestran a gente, que minan  casas y coches, y cuyo objetivo es el terror y no un enfrentamiento abierto contra un ejercito, es una tarea muy difícil para cualquier gobierno.

      No están las cosas en Siria para ponerselas fáciles para la OTAN. Pero sí, a la desesperada, los terroristas que hay en Siria son capaces de llamar la atención y en connivencia con los medios atlantistas de montar una farsa para darle un vuelco a la situación.
      La población turca, ya está al tanto, y saben que su país, alberga, entrena, y mantiene campamentos de terroristas a sueldo de la OTAN y el CCG.
      Se han manifestado por ello, con poco eco en los medios. Pero ellos son los primeros en ver una jugada más que sucia, que les implica en algo muy gordo. Lo de cero problemas con sus vecinos parece que ha pasado a mejor vida.

      El ejército turco hará de las suyas y ya tiene permiso para atacar e incluso provocar más a Siria si cabe.
      No basta parece ser con armar a los terroristas y darlse cobijo.
      Aunque cuidado, ya sabemos a lo largo de la historia, cómo se volvieron todos los mercenarios de los imperios contra sus pagadores, cuando estaban desesperados y no cobraban.
      Aprovechará la OTAN para masacrar a sus sicarios mientras destruye Siria?
      Será este el "false flag" que parece que no se da y que todos los belicistas andan buscando?


      lunes, 4 de junio de 2012

      La situación mundial en viñetas


      La primavera Arabe, sólo existe donde se quiere que exista. Pero que no decaiga la F1.
       Tensión con Irán.
       Sembrando democracia a base de bombas.
       Cuando el campo de concentración es Palestina, los nazis son los judíos.
       Heil Merkel
       Coca cola está arrasando con el agua en la India.
       Evolución de Libia

       La paz que quiere Israel
      Sin comentarios

      jueves, 26 de abril de 2012

      Gilad Atzmon: el Lobby judío es un peligro mortal

      Gilad Atzmon apunta bien diciendo que el peligro no es Irán, sino Israel. Ya somos mucha gente en pensar que el peligro no es Irán, sino el estado loco y belicoso de Israel.
      Pero aún quedan demasiados que creen lo contrario: los manipulados, vendidos, o comprados.


      martes, 17 de abril de 2012

      Si nos os rendís ahora os bombardearemos más adelante

      Por Pepe Escobar (Asia times online)

      El expresidente de EE.UU. George W. Bush emitió un ultimátum a Sadam Hussein antes de bombardear e invadir Irak.

      Nueve años después, el presidente de EE.UU. Barack Obama ha emitido un ultimátum a los dirigentes de Teherán Teherán antes de… establecer condiciones óptimas para un ejercicio de “todas las opciones sobre la mesa”.

      Obama ofrece a Teherán la “negociación” de su programa nuclear, antes de las muy retardadas conversaciones entre los "Seis de Irán" (P5+1, los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU -EE.UU., Reino Unido, China, Rusia y Francia, más alemania) e Irán programada para el sábado en Estambul.

      Para comenzar, no es una oferta; es una lista de exigencias, incluso antes de que tenga lugar ninguna negociación. Y esas concesiones “a medio plazo” están embaladas –según la propia retórica del presidente– como una “última oportunidad”.

      En los tiempos modernos, esto se solía considerar un ultimátum. En la era post-todo se considera la "diplomacia internacional".

      Obama quiere que Teherán cierre y de hecho destruya la planta de enriquecimiento Fordow, construida bajo una montaña en las afueras de la ciudad sagrada de Qom; quiere que Teherán renuncie definitivamente y “entregue” todas sus reservas de uranio enriquecido al 20%; que detenga todo tipo de enriquecimiento, incluso hasta un inofensivo 5% (lo que significa que Irán renuncie a todo su programa nuclear civil, al cual tiene derecho según el Tratado de No Proliferación Nuclear); que permita el pleno acceso de los inspectores del organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) a todas las instalaciones nucleares iraníes (ya lo tienen); y que permita que los inspectores hablen con todos los máximos científicos nucleares iraníes (no es exactamente posible; bastantes han sido asesinados por el Mossad israelí).

      Por lo tanto, bienvenidos a la escuela de diplomacia de “date la vuelta y muérete” tal como ha sido perfeccionada por el gobierno de Obama, con una contribución vital del lobby de Israel en Washington. Es nuestro lado de la carretera. Y la carretera es al infierno, al sonido de “Bombardead, bombardead Irán”.

      Otra guerra para el 1%

      No es sorprendente que los proverbiales “funcionarios israelíes” estén deleitados de que Irán –a través de su Ministerio de Exteriores– haya rechazado esas exigencias como “irracionales”; para Tel Aviv, la respuesta iraní es “buena”.

      “Buena” quiere decir que la lista de exigencias significa el inevitable fracaso de las conversaciones, que es el núcleo de la estrategia israelí. Después Obama podrá utilizar (lo utilizará) el fracaso como la excusa perfecta para aplicar sanciones aún más duras y quién sabe qué más.

      Durante meses todo el aparato oficial israelí ha estado lavando los cerebros de la opinión pública israelí, estadounidense y europea a favor de la guerra contra Irán por todos los medios necesarios, manipulando todo desde una absurda “amenaza existencial” a la llegada de un “segundo Holocausto”.

      Ahora toda la controversia con respecto a Fordow está vinculada al sesgo israelí de otro concepto tenebroso conocido como “esfera de inmunidad”. Tel Aviv insiste en que Fordow permitirá que Irán proteja los elementos más delicados de su programa nuclear, literalmente dentro de una montaña inmune a las más poderosas bombas revienta-búnkeres GBU-28 (que Obama, a propósito, aceptó vender a Israel).

      Es una tontería absoluta. Tel Aviv inventó esa cortina de humo de la “esfera de inmunidad” después de que la actividad nuclear civil ya tenía lugar en Fordow, bajo supervisión del OIEA.

      Sin embargo la cola vuelve a menear al perro. Washington vuelve a actuar bajo control remoto de Tel Aviv.

      Los sondeos han mostrado que una mayoría de los israelíes –¿una demostración fabulosa de altruismo?– solo quiere una guerra contra Irán si el Gran Hermano EE.UU. la encabeza (y enfrenta las peores consecuencias). Y no importa que la nebulosa de la inteligencia israelí esté dividida.

      El contexto es clave. Los 500 israelíes más ricos representan un valor de aproximadamente 75.000 millones de dólares. Eso en un país con un Producto Interno Bruto de solo 205.000 millones de dólares.

      Las 20 familias israelíes más ricas controlan casi la mitad del mercado bursátil. En conjunto su riqueza es un 25% superior al presupuesto de Israel de 2011. ¿Y adivináis quiénes son? Los máximos partidarios de la coalición en el poder de Likud-Ysrael Beitenu, con el primer ministro Benjamin "Bibi" Netanyahu al timón. (Ysrael Beitenu está dirigido por el ministro de Exteriores Avigdor Lieberman).

      Por lo tanto es la crema del 1% israelí la que quiere la guerra contra Irán, así como bastantes cucharadas de la crema del 1% de EE.UU.

      La cuestión en todo este teatro de sombras de la “negociación” nuclear es vender a la opinión pública estadounidense –y mundial– la noción de que Irán vuelve a andarse con rodeos; tiene mucho que ocultar; y simplemente no se puede confiar en que participe en alguna negociación “seria”.

      Los medios corporativos de EE.UU. ya han invalidado las negociaciones con los usuales misiles retóricos, lo que deleita a los belicistas de poltrona del Congreso de EE.UU. y a vastos sectores del complejo militar-industrial. Los que apoyan “Bombardead Irán” harán todo lo posible por sumar la “última oportunidad” de Obama a los ensordecedores tambores de la guerra.

      lunes, 12 de marzo de 2012

      Putin enloquece a Washington


      Pepe Escobar

      Olvidad el pasado (Sadam, Osama, Gadafi) y el presente (Assad, Ahmadineyad). Se puede apostar una botella de Pétrus 1989 (el problema es la espera de seis años para recibirla) por el futuro previsible; el máximo espíritu diabólico de Washington –y de sus socios delincuentes de la OTAN y sus diversos socios de los medios de comunicación– no será otro que el presidente ruso Vladimir Putin, de regreso al futuro.

      Y que no quepa la menor duda: a Vlad Putin le encantará. Ha vuelto exactamente adonde quiere estar: comandante en jefe de Rusia a cargo de las fuerzas armadas, la política exterior y todos los asuntos de seguridad nacional.

      Las elites angloestadounidenses todavía se retuercen ante la mención de su legendario discurso de 2007 en Múnich cuando criticó al gobierno de George W Bush por su agenda imperial obsesivamente unipolar “mediante un sistema que no tiene nada que ver con la democracia” y su continua violación de las “fronteras nacionales en casi todas partes”.

      Por lo tanto Washington y sus acólitos ya están avisados. Antes de la elección del pasado domingo, Putin incluso publicó su hoja de ruta. Lo esencial: no a la guerra en Siria; no a la guerra en Irán; no a los “bombardeos humanitarios” ni a las “revoluciones de color”, todo integrado en un nuevo concepto: “instrumentos ilegales de poder blando”. Para Putin el Nuevo Orden Mundial diseñado por Washington no tiene futuro. Lo que vale es “el principio consagrado de la soberanía de los Estados”.

      No es sorprendente. Cuando Putin considera Libia ve las consecuencias gráficas, regresivas, de la “liberación” por parte de la OTAN mediante “bombardeos humanitarios”: un país fragmentado, controlado por milicias vinculadas a al Qaida; la atrasada Cirenaica separándose de la más desarrollada Tripolitania; y un pariente del último rey llevado para gobernar el nuevo “emirato”, para delicia de esos demócratas modélicos de la Casa de Saud.

      Más elementos esenciales: no a las bases que rodean a Rusia; no a la defensa de misiles sin una admisión explícita y por escrito de que el sistema nunca tendrá a Rusia como objetivo; y una creciente cooperación con el grupo BRICS de las potencias emergentes.

      En su mayor parte esto ya estaba implícito en la anterior hoja de ruta de Putin, su documento “Un nuevo proyecto de integración para Eurasia: el futuro en gestación”. Fue el ippon de Putin –adora el judo– contra la OTAN, el Fondo Monetario Internacional y el neoliberalismo de la línea dura. Ve una Unión Eurasiática como “unión económica y monetaria moderna” que se extienda por toda Asia Central.

      Para Putin, Siria es un detalle importante (no solo por la base naval rusa en el puerto mediterráneo de Tartus que a la OTAN le encantaría eliminar). Pero el meollo del asunto es la integración de Eurasia. Los atlantistas enloquecerán en masa cuando invierta todos sus esfuerzos en la coordinación de “una poderosa unión supranacional que puede convertirse en uno de los polos del mundo actual y un eficiente vínculo entre Europa y la dinámica región Asia-Pacífico”.

      La hoja de ruta opuesta será la doctrina Pacífico de Obama y Hillary. ¿Hasta qué punto es excitante el asunto?





      Putin apuesta por el Ductistán

      Putin encabezó casi en solitario la resurrección de Rusia como mega-superpotencia energética (el petróleo y el gas representan dos tercios de las exportaciones de Rusia, la mitad del presupuesto federal y un 20% del producto interno bruto). Por lo tanto hay que contar con que el Ductistán siga siendo clave.

      Y estará centrado sobre todo en el gas; aunque Rusia representa al menos un 30% de los suministros globales de gas, su producción de gas natural líquido (GNL) es menos de un 5% del mercado global. Ni siquiera es uno de los diez productores principales.

      Putin sabe que Rusia necesitaría mucha inversión extranjera en el Ártico –de Occidente y sobre todo de Asia– para mantener su producción de petróleo de más de 10 millones de barriles diarios. Y necesita llegar a un complejo y exhaustivo acuerdo de billones de dólares con China centrado en los yacimientos de gas de Siberia Oriental; el ángulo petrolero ya se ha cubierto mediante el oleoducto ESPO (siglas en inglés de Siberia Oriental-Océano Pacífico). Putin sabe que para China –en términos de asegurar la energía– este acuerdo es un contragolpe vital contra el tenebroso “pivoteo” de Washington hacia Asia.

      Putin también hará todo por consolidar el oleoducto South Stream, que puede acabar costando 22.000 millones de dólares (el acuerdo de los accionistas ya se ha firmado entre Rusia, Alemania, Francia e Italia. South Stream es gas ruso entregado bajo el Mar Negro a la parte sur de la UE, a través de Bulgaria, Serbia, Hungría y Eslovaquia). Si South Stream tiene éxito, el oleoducto rival, Nabucco, estará jaque mate; una importante victoria rusa contra la presión de Washington y los burócratas de Bruselas.

      Todavía está todo en juego en la intersección crucial de la geopolítica dura y el Ductistán. Una vez más Putin enfrentará otra hoja de ruta de Washington, la no exactamente exitosa Nueva Ruta de la Seda. (Vea US's post-2014 Afghan agenda falters, Asia Times Online, 4 de noviembre de 2011.)

      Y luego tenemos la gran incógnita, la Organización de Cooperación de Shanghái (SCO). Putin querrá que Pakistán sea miembro pleno, tal como China está interesada en incorporar a Irán. Las repercusiones serían trascendentales, como si Rusia, China, Pakistán e Irán coordinaran no solo su integración económica sino también su seguridad mutua dentro de una SCO fortalecida, cuyo lema es “no-alineamiento, no-confrontación y no-interferencia en los asuntos de otros países”.

      Putin ve que con el control por parte de Rusia, Asia Central e Irán de al menos el 50% de las reservas de gas del mundo, y con Irán y Pakistán como virtuales miembros de la SCO, el nombre del juego se convierte en integración de Asia, si no de Eurasia. La SCO se desarrolla como una fuerza motriz económica y de seguridad mientras, paralelamente, elDuctistán acelera la integración plena de la SCO como un contragolpe para la OTAN. Los propios protagonistas regionales decidirán qué tiene más sentido – esto o una Nueva Ruta de la Seda inventada en Washington.

      Que no quepan dudas. Tras la interminable satanización de Putin y la miríada de intentos de deslegitimar las elecciones presidenciales de Rusia, se encuentran algunos sectores muy encolerizados y poderosos de las elites de Washington y angloestadounidenses.

      Saben que Putin será un negociador ultra duro en todos los frentes. Saben que Moscú aplicará una coordinación cada vez más estrecha con China: en la frustración de bases permanentes de la OTAN en Afganistán; en el apoyo a la autonomía estratégica de Pakistán; en la oposición a la defensa de misiles; en garantizar que no se ataque a Irán.

      Será el demonio predilecto porque no podría haber un oponente más formidable a los planes de Washington en el escenario mundial, se llamen Gran Medio Oriente, Nueva Ruta de la Seda, Dominación de Espectro Completo o Siglo Pacífico de EE.UU. Señoras y señores, preparémonos para el estruendo.

      martes, 21 de febrero de 2012

      Israel better forget about attacking Iran

      MONDAY, FEBRUARY 20, 2012 AT 1:50PM GILAD ATZMON

      By Gilad Atzmon




      Israeli Ynet admitted today that an Israeli air force attack on Iran is unrealistic.

      The Israeli paper quoted a New York Times article that described such an attack as ‘highly complex operation’. It would require at least 100 planes. Israeli jets would have to refuel in the air en route, fight off Iran’s air defenses and attack multiple underground sites simultaneously.

      American military experts seem to agree amongst themselves that Israel doesn’t necessarily has the means to accomplish such an operation.

      The first problem Israel faces is how to get to Iran. ”Israel has American-built F-15I and F-16I fighter jets that can carry bombs to the targets, but their range — depending on altitude, speed and payload — falls far short of the minimum 2,000-mile round trip. That does not include an aircraft’s ‘loiter time’ over a target plus the potential of having to fight off attacks from Iranian missiles and planes,” according to the report.

      In any case, the report claimed, Israel would have to use airborne refueling planes, called tankers, but Israel is “not thought to have enough.”

      Israel would also need to use its electronic warfare planes to penetrate Iran’s air defenses and jam its radar systems to create a corridor for an attack.

      The analysts said another major hurdle is Israel’s inventory of bombs capable of penetrating the Natanz nuclear plant, believed to be buried under 30 feet of reinforced concrete, and the Fordo site, which is built into a mountain.

      For some reason, the Ynet article failed to list the grave inevitable consequences of any aggression against Iran. Such consequences include destruction of Israeli cities following barrages of Iranian missiles. But we may also bear in mind the possibility of a nuclear conflict that escalates into a global war.

      The message to the Israelis is pretty clear. Israel’s military options are running out. There is no way to maintain the Jewish State by the sword. The time is overdue for Israel to drop its expansionist genocidial philosophy. If Israelis really want to live in the region, they must pursue every means towards peace immediately.

      Israel should voluntarily open its nuclear facilities to international inspection. Israel must sign the Nuclear Non-Proliferation Treatyand dismantle its own atomic bombs immediately. Israel better grasp what humanity is all about, before it is too late.

      jueves, 16 de febrero de 2012

      Iran cierra el grifo


      Ahí está la jugada maestra americano financiera. Ellos aprietan las tuercas a Irán por su cuenta. La ONU toma sanciones ilegales, EE.UU toma medidas que son agresiones. Los tontos de Europa siguen el juego y con una única voz también adoptan sanciones.
      Raras son las veces que la UE adopta la misma posición, pero siempre que lo hace, lo hace en su contra.
      Irán tiene todo el derecho de vender su crudo al cliente que le de la gana. Si ese cliente encima le amenaza, le chantajea, y le hace la vida imposible... que cada uno saque sus conclusiones.
      Mejor forma de hundir al euro y a europa en plena recesión es tocarle la energía que importa.
      Qué casualidad, cortan el suministro a los PIGS?!!!!

      viernes, 10 de febrero de 2012

      Desmontando wiki-leaks ( Daniel Estulin)


      Igual que muchas verdades son mentira, hay mentiras que son verdad.
      Se pueden criticar y sacar punta a muchas cosas del siguiente video, pero no sería ni la primera vez que se ve ni se oye todo lo que se dice ahí o se insinúa.
      La derivación hacia otros temas que en este blog se tratan, merece la pena de ser analizada como se hace en este desorden mundial.

      Sólo pensando en wiki-leaks, y tirando de memoria, los pocos diarios electos para publicar esa información, se supone que eran imparciales, objetivos, libres, y no seguían ninguna agenda...